Soledad

El fin de la nota es dirigida a todo aquel o aquella que de choto dejó pasar una gran oportunidad algún día, y se dio cuenta lo que realmente significaba cuando ya fue tarde.

Como buen admirador de Los Simpson y fanático de Homero, se me viene a la mente un capitulo:

Homero – ¡Tienes razón, Marge! Como cuando pude conocer a Rambo en el centro comercial. Me la pasé diciendo, “voy al rato”, “voy al rato”, y cuando llegué allá me dijeron que acababa de irse. Y cuando pregunté al de la tienda si volvería algún día, me dijo que no sabía.

Esto justamente nos pasa a muchos seres humanos, vivimos jugando con el destino, sin tomar responsabilidades, durmiendo en los laureles sin siquiera haber resultado victoriosos.

¿Cuál es nuestra respuesta ante esto? Encerrarnos, maldecir, buscar una estúpida excusa para exponer que el mundo está en nuestra contra…

Nene, el mundo no está una mierda en tu contra, si tenés algo cuídalo, valóralo y si no no te pertenece.

El hombre y su imperfección dan miles de nuevas oportunidades, la vida es perfecta y esa perfección la lleva a no repetir momento, a no aceptar dejavues.

Un proverbio reza “no tengo todo lo que amo, pero si amo todo lo que tengo”. Es la idea, y no terminar con esa chota frase con la que despedimos a todos nuestros seres queridos “Era tan bueno”.

Vive la vida sin miedo que un mal día a lo sumo como mucho puede durar  24 horas, no más que ello.

No tengas miedo en tu corazón, y arriésgate al menos a intentarlo, a ser feliz, a vivir esa palabra que es la vida, y que casualmente es para vivirla.

¿Que un problema se interpuso en tu camino? Animate a resolverlo, no bajes los brazos, no te rindas, no seas cagón, ponele por las hileras.

Raramente al escribir esta nota me detengo un poco miro a mi alrededor, la gente pasa, sus caras son de preocupación, entrecejos, arrugas, velocidad en su paso.

Veo un grupo de niños, de algo menos de diez años, atentos a todo, sorprendidos ante cada movimiento que ocurre en el mundo, sonrisas, felicidad, ternura.

¿Ellos tienen el secreto? ¿Será que la idea es no llevar un niño adentro sino que el que debe guardarse para el fondo muchas veces es el adulto?

Vivamos en la locura de cada día, de amar, respetar y ser felices, vivamos sin tener que lamentar perdidas innecesarias, sino encontrando cada día nuevos motivos para estar felices.

Recuerden que las cosas que se marchan solo pueden ser reemplazadas por la soledad.

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El año pasado escribíamos:
Ellas: Mendolornudas