3 cosas a las que no le das pelota pero cuando no las tenés te cagás de angustia

Hola lector de este estimado pasquín, mi nombre es Mia Crucett. Por el titulo verán hacia dónde va orientado el asunto. No voy a hablar de ese amor primero que dejaste ir por pelotudo, por comerte alto gato y romperle el corazón a la noviecita. No soy tan poética. Esto no tiene nada que ver con los afectos ni nada parecido. Voy a hacer una lista de esas pequeñas “pelotudeces” que ni sabes la utilidad que tienen hasta que ya no las tenés o se te rompieron o se te fueron, y recién ahí te das cuenta el valor incalculable que tienen, tanto que te hace replantear porque puta no las notaste antes o no les diste la importancia que se merecen. Comencemos:

1. El dedo gordo

Este pequeño e ignorado amigo, al que poca bola le damos tiene infinitos usos, ¿Alguien lo ha pensado alguna vez? Antes de hacérselo mierda digo.  Lo usamos para apretar la mayoría de los botones y  los más iluminados lo usan para la barra espaciadora. Algunos con fosas nasales de amplio diámetro lo usaran para violarse la misma en la búsqueda de la mucosidad molesta, o para darle la presión justa a la Oreo que querés abrir para comerle la cremita. Sus usos son infinitos. Pero por esas desgracias de la vida o te lo cortaste al todo, te lo lastimaste o te lo rajaste transversalmente con un papel o te lo quemaste con un pucho o te paso cualquier insignificancia que te hace notar a este pequeño integrante de tu cuerpo. ¿Vos qué te pensaste? ¿Qué el pulgar lo usaba nada más el hijo de puta de Gladiador para decidir a quién se surtían y a quien no?. No, chiquito. De repente te encontrás con cientos de actividades de tu vida cotidiana que se te dificultan por este pequeño inconveniente. Por empezar al lavarte los dientes tenés que hacer malabares con las otras cuatro falanges porque tenés lastimada la quinta gordita con la q le dabas presión al cepillado haciendo hincapié en los costados de la muelas allá atrás.  Saliendo de casa y subiéndote al auto…ahhh  ¡Primero tenés que abrir la puerta, pichón! Presionar con el bendito dedo del orto sino no abre de ninguna manera y ya te encontrás puteando, haciendo magia para abrir la fucking puerta. Ni te cuento a la hora de escribir un mensaje, te das cuenta que al pedo tuviste los otros nueve dedos, mientras la vida te la salvaba ese gordo cabrón.

2. La TV por cable

Decí la verdad: ¿Cuántas veces por día decís con el control remoto en la mano: “no están dando ni mierda en la televisión de orto esta”?  Es una frase constante en tu vida. Hasta que la facturita figuró impaga en los registros del señor cableoperador, y zas! Te quedaste sin los canalcitos de mierda. Inversamente proporcional a la cantidad de canales son las ganas de ponerte a vegetar delante del aparato. El único inconveniente es que el sábado a la tarde tenés tres opciones: De todo Corazón, Videla Música Show o la repetición del imparcial 678 en la TV pública. Entre semana más o menos la piloteás, te prendes con los Simpson o con Fernandito Hidalgo que te brinda por lo menos una horita de felicidad. Ahora es cuando te das cuenta cuánta falta te hacen esos canales tantas veces puteados y defenestrados. La nostalgia se manifiesta en forma extrema cuando ves el actualizado cine que pasan por la señal de la Cristinita. Podés bajarte alguna peli por internet, es una buena opción. Te aconsejo empezar a descargarla el miércoles para disfrutarla enterita el sábado.

3. El período

Sí, ese período. Pasa relativamente sin pena ni gloria. Si sos mujer, te has cansado de putearlo y hacerlo responsable de tus cambio de humor de loca de mierda. En verano, te arruina la vida, inclusive has recurrido a métodos extremos para cortarlo a la puta que lo parió: el más conocido es tomar jugo de limón, lo cual es totalmente al pedo, te diré. Pero como es algo normal, no modifica sustancialmente tu vida. Si sos hombre, también pasa inadvertido, si llevas mucho tiempo en pareja ya lo has aceptado como algo normal, inevitable. Ya te has acostumbrado a las histeriqueadas de tu mujer, ya sabés que tenés unos días de licencia sexual común en el mes. Ahora,  esos días si te toca suerte te podés ligar un favorcito o podés clavarte tremenda paja. No es tan terrible, algo común de la madre naturaleza. El meollo de la cuestión se presenta cuando la tía del campo decide no aparecer. Los segundos se te hacen interminables, sentís que tu vida se acaba y pensás en la primera plana de los diarios con la nota de tu suicidio por arrojarte debajo de un camión. Rogás porque aparezca Andrés, lo aclamás mentalmente cada segundo de tu día. Hacés incontables promesas a santos que no sabías que existían, que van desde hacer una procesión a San Expedito de rodillas o pelarte en agosto. Acá es cuando revalorizas a ese amigo que todos los meses te rompía soberanamente las pelotas. Si sos machote, vas pensando en que si no le viene a tu ñora, te tomás un tren a Alaska o sufrís pensando en las catorce horitas que vas a tener que clavar laburando para afrontar la “pequeñez” que significa la ausencia del bendito período. Tu vida hace un flashback como si estuvieras a punto de morirte: a todos los momentos que salías de joda, sin preocupaciones, que pasabas durmiendo como un bendito diez horas diarias, sabiendo que esos días de bonanza se esfumaron. Acá se presenta un problemín un poquito más grande que no se soluciona pagando la boleta o sanando el pulgar.

De esta última situación pueden resultar dos finales:

-Que sea solo un susto y venga, emigrando a la vez los ovarios/huevos desde la garganta hasta su correspondiente lugar, haciendo la promesa de coserte la cachufleta o, si sos hombre, no tocar a tu jermu ni con una rama (cosa que todos dicen y nadie cumple), o

-Que no venga por el lapso de 9 meses, más o menos, caso en el cual vas a tener que inflar pecho, afrontarlo y laburar hasta que el membrillo de las pepas del Surtido Bagley venga blandito.

Bueno amigos hasta aquí la primera entrega, no sé si van a haber otras, pero lo pongo por las dudas. Y ahora me voy a la mierda, esto de teclear sin el pulgar me está rompiendo mucho las pelotas.

Fuente imagen:
http://cine.gamersmafia.com

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