La vida está llena de incertidumbres, pero si de algo estamos seguros es de lo siguiente:

1) Todos tarde o tempranos vamos a dejar este cuerpo terrenal, osea, nos vamos a morir.
2) Funes Mori es un perro.
3) Todos tarde o temprano vamos a ser pasantes.

Las pasantías es un tema y actividad del cual muchos se aprovechan para tener trabajando a una persona por 2,50$. Y esto en los mejores casos, porque la mayoría son “no rentadas”. Que dos palabras malparidas.

“No rentadas” se puede llegar a traducir como: “No te pago ni el bondi porque yo te estoy enseñando y formando con experiencia laboral y eso es invaluable, es más, vos me tendrías que pagar a mí por compartir los conocimientos de tan grandiosa empresa en la que hay cientos de personas que se mueren por estar en tu lugar”.

La primera vez que entramos en este círculo fue antes de salir del secundario. Ahí, seguramente varios de los que están leyendo esta nota saben que se concurría a un lugar lo más afín posible con la carrera que íbamos a seguir. Pero quizás en más de la mitad de los casos terminaban siendo establecimientos de algún conocido, de manera tal que podías ir tres veces y listo el pollo. El resto te asegurabas unas vacaciones adelantadas y mucho más prolongadas antes de entrar en el mundo universitario.

La segunda vez donde ondearemos por tan gloriosa actividad será justo antes de terminar nuestra carrera de grado o facultativa, y es acá en donde se denotará más el abuso del “che pibe”, porque diversas situaciones y necesidades nos llevan a creer que realmente nos podemos quedar trabajando ahí y aceptamos lo que se nos proponga.

Arrancás como nene con libro de colorear nuevo, poniéndole el mayor de los empeños, emulando a una esponja para absorber la mayor cantidad de experiencia o conocimientos de ese lugar. Retribuyéndote… nada.  Y claro, ¿Qué pensás? ¿Encima que te dejan entrar a ese maravilloso mundo y darte muchísima chapa en tu curriculum, pretendés que se te pague?

Pasan las horas, los días, las semanas… el tiempo que tenés a cumplir y que requiere la cátedra están casi completas, y una luz de esperanza te dice que hay posibilidades de seguir trabajando ahí… ¿será posible? Entonces volvés a poner tu 110% de capacidad a cambio de… cero pesos, pero teniendo una gran gran chance de quedarte con un trabajo seguro. Porque claro… ¿Encima que estás teniendo la oportunidad que se te tengan en cuenta a vos para un nuevo puesto laboral, pretendés cobrar? ¡Ja! ¡Seguís teniendo suerte que no se hayan avivado en cobrarte por toda esa capacitación hacia la vida que te dan!

¡Seguís teniendo suerte que no
se hayan avivado en cobrarte por toda
esa capacitación hacia la vida que te dan!

Así llega el gran día (para vos), la gran noticia (para vos) y la gran incorporación (para la empresa que te va a pagar un sueldo mínimo de pasante) ¿Perdón? Acá me salgo de los paréntesis y te lo repito: “Sueldo de Pasante” ¿Entonces existe? ¿Y porque no lo pagaron antes? ¿Encima que tuviste la inmejorable oportunidad de arrancar tus pasos profesionales en esta empresa, encima que te capacitaste gratis usando sus herramientas, encima que vos fuiste el elegido entre cientos que deseaban ese puesto, encima de todo eso… tenés la caradurez de preguntar porque no te pagaron antes? Realmente sos un desagradecido.

Después de un tiempo llegará tu primer sueldo, el primero de muchos… con ese mismo mínimo monto, porque vos que pedías quedarte, te quedaste, pero en ese puesto de eterno pasante, en donde ya no serán las “horas de cátedra a cumplir”, sino más bien las “horas de trabajo como cualquiera que esta acá y si pensás en irte a horario sin quedarte más tiempo sos un desagradecido”.

Más allá de todo esto, cabe destacar que son innumerables los trabajos que se aprovechan de los recién salidos, ofreciéndoles miserias por sueldo y usando como excusa “es la única forma de mantenerte acá adentro es como pasante cuya culpa no tenemos nosotros pero si la AFIP. 

Por lo que si estas por salir de la facultad, preparate a no solo aprender las practicas in situ, sino a preparar cafe in situ, a quedarte a ordenar inventarios in situ, a repetir una y otra vez lo mismo in situ, hasta llevar facturas in situ. 

Au revoir, me voy, tengo que chequear que nuestro pasante Don Rata haya escrito su nota, subido los artículos a MDZ, actualizado la Fan Page, twitteado con hashtags, armado los banners nuevos, cambiado el isologo, creado algún nuevo puterio para revivir el staff, prendido el fuego para el asado del mediodía y saber si consiguió sponsors para la Fiesta Mendolotuda.

 

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El año pasado escribíamos:
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