Las Penitenciarias son escuelas de Delincuencia

Las cárceles de nuestro país – el sistema de resocialización – no encaja con los que las conducen y menos con los que tenemos que aceptarlo. Como tengo la oportunidad de explicar por qué pienso así y de decirlo, ya que la constitución me apoya, tengo varios puntos en que no estoy de acuerdo con lo que  vivo a diario en mi trabajo.

Voy a contarles de un solo caso en especial, de un interno que por razones de ética profesional no voy a dar su nombre verdadero, aunque es uno de los reclusos más famosos en la historia de Boulogne Sur Mer, lo llamaré Charly.

A fines de los 90 un joven inexperto en materia de delincuencia cometió un grave error. Juntarse con gente que si entendía sobre el tema, y que le hicieron ver que la plata se conseguía más rápido robando. Incursionó en el mundo del hampa y la droga. De una posición económica no tan mala y de familia de buenas costumbres.

De tantas caídas en las comisarías, por robar estéreos en la Aristides y zonas colindantes a esa coqueta zona, un juez se cansó, y lo mandó preso a la vieja Cárcel de Boulogne Sur Mer en el 99. Después de cumplir 2 años y 8 meses de condena, y salir en libertad condicional, volvió a robar, esta vez un auto. Volviendo a la casita de piedra, pero esta vez a un pabellón más conflictivo, conoció a un grupo de reos (con frondosos prontuarios) y de a poco fue perfeccionando su oficio de ladrón. Adicto y sin un buen seguimiento profesional contra las adicciones, se sumergió en uno de los peores casos de la historia de homicidios en un penal, el asesinato y a posterior descuartizamiento de otro interno. Cuando uno está privado de la libertad, está lo malo y lo bueno. Tomás el que más te gusta, nadie te obliga a que seas bueno o que seas malo, o sea que Charly, a pesar de estar drogado sabía que lo que estaba haciendo no era lo correcto.

Estando detenido y procesado por robo al automotor, y por el asesinato de otro recluso, tenía otra causa pendiente, la de dos muertes más a mediados de 2006 “homicidio de dos o más personas agravado por premeditación”, delito que tiene como pena la reclusión perpetua.

En el 2009 fue condenado a RECLUSIÓN PERPETUA.  Lo llamativo no fue que a Charly  lo condenaron a morir dentro de una cárcel, tampoco contraer el virus del SIDA, sino como lo tomó, de entrar por un estéreo y un auto, se convirtió en uno de los peores reos que tiene el servicio Penitenciario en la actualidad, trasladado de cárcel en cárcel, terminó alojado en Boulogne Sur Mer, la penitenciaría de santa Claus, o el hotel 5 estrellas, no por sus condiciones edilicias, sinó por el libertinaje con el que cuentan estos personajes.

Con los brazos desfigurados de tantos «feites» o cortes con gillette, los tatuajes tumberos hechos artesanalmente a lo «salvaje», una faca en su cintura y su mirada perdida por el consumo de drogas, Charly camina por los techos en las noches, trafica en otros pabellones y nadie le dice nada, una persona que no tiene nada que perder, puede arruinarte la vida en un abrir y cerrar de ojos, para siempre.

En conclusión, la Cárcel, quieras o no, te enseña muchas cosas, te forma como persona, te da la oportunidad de estudiar, de aprender un oficio y a respetar a tu par, caso contrario, si no te adaptas al régimen progresivo de la pena, te perfecciona como delincuente recibido con honores, el Patronato de liberados es un ente gubernamental, encargado del seguimiento de los reos al salir en libertad, y como bien dije es «un ENTE», ya que los mismos salen a las calles, transitan por ellas, robando, matando, enseñando a delincuentes precoces a delinquir y lamentablemente, ese error del sistema, lo pagamos nosotros.

 

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