Mendolotudos vs Aliens ¿Qué pasaría en Mendoza ante una visita extraterrestre?

El otro día me puse a ver la clásica «Día de la Independencia». Sí, esa donde los extraterrestres vienen a la Tierra a exterminarnos, con la mala suerte de ir a yanquilandia, el país que sabemos por enseñanza cinéfila: «Salvarán al mundo entero». En fin, sin irme por las ramas, se me ocurrió pensar: «¿Qué pasaría si caen en el centro de Mendoza?».

1- Primer aterrizaje, los aliens estacionan sus naves y se bajan para hacer un reconocimiento de la zona. No pasan 5 minutos sin que, una voz que todos conocemos, les dice con la mejor tonada local: «¿Se lo cuido don?, son die’ pesito’ a la vuelta». Lo que los visitantes no saben, es que si no pagan ese pequeño impuesto, van a tener que volverse a dedo.

2- En busca de formas inteligentes de vida, las cuales pueden ser útiles tanto como esclavos, como informantes o incluso objetos de estudio. En esa búsqueda, se encuentran con un sin fin de especies, las cuales van desde los usuarios de las fieles netbooks del gobierno con sus parlantitos híper saturados de cumbia, a los cuales los aliens retroceden espantados por el sonido revienta tímpanos. (Ni en el vacío del espacio eso puede ser considerado música). Más adelante, se ven abrumados frente a una ráfaga de «Boludoo/a, gordi,» y muchos pelos largos, y gente que actúa de manera casi sincronizada; todos sin mostrar signos de sesos. Y para cerrar una búsqueda sin frutos, el resto de la población, responde con la mejor simpatía mendocina: «Ehhh… no soy de acá». Igual, cuando buscan especímenes para hacer revisión de ciertas cavidades, más de uno se anota…pero no hablamos de preferencias de sexo, eso va para otra nota.

3- Cuando intentan establecerse y disponer de recursos básicos, se encuentran con que nada, salvo el oxígeno (y si es que les sirve) es gratuito. Ni les cuento cuando se enteran que todos los días sale un poquito más caro; más que cosechar gente van a tener que cosechar billetes.

4- Cuando llegan a casa de gobierno, para hablar directamente con las autoridades de la raza a colonizar, el panorama no mejora. Los reciben con bombos, pititos y matracas; cobertura de todos los canales, se interrumpe desde la Tómbola del domingo hasta la novela de la siesta, un acontecimiento de primera. Pero, nadie dijo que fueran a tener poder, para nada. Les ofrecen un plancito como esos que andan repartiendo casitas en uno que otro barrio, una netbook para el aliencito, y si quieren ir a escuelas en el medio de la montaña o centro para contar su experiencia intergaláctica. (Cómo que nadie se olvidó todavía que Menem prometió ese tipo de vuelos y alguno que otro le quiere dar la razón). Por ahí, si hay buena onda, quizás casita en el Dalvian con futuros problemas de terrenos y un laburito en el poder judicial, como para no quedar mal.

5- Molestos por una operación frustrada, los aliens deciden ir por la nave y tomarse el palo de vuelta a casa. Pero, como mencioné antes, si se olvidaban del impuesto, se volvían a dedo. Y es obvio, vienen de andá a saber donde, no conocen el peso, el dolar o por lo menos el peso chileno. La nave paradita en pilas de ladrillitos. Hacen la denuncia, el seguro no les cubre distancias en años luz. Los pobres tipos se quedan en la provincia, viviendo a mate y tortitas, en algún barrio perdido, laburando dando shows en barsuchos donde los ovnilotudos los siguen buscando una experiencia única. (Nota: más de un ovnilotudo que dice haber sido capturado o haberlos visto, no es más que un loco que una noche se tomó 3 vasos de Vitone puro y se quedó dormido en el baldío de la esquina). Las iglesias de religiones que todavía no desciframos pero que se especializan en meter bulla un domingo a la mañana, también les ofrecen laburo como pastores.

Conclusión 1: No echar tanto Raid para los mosquitos con las ventanas cerradas por el aire acondicionado.

Conclusión 2: Nosotros al igual que Yanquilandia, podemos contra los vecinos del espacio.

Conclusión 3: Al infinito y más allá. (No usen Raid, hace mal).:

También podes leer:
La moda de las mendolotudas

El año pasado escribíamos:
Leyenda de un novio imaginario