¿De dónde viene el “Viva la Pepa”?

Alguna vez todos escuchamos a alguna maestra, padre, vecino o tío decir: “Esto era un viva la Pepa”, o “parece un viva la Pepa”. Se refiere a una situación de bochinche, algarabía, festichola, jarana, y otras expresiones igual de viejas que se me ocurren ahora. O sea, una joda generalizada donde parece no haber un mañana o donde el mañana no importa. Un viva la Pepa con todas las letras, sí señor.

Pero, ¿de dónde sorongo nació esta expresión que parece tener nada que ver con nada? ¿Quién era esta Doña Pepa tan jodona y por qué todos la vivaban tanto? Para mí era una duda existencial, y ya sé que soy jodida y me hago problemas por nada, o por cosas que el resto de la gente parece ignorar tan felizmente; la cuestión es que cuando me choqué con la respuesta, por casualidad, una pequeñísima parte de mi cerebro se relajó para siempre. Con lo poco que es feliz uno, ¡caramba!

Bueno resulta que allá por el año 1812 los españoles se juntaron y organizaron para promulgar por fin su constitución nacional. La querida y ansiada constitución, esperada por el pueblo como a una hija demorona, fue recibida como tal con una enorme fiesta popular que parecía no tener fin, todos gritaban y festejaban incansablemente llenos de esperanzas en la nueva Constitución.

En aquella época se nombraba a las personas con el nombre del Santo del día que nacían. Es más, no se festejaba el “cumpleaños” de las personas si no su “santo”, de ahí tanta gente con el mismo nombre (y con tan horribles nombres). La Constitución Española, amada hija de un pueblo ansioso de buenas noticias, no escapó a esta costumbre, y como fue promulgada el día de San José, fue llamada cariñosamente “La Pepa”…

(Valga ahora la aclaración, así los sigo desasnando, que a los llamados José se les dice Pepe. ¿Por qué? Porque San José, el más famoso de todos los José, era el Padre Putativo -adoptivo- de Jesús, o P.P., o bien Pepe. Y por propiedad transitiva, a las Josefa se les dice Pepa. ¿Cero muertos?*)

…entonces, ¿qué era lo que gritaba la gente que se encontraba por la calle y reía entre brindis y brindis? Gritaban: “¡¡¡Viva la Pepa!!!”, “¡Pues sí, que viva la Pepa!”.

La fiesta fue tan pero tan estruendosa y alegre, que los nietos de los nietos de los nietos de los festejantes todavía se escandalizan al recordarlo; y ante el menor amague de descontrol, ponen los brazos en jarra y arrugan la frente, preguntando: “¿Qué es esto, un Viva la Pepa?”

¡Miralos a los gallegos! Si los argentinos no somos duros para el festejo es en gran parte, gracias a  nuestra herencia española. Salimos buenos para la caravana y el desmadre, ¡claro que sí! Y no necesitamos una Pepa para ello… Bah, algunos si no se “empepan” no pueden festejar. Y ahora me pregunto: ¿será ese el nuevo significado de “viva la pepa”? ¿Un código de dealers? Una parte de mi cerebro se volvió a tensionar. ¡Pucha! Se los averiguo para la próxima.

*Si no comprende la expresión “cero muertos”, lea la nota “La Dra Lí te desasna: ¿de dónde viene el OK?” Gracias, y que Viva la Pepa.

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