OSEP: una de las peores obras sociales de Argentina

En 1953 los empleados públicos de la provincia contaban con una entidad mutual denominada Dirección de Asistencia Social, con el pasar de los años se cambió su nombre a  MEOP. Esta legislación es modificada por el Decreto Ley N° 4373/63  dando lugar a la Carta Orgánica que rige la Institución y  se crea como una entidad prestadora de servicios médicos asistenciales (preventivos  y curativos).

Posteriormente la  Ley 4202/76  transforma la M.E.O.P. en Obra Social de Empleados Públicos OSEP, conservando  las  características de autarquía financiera y gobierno mixto. Esta ley faculta a la institución para prestar los servicios por sí o contratarlos con terceros.

Ciertamente soy uno de los miles de afiliados a esta obra Social de los Empleados Públicos, uno de los miles que cada vez que tienen que hacer uso de sus servicios le salen canas verdes.

Es un suplicio poder comunicarse con el 0810-810-1033, siempre da ocupado y si por esas putas casualidades, después de haber gastado cuarenta mangos del saldo de tu teléfono, te atienden, nunca tienen turno, y te aconsejan llamar la semana próxima, esto se repite una y otra vez, el tiempo pasa y la orden se te vence, otra vez a ir al médico que te renueve la fecha de esa orden, según cada cual la persona lo necesite.

Ni  hablar si querés un turno para neurología infantil, se zarpan de gatos, no quedan turnos te dicen, y un conocido de un conocido te los da ¡cuando minutos antes te habían dicho que no quedaban!

Las empleadas no pueden tener más cara de orto, mal agestadas, con cara de dormidas y peor aún, mal contestadas. Los encargados de esas empleadas se supone que deberían de controlarlas, y ponerle filtros en sus terminales, para que solo se avoquen a la atención al público, no a revisar sus correos de face, twitter, badoo entre otros. Ser un buen líder o encargado, también implica saber detectar cuando un empleado no está cumpliendo con las expectativas que se tiene de él, mas si es en atención al público, deshacerse de toque de ese “bagallin”, en caso de ser necesario, ya que esos mamotretos hacen que gente como vos y como yo los putee.

Enfermos crónicos afiliados a la Obra Social de los Empleados Públicos, entre ellos pacientes que recibieron algún trasplante de órgano, deben armarse de paciencia mes a mes para acceder a los remedios de los cuales, literalmente, depende su vida. También hubo quejas de afiliados respecto de que la Obra Social, con el chamullo barato de reducir gastos, les provee ahora de medicamentos genéricos, lo cual, según sostienen, no en todos los casos tienen la misma efectividad. Incluso habría quienes optaron por devolver ese tipo de remedios.

Pero hay algo bueno, dentro de todo, existe un “LIBRO DE QUEJAS”, donde podes explayar todos tus reclamos, tanto de atención, limpieza, trato, agilidad, capacidad de sus empleados, aunque por dentro sepamos que nadie lo leerá nunca, que es como el Jefe Górgori con su máquina de escribir invisible, pero eso nos da calma y por un momento se te pasan las ganas de romper todos los vidrios o de hacerles una brujería a esas chicas detrás del mostrador.

Con 327.000 afiliados, la OSEP es una de las obras sociales más importantes del país, con esto, no quiero decir que es la mejor. Nuestra Obra social se jacta que adquiere maquinarias de última tecnología, pero difícilmente podamos llegar ser uso de las mismas, a lo mejor antes de morir podremos hacernos una tomografía computada, una mamografía, una operación compleja cardiovascular o simplemente un hemograma completo.

Si sos afiliado a OSEP, es mejor que vayas pensando con unos meses de anticipación a tus enfermedades, a sacar un turno, ya sea para la especialidad que necesites, porque si vas de un día para otro, te podes morir tranquilo.