Boludeces de un adolescente: “Pensamientos pre apocalípticos”

Que lindo hoy es sábado, y más que sábado… hoy es 22 de diciembre, el día que supuestamente se ya no iba a haber más mundo.

Ayer 21 de diciembre pensaba y me preguntaba cómo sería si acabase el mundo y la gente se aprovechara de los pobres inocentes y que por primera vez se revelaran al sistema y aniquilaran a todos esos asquerosos seres que en un pasado invadieron su tierra con sus ritmos al son del “raiakueso”. En fin, yo personalmente no tengo claro a que hora es la gran catástrofe anunciada, que desde ayer estoy esperando, y no sé qué llegar a esperar, así que hoy por hoy voy a rememorar  aquellos placeres de la vida por los cuales fui creado, obviamente evitando mi misión de vida que es evitar que los palitos de la selva lleguen a su extinción de cualquier forma.

No puedo evitar pensar en todo el tiempo que perdí a lo largo de mi corta vida. Durmiendo, Esperando a que el mendo me suba las notas, Cagando, En la fila de Mcdonals, Acompañando a comprar ropa y por ultimo ese tiempo perdido imaginando que algún día podrían inventar una maquina del tiempo que hiciera de todos los momentos algo solucionable y poder corregirlo con solo mover un botón y evitar que yo me vea a toda costa para no poder generar un efecto gusano donde su cavidad principal puede generar agujeros en el tiempo que conllevan a una relatividad cuasi-temporal rota, ya que el estado físico del cuerpo puede ser inmunizado con las bacteria llama L. casei defensis que se encuentra en los diferentes comprimidos naturales del semen de jirafa. Y divagar, ¡voy a extrañar divagar!

Algo que no se escapa de mi mente son los buenos momentos vividos junto a los que mas quiero. Mi novia siempre estuvo ahí para cagarme a pedos cuando giraba al perro hasta que convulsionaba. Mi vieja siempre estaba ahí para cagarme a pedo cuando escupía para arriba y atajaba el garzo con la frente. Mi hermana que siempre me cagaba a pedo por masticarle la cola al gato. Mi viejo que siempre me cagaba a pedo por jugar con mis vecinitas desnudo…y mi hermano que siempre me cagaba a pedo por ser tan densos con el morcilla (mi amigo negro) con los pedos a coro.

En fin, todos los disfrutes que he pasado en mi pequeña vida han sido gratos y si me quiero ir limpio, ahora en mi hora póstuma quiero decirles queridos lectores… que el bigote me queda bien.

O eso me dicen…

Ahora es a donde caen los meteoritos y yo estoy sentado en compañía de mis pensamientos…

¿Qué hora es? ¿Ya somos 22?

¿Y los meteoritos? ¿Y el terremoto? ¿Y Perón?

Ah, está bien otra vida nueva que vivir. 

También podes leer:
Boludeces de un adolescente: “El juego de la copa”

El año pasado escribíamos:
Dámela con un fierro