Una pequeña historia de un doloroso amor, con un final trágico e inesperado y ¡la concha e’ tu hermana!

Esta es una historia triste, una breve historia de desencuentros, de indiferencias…esta es una historia de dolor.

Creo que lo mío fue amor a primera vista. La vi parada, con postura firme, envuelta casi completamente en una especie de cubrecama bastante feo, pero a mi no me importaba, seguramente escondía un bello cuerpo.

Durante años dormí muy cerca de ella, casi podía tocarla. Todas las mañanas pasaba a su lado, rozando su vestido y esperando una señal de su parte.

Mi atracción hacia ella era tan fuerte que lo hablé con mis amigos, soy el más pequeño de un grupo muy unido, me hablaron de historias similares, todas con finales trágicos llenos de gritos, insultos y golpes. 

Nada de eso me importó, junté valor, mucho valor, muchas fuerzas y con un envión enorme me abalancé hacia ella.

El golpe fue muy duro, aún me duele, la muy hija de puta ni siquiera se movió, yo me retorcí de dolor, envuelto en lágrimas y con la cara  de un color rojo que a los días fue tomando un tono violáceo hasta llegar a un negro bien oscuro.

En este momento la odio, procuro cada día pasar lo más lejos posible, no soportaría la vergüenza de otro encontronazo.

Este es el fin de mi triste historia de amor-odio con la pata de la cama.

Escrito por El dedo chiquito (click acá jeje) para la sección:

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