Mirlo, vuela

Atrapado entre las cosas que me faltaron por decir y por hacer.

Esperando el reflejo de esa estrella en la noche, mientras pido consejos al silencio.

Estuviste, estás y estarás por siempre.

Y si, a veces no puedo ni siquiera conmigo mismo y caigo tan duro que levantarme cuesta pedazos de mí.

Pero otra vez, un recuerdo no será lo suficiente para entenderme.

¿Entenderías el dolor de una herida abierta al aire durante tantos años?

Estuviste, estás y estarás por siempre.

Las injusticias no son lo que uno piensa, duelen más que cualquier otra herida.

Y es que a veces no puedo nada más que enojarme, no darle lugar a la razón ni a la esperanza y hacer la eterna pregunta de la humanidad ¿Por qué?

¿Por qué tuviste que transformarte en un mirlo mientras el pentagrama de tu vida seguía escribiéndose?

Estuviste, estás y estarás por siempre.

Sabes, estoy creciendo, madurando… pero no soy el mismo de antes.

Me lo repiten mis allegados hasta el cansancio.

Pero ellos no entienden. No entienden que no se puede seguir igual, cuando un pedazo del corazón se fue para siempre y el resto apenas bombea la magia suficiente para mantenerme despierto.

Estuviste, estás y estarás por siempre.

Eternamente gracias por todas las cosas que diste por mí, papá.

El amor que me supiste brindar no será opacado jamás por el dolor de una perdida.

Hoy te escribo solo porque vos, estés donde estés, entendes el fuego que estas palabras emanan.

Estuviste, estás y estarás por siempre.

Recuerdo que en una de nuestras tantas charlas me dijiste que eras un soñador, pero que la vida te había jugado para otro lado y que de a poco ibas aprendiendo a seguir.

Hoy sigo soñando por los dos y de a poco cumpliendo las pequeñas cosas que me dan razones para sonreír y ser feliz.

Me quedan tus consejos, me quedan tus alientos, me quedan tus sonrisas, me quedan tus pasiones, me queda todo de vos y todo lo que puedo seguir rescatando.

Estuviste, estás y estarás por siempre.

En las profundidades de cada noche, cuando el sol deja que sus ángeles brillen para mí, se que te voy a encontrar, sonriendo, dándome aliento.

No sueltes mi mano, que yo tampoco te voy a soltar jamás.

Hace unos años te dije chau papá…pero todas las mañanas te digo buenos días.

Estuviste, estás y estarás por siempre.

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