Por Acá: enseñarle a una yanqui hacer una vaquita y morir en el intento

Siguiendo este hilo de entregas anecdóticas, esta vez les traigo una sucedida hace un tiempo en aquel fantástico bar de la Arístides que, con creces, hace honor a su nombre. Ahora sin mas rodeos, la historia con fin.

No recuerdo muy bien la noche, pues fue durante una época en la que íbamos constantemente, cualquier día, si pintaba se iba “al bar” (como nos gusta decirle). Ahí nos encontrábamos con Paris, recién ingresados. Seguimos la costumbre de ir al piso de arriba, comprarnos un porrón, maní, buscar una mesa o en su defecto, parados. A veces ocurría, como aquella noche,  que no había maní salado, sino con cascaras y, también, no encontramos una mesa, por ello nos chupamos el porrón parados y las cascaras de los manís al piso lógicamente, dejando un colchoncito a nuestros pies.

Ese hecho, de ser medio chascrines, dio pie a unas yanquis, unas cinco mas o menos, para acercársenos riéndose de lo desastroso que éramos y saludarnos. E aquí comenzamos una amena charla con las muchachas extranjeras, no estaban en el bar por deseo de ir a un lugar donde toquen sus gustos musicales, sino mas bien, por ser medias mocosas no al dejaron entrar a PPTH, ellas querían pachanga (salsa, cumbia, reggaetón y mas mierdas esas).

Charla va, charla viene. Entre su mal español y nuestro pésimo ingles, sumado a las señales con las manos y las mímicas, calculo logramos remontar esa imagen que tenían de nosotros y hacerlas reír un rato.  El traspaso de palabras hizo, inevitable, se secaran las gargantas, comenzando el deseo de saciarlas con alguna bebida. Nosotros recomendamos comprar unos porrones, mas ellas querían, empedernidamente, probar Fernet. Tratamos de insistir en las cervezas porque no teníamos guita, al pedo fue. Y aquí comienza la peripecia de esa noche.

Camino a la barra:

Enano – Loco no nos alcanza para comprar más de un fernet, ellas son una banda. Vamos a quedar como el culo.

Paris –con voz de confianzudo- Enano relájate, les voy a decir que hagamos una vaquita.

Enano – ¿como carajo vas a hacer eso?

Paris – vos déjamelo a mí.

Veo que empieza a hablarle a una de las minas, la que él quería para esa noche, la chica hacia cara de desconcertada, el zapallo no sabia como se dice “vaca” en ingles y ella no conocía la palabra en español, era clave, si no lograba eso todo el plan se caía a pedazos.

Empezó con las mímicas y los sonidos, haciendo la imagen de algo grande, atino a ponerse en cuatro patas, pero lo frené, balbuceaba el “muuuuu”. Nada

Tuvo la estúpida idea de hablarles de la peli de American Pie y e imitó a Stifler haciendo el ordeñe de la vaca y un ruido mezclado entre un maullido de gato y el mugido de una vaca. Nada, no habían visto la peli.

Optó por el producto vacuno, les hablo de la leche, conocíamos la palabra Milk y, por arte de Dios, nos dijeron: Are you talking about a Cow?, ahí recordamos la palabra. Ya íbamos avanzando.

El siguiente problema era como hacer para que entendieran “hacer una vaquita”. Por suerte eso no fue muy difícil pues la palabra “hacer” la conocían, costó un poco para que entendieran la idea pero íbamos encaminados. Calculo que la entendieron cuando les mostré una imagen de dos disfrazados de vaca.

Ya habiendo logrado crear y que entendieran la frase “hacer una vaquita”, le explicamos que esa frase acá en Argentina significa juntar plata entre todos para comprar algo y así no cuesta mucho y logramos disfrutarlos todos.

Llegó el momento clave, saber si toda la explicación había rendido sus frutos. Les dijimos hagamos una vaquita para comprar un o varios fernet, de acuerdo a lo recaudado. Una de ellas dijo, okey, sacó una especie de billetera de su bolso y comenzó a hurgar, las otras se hacían la sota y la que le gustaba a Paris  – la vamos a llamar Candela –  ponía cara de pocos amigos. La muchacha que saco la billetera – Anne, esa si recuerdo su nombre-, entre muchos billetes, yo con cara de alegría, sacó $4, de poker me quedó.

Me los pasa contenta por su aporte, yo miro la plata, miro a Paris, vuelvo a mirar la plata, la miro a ella y le digo entre gestos y palabras en español con acento yanqui, no se porque me salió así, que necesitaba un poco mas de plata, era poco. No le gusto mucho, pero aun así vuelve a sacar su billetera, la cara de Candela se comenzaba a transformar en la típica cara de orto. Anne saca $2, las demás se seguían haciendo las chotas.

Le recibo los dos pesos, ya eran $6, los miro, lo miro a Paris, su cara de “no esta funcionando el plan” era obvia, la miro a Candela, la miro a Anne, la miro a todas las otras chotas que seguían haciéndose las gilas, vuelvo a mirar la plata, río y la miro a Anne. Le vuelvo a decir que era poco, me mira feo, pregunta cuando necesitaba, le hago la seña de 10 con las manos, se ríe sarcásticamente, las chotas de las amigas hacen lo mismo, me saca la plata y la guarda. Candela lo miro a Paris con cara de “que pelotudo y rata resultaste ser”, me miró a mi, me rebajo, se mordió el labio inferior como delirando y moviendo la cabeza de un lado al otro, hizo una señal a su amigas y las muchachas partieron de nuestro lado.

Eran las cinco de la mañana, ante el fracaso Paris propuso ir a comer unos panchos, fuimos. Así fue como, nuevamente, intentándonos hacer los galanes y poco convencionales, terminamos solos cada uno en su casa.

 

Fuente imágenes:
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