El tipo que potenciaba mis pajas

El-tipo-que-potenciaba-mis-Hoy en día en Internet uno encuentra todo lo que se necesita. Fue así que con un ojo buscaba precios de consoladores y con el otro buscaba a alguien que tuviera un consolador entre sus piernas. Frecuento páginas de encuentros sexuales consciente de que no voy a encontrar a mi media naranja, pero convencida de que conseguiré chicos de distintas edades para cabalgarles cual dama de película de cowboys.

Saber que puedo conseguir hombres de distintas edades me encanta. Es que de esta manera puedo enseñarle cómo se chupa una vagina a un adolescente, pasar una que otra experiencia con algún veinteañero precoz, permitirme ser bien cogida por un treintañero, pero también, ¿por qué no?, lamerles las bolas a un hombre con arritmia.

Encontré un tipo, pero éste  era diferente. Hicimos  una costumbre hablar de sexo, masturbarme mirando sus fotos e imaginando su pija dentro de mi boca se transformó en un habitué. Empezamos enviándonos fotos. Él me regalaba su miembro duro, venoso, mientras que yo le enviaba una de un pezón duro, rosadito, pecador.

Lo confieso. Había dejado de disfrutar masturbarme, pero este tipo potenciaba mis pajas.

Siempre dije que no iba a juntarme con él. Lo lindo de las fantasías es que, justamente, solo son fantasías.

Pero el fin de semana pasado estaba en el Parque con amigas y me acordé de él. Le escribí. Me respondió. Lo invité. Aceptó. En los veinte minutos que se demoró en ir al Parque no pude llegar a decidir si se la iba a chupar o no. Me gusta improvisar, pero hay veces que me gusta tener bien claro qué es lo que quiero.

Llegó y realmente me di cuenta que no es nada del otro mundo. Es alto, mal peinado, barbudo y un poco huesudo. De igual manera su sonrisa me impactó, aunque era el chico de las fotos me pareció mucho mejor verlo en persona. Mientras hablaba y nos contaba mil anécdotas me empecé a mojar, me di cuenta de que tarde o temprano se la iba a chupar. En un momento, entre cruzada de conversaciones, me mira y me dice: ¿vamos a coger? Respondí sólo con una sonrisa, omití palabras. La vejiga se llenó y nos fuimos con mi amiga al “baño”.

-Dana, me dijo que me quiere coger –le comento a mi amiga-.

-¡Y cogételo, boluda! ¿Cuál es el problema? Es lindo… ¡entrale!

-Nah, no sé…

La noche se terminaba, y con ella el fernet. Al principio cuando llegamos estábamos bastante aburridos, pero la noche se activó y nosotros con ella. Es por esto que decidimos continuarla pero en algún bar de mala muerte del centro, esos antros donde cae gente a hacer el famoso “after” que tanto detesto. Nos separamos en 3 grupos: mi hermana con el novio, mi amiga con un amigo, él y yo.

Mi amiga se iba a buscar con su amigo a la hermana de éste, y con mi hermana y el otro sátrapa nos dirigimos al bar, para esperarlos ahí. En el camino:

-Eh, en serio, vamos a coger.

-No, ¡no me rompas las pelotas! – respondí.

-¡Dale, Betty! Por lo menos chúpame la pija.

-No – insistí.

-Bueno, agarrámela… ¡algo!

-¡No, cortala porque no vamos a coger!

El viaje fue todo así. Ojo, no era que me resultara pesado ni nada por el estilo, al contrario, me daba muchísima risa la forma en que decía las cosas.

Llegamos al lugar, estacionamos nosotros primero y ellos fueron a buscar estacionamiento en otro lado.

-¿Me das un beso, al menos? – me pregunta.

-Ja, ¿y después me vas a querer tocar una teta?

-¡No, nada que ver!

Me tiro sobre él y comenzamos a besarnos desaforadamente. Como era la primera vez que nos veíamos, supuse que con el beso se iba a conformar pero solo logré que se calentara aún más. Agarró mi mano y la puso sobre su bulto. Y, sí, era tan duro como lo había visto en fotos. Después agarró mi cabeza desde la nuca, dirigiéndola hacia su pelvis, mientras se desprendía el pantalón me dijo firme: “Betty, abrí esa boca porque hoy me la vas a chupar”.

Ver su determinación no me dio el valor de negarme a su proposición. Con la pija una vez afuera le di su festín. Metí de a poco la cabeza en mi boca. Como ya saben, disfruto mucho haciendo una felatio despacio, que me vean disfrutar degustando sus falos. Me gusta lucirme, poner carita de golosa, simular un helado, un chupetín. Comencé por la punta y lentamente me fui deslizando hacia la raíz por esa vena que era parte de un álbum en mi pc, haciendo círculos con la punta de mi lengua, y continué hasta llegar a los testículos. Eran una medida estándar, por lo que entraban perfectamente en mi boca ambos. Mi lengua seguía con las piruetas, y mi mano lo masturbaba sin pausas. Él miraba el techo del auto, a veces cerraba los ojos. Con mi mano libre, lo tironeaba del cuello de la remera hacia abajo, para que me mirara.

Era hora de lagrimear. Dejé sus testículos un rato y volví a subir por el tronco. Continué succionando unos segundos más el glande, abrí bien la boca y mandé todo ese mástil hasta el fondo de mi garganta, despacio y descansaba, para luego tomar aire, arquearme lo suficiente y volver a juntar mi nariz con su pelvis, y su pija intentando llegar a mi faringe. No aguantó y me tomó por detrás de la cabeza, haciendo que me ahogue más y en serio.

-¿Te gusta mi pija? Sí… sí…

Relajó la mano y pude despegarme, dejando un hilo de saliva unidos entre mi boca y su miembro.

Por momentos me había olvidado de la gente que pasaba o los autos. Es una calle transitada. Pero me gusta la adrenalina. Me calienta bastante.

Estaba dándome cuenta que su excitación era cada vez mayor. “Te quiero chupar la concha; me encantan tus tetas; quiero que me montes ya y me cojas como no has cogido a nadie”, eran algunas de las frases que decía, mientras robaba un poco de pre-semen y lo pasaba por mi lengua. Yo opté por seguir chupándosela y negándome a todo lo demás. No iba a quemar un polvo que, por como venía la mano, era prometedor.

Volvió a tomar mi cabeza, sólo que ahora con ambas manos  y desde mis mejillas, y a realizar movimientos rítmicos y gemidos extraños. Un líquido caliente me estaba llenando la boca. El muy desconsiderado no me avisó cuando iba a acabar, más allá de que mi boca ansiaba su leche.

Ahora estoy obligada a volver a verlo por dos razones: primero porque al final no tomamos el fernet por el que íbamos. Y segundo porque le tengo que dar una buena bienvenida al nuevo miembro del Staff del Mendolotudo.

 Nota: a mi cuñado “traumado”, todo esto vos NO ME VISTE hacerlo, así que sacate el “trauma”. 

También podes leer:
After Office y orgasmos

El año pasado escribíamos:
Lunáticos conspiradores

TAGS: