Historia de Daniel “Rengo” Aguilera y su Libertad

Crónicas de un quilombo anunciado

Es ilógico pensar la existencia de una guerra de bandas, cuando en realidad no se trata de ello. Lo más factible es que si existan los llamados “ajustes de cuentas” entre dos líderes del hampa local: el “Gato” Araya y el “Rengo” Aguilera, los dos protagonistas de una disputa de antología en el barrio La Gloria, de Godoy Cruz.

Un homicidio ocurrido en setiembre de 2008 y la posterior pelea por el control territorial fueron los detonantes de estos ajustes, que hasta el momento se ha cobrado varias vidas. Así lo entienden los investigadores del conflicto delictivo más violento de los últimos años en Mendoza.

Daniel “Rengo” Aguilera, ex líder de la barra brava del Club Godoy Cruz Antonio Tomba, y Marcelo “Gato” Araya, presunto cabecilla de una organización dedicada al narcotráfico y el contrabando, lideran las dos bandas que armaron una disputa feroz en el barrio La Gloria. Lo cual le costó la libertad a ambos, supuestamente por ser los autores intelectuales, de distintos hechos delictivos.

Alojamiento en la Boulogne Sur Mer

Cuando Aguilera llegó a la penitenciaria, estuve como custodia personal 14 de las 24 horas que trae el día, cada dos días. Sorpresivamente escuché las dos campanas, ya que también fui encargado de Módulo en Almafuerte, donde está alojado Marcelo Araya, y en varias ocasiones mantuve charlas con un aliado del Gato en Boulogne Sur Mer: Ricardo Ferreyra Ervidia, quien fue cabecilla de la última revuelta tras los muros del pabellón 05 de la “casita de piedra”.

Rápidamente, se puso la cárcel en alerta roja, ya que se había hecho circular la información de que aquel que lograra asesinar al Rengo Aguilera, recibiría por parte de su archienmigo una suma que rondaría los $200 mil pesos. Hipótesis que fue desmentida por el propio Araya.

En altas horas de la madrugada se escuchaban gritos amenazantes de otros presos hacia Aguilera, el cual lo tomaba con tranquilidad, ya que la custodia era absoluta y segura. Un dispositivo que las autoridades penitenciarias habían previsto para este caso en particular.

Dos amigos enfrentados

Hay dos causas principales por las que Aguilera y Araya terminaron enfrentados a muerte después de ser grandes amigos. Los dos se formaron juntos en el mundo de la marginalidad hasta que un hecho los separó, la interna entre el Rengo y el Gato se inició tras la muerte de una mujer de nacionalidad paraguaya, quien fue asesinada de un balazo en el interior de una camioneta en el Acceso Sur de Carrodilla, Luján, en setiembre de 2008.

Según esta línea, con la desaparición de esta mujer, Araya ganó terreno sobre Aguilera en un negocio ilegal que habría sido conducido por la paraguaya hasta que fue asesinada. El Gato fue detenido dos años después, entre otras causas, por supuesto tráfico de estupefacientes.

La Libertad

El ex líder la barra brava del Tomba recuperó la libertad, luego de estar más de dos años detenido en el penal de Boulogne Sur Mer, acusado de un doble intento de homicidio.

El lunes, el tribunal de la Cuarta Cámara del Crimen lo condenó, pero prefirió hacerlo por el delito de “abuso de arma” (y no por doble tentativa de homicidio), que es un delito excarcelable. Por lo tanto, esa misma noche recuperó la libertad.

Daniel “El Rengo” Aguilera escuchó la tranquilizadora sentencia, levantó el puño derecho cerrado en señal de triunfo, miró a su familia, celebró la libertad y no tardó en hacer lo que más añoraba: volver al Estadio para alentar a su equipo Godoy Cruz Antonio Tomba.

Fin de una era… ¿principio de otra?

La pregunta del millón, ahora que Aguilera goza de su libertad, ¿se acabará esta (denominada por la prensa) “GUERRA DE BANDAS”? ¿No tendremos que lamentar más víctimas por este maldito flagelo? ¿La Policía podrá controlar la situación? ¿Habrá paz de una vez por todas en el Barrio La Gloria? Todos estos cuestionamientos solo el tiempo lo sabrá descubrir, espero en lo personal que todo esto se acabe, por el bien de nuestra seguridad, por el bien de aquellos que salimos a trabajar y no saber si volveremos a casa, por la seguridad de aquella vecina que sale a limpiar su vereda por ejemplo, y no a toparse con una balacera, por la seguridad de nuestros hijos al salir de la escuela, por la seguridad de todos y principalmente por la seguridad de Mendoza.

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