El estatuto para lograr la felicidad: Vol. 1

Estuve ausente de la provincia y del Mendolotudo por 20 días. Algunos de esos días fueron eternos, otros duraron pocos minutos. Solo soy consiente de que los viví y que estoy feliz de haberlos sobrevivido. Tuve el placer de conocer otras culturas, otras costumbres, dialectos, formas de pensar y de hablar. Estuve lejos de los celulares, de las heladeras y mi único contacto con la tecnología fue el consolador de mi compañera de viaje que ante la falta de baterías optó por uno inflable que luego sustituyó por uno de carne.

Siempre es bueno desconectarse por un tiempo, lograr poner la mente en blanco y volver con las pilas recargadas. Además, al aprender de personas ajenas a nuestra sociedad podemos llegar a incorporar costumbres y también nuevos pensamientos. Con los “nuevos pensamientos” surgió esta nota.

Es que lamentablemente vivimos en una sociedad que nos contiene, censura y corta la libre expresión de sentimientos, estamos obligados a respetar ciertas reglas, ciertos límites y a callar cuando no deseamos hacerlo. Es que al elegir vivir en contacto con otras personas no hacemos ni somos quienes realmente queremos ser ya que debemos reprimirnos para que no nos lleven en cana, para que nuestros padres no nos reten y para que nuestra pareja no nos deje.

Es así que vivimos como quieren que vivamos y no nos queda otra que ser,  en demasiados momentos de nuestras vidas, infelices. Creo que a todo lo que uno hace en la vida le puede incorporar un tinte de risas. De esta manera, logramos cumplir con nuestras actividades cotidianas pero aprendemos a divertirnos con lo que hacemos.

Fue entonces que recapitulé diversas máximas del “Estatuto para lograr la felicidad”. De esta manera, les propongo leer y, ¿por qué no?, a completar el siguiente manual donde veremos satisfechas algunas de nuestras necesidades y donde hay máximas que nos llevarán a vivir una vida más bella, más simple y más placentera.

1. No más San Valentín en soledad. Esta bien, todos concordamos con que es una fecha inventada, que no significa nada pero hay personas que todos los 14 de febrero se sienten feas, solas, ingarchables. Hay personas que solo pueden encontrar a su media naranja en San Verdulerín, curas que no regalan rosas sino pelotas, caramelos, muñecas; otras personas para tener sexo ese día le regalan cosas a su mano, otras que sólo recibirían flores si murieran en San Valentín.  Para lograr que la tasa de lágrimas disminuya, es necesario crear una “lista de soltería”. De esta manera, días previos se realiza un emparejamiento digital garantizando que pasaremos el día bien acompañado.

2. Tamaño mínimo empomable. Hoy en día no importa el boliche ni el bar al que asistas porque siempre te podés llegar a encontrar con las amigas de tu hermana menor perreando, medias en pedo, más ricas y mejor vestidas que las chicas de tu edad. En esos casos podemos recurrir a dos amparos para quedar impunes: “Si pesa más de 40 kilos está apta para comer” y “Si alcanza a apagar la luz, que camine a oscuras hasta la cama”. De esta manera, no nos pueden acusar de violines pero tenemos que bancarnos si nos gritan “asalta cunas”, “te va a contagiar la varicela” o “ponéte el babero a la altura de los huevos” 

3. ¿Aceptas el trago? Acepta el beso. (Esta máxima garantiza simplicidad, evitar “comerse cualquiera”)Si en el medio de una pista bailable un galán percibe que un sujeto femenino da señales de encontrarse sedienta, bien puede ignorarla o proceder a ofrecerle un trago. Si la dama acepta dicho contenido líquido, ella debería estar obligada a intercambiar glándulas salivales con el caballero. En caso de no aceptar el trago, el hombre debe retirarse educadamente y la dama puede llegar a caer deshidratada pero eso ya no es de incumbencia para el príncipe azul. Es decir, no sean tan chupa sangres como para aceptarnos el fernet pero rechazarnos cuando nos proponemos devorarlas. 

4. Pene monitoreados. Basta de hacer sufrir a las mujeres con nuestros pitos chicos. La épica frase de “chiquita pero juguetona” es una mentira que inventaron los garompitas. A las mujeres les gustan los Señores Garompa, no una huebada que choque contra las paredes cual Mr. Panplete caminando por el pasillo después de una gira. Es por eso que el Estatuto del Anarquico prohíbe la venta de gatos por liebres. Además de la “lista de soltería” se hará un sistema de penes monitoreados y así las chicas sabrán que esos ojos claros esconden un pito diminuto y que aquella cara de boludo tiene entre sus piernas el brazo de Lilita Carrió. 

5. Ley de ¿Quién quiere ser millonario? Cuando nuestra chica nos haga una pregunta, automáticamente debería salir desde la espalda de la muchacha cuatro opciones así tenemos la posibilidad de no equivocarnos tan seguido. Además, también deberíamos tener el beneficio de la llamada, el 50 y 50 y el voto de los que estén cerca de nosotros. Sin embargo, una vez al mes tenemos permitido decirle “mierda, o voy a ser papá o aflojále a las tortitas”, “ese pantalón te entraba cuando alcanzabas a ver tus rodillas” o “no quiero ponerla, me acabo de masturbar”. 

6. No joder si no os gusta ser jodidos. Si asistís a una orgía, jodete macho, si querés ponerla también te la van a poner. Es una cuestión de karma. Por cada culo roto te romperán el culo equivalentemente a los que rompiste. El tema es si en media hora ya te dieron cinco veces, bueno, más que orgía es un despelote. 

7. Pensar por momentos que esta no es la Argentina. Hay veces que es salubre soñar con que tenemos a otros dirigentes políticos. Es que tener una presidenta que se solidariza con la petera nacional da para preocuparse. Que de explicaciones particulares a un actor (que también es un ciudadano libre) que piensa distinto también preocupa. Una presidenta que festeje la recuperación de algo que por vírgenes perdimos es triste. Prender el televisor y esperar a que aparezca el soldado Ryan en vez de la Fragata habla mal de mí. Ver C5N y tener ganas de recuperar las Malvinas habla bien de C5N. Estar tranquilo porque “hoy en mi casa no roban” porque todos los negros están esperando el “barco” habla mal de los gorilas. Haber dicho “gorila” me hace ignorante. Querer organizar un partido entre los marineros de la Fragata y los mineros de Chile me hace emprendedor.

8. Ley del “ida y vuelta”. Siempre las cagamos. Los hombres tenemos la costumbre de joder hasta el cansancio para que no hagan sexo oral pero a la hora de hacerlo nos hacemos los chotos. Decimos que nos gusta hacerlo, que somos buenos, que somos unos salvajes pero más allá de que lo hemos hecho, si sacamos cuentas, ¿dimos tanto como recibimos?

Por cuestiones de espacio la nota llega hasta acá, pero la propuesta ha sido enviada. Intentemos ser más simples en las relaciones, más sencillos en las propuestas y equitativos en la cama. Busquemos incansablemente la felicidad, el divertirse al laburar, encontremos la sonrisa e invadamos la ciudad con ellas, dejémonos contagiar.

 

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