Los pibes chorros de Mendoza y el ex. COSE

Por momentos me pongo a pensar en las cosas que hacen que un pibe como cualquier otro se convierta en un delincuente,  hablo con justa causa y conocimiento, cuales son los factores de riesgo y los válidos positivos que nos den indicios en los niños, a la hora de su comportamiento, su crecimiento y el entorno que los rodea.

Para no desviarme mucho del tema, lo que deseo interpretar es cuando ya ese jóven está contagiado con el gustito de lo fácil y al no valorarse como persona, y peor aún, no valorar la vida de los demás y su convivencia en sociedad. Aclaro que no me importa en lo más mínimo como viene su vida anterior de estos periquillos, yo hablo sobre el presente, de cuando ya están criaditos y molestos.

El sistema de Responsabilidad Juvenil, COSE, guachero, Reta, Colonia 20 de Junio, Escuela hogar o correccional de menores es la misma cosa, por no decir la misma bosta, con diferente olor. Basta con recorrer la zona o sectores donde los delincuentes juveniles viven, es una cárcel en miniatura, no cambia en nada a la de por ejemplo San Felipe o  Boulogne Sur Mer, el mismo olor a tumba, los gritos por las noches, lenguaje tumbero, música chombi y olor a marihuana.

Yo siempre pongo de ejemplo, lo que vivimos los padres  en la escuela. Cada vez lo niños precoces están más alborotados, mal aprendidos y a temprana edad ya prueban cosas como el cigarrillo, el porro, el sexo…lejos de tener una revista porno, cambiar figuritas o ratearse para ir a la plaza independencia como lo hacíamos nosotros. No basta con tener valores de familia y buenas costumbres,  cuando están con sus amigos sin la visión o supervisión de sus padres, los pendejos hacen lo que se les canta. Basta de hipocresía de las buenas costumbres y toda esa milonga.

¿A dónde quiero llegar? Imagínense si esto pasa en la vida normal de un adolescente, que es lo que se espera de aquellos jóvenes que están condicionados por un juzgado a permanecer encerrados, ¿Que salgan derechitos? ¿Que salgan sabiendo la canción de Aurora?  ¿Que salgan sabiendo que Dios es bueno y el Diablo es malo? Nada de eso. Lejos de querer entender la problemática de familia  y minoridad,  para aquellos que les toca custodiarlos no es para nada fácil, y deben avocarse a lo que la ley penal de menores tipifica.

El ex Cose, cuenta con operadores que serían como los penitenciarios pero del “guachero”, con la diferencia que carecen de formación policial/penitenciaria, de custodias, y peor aún, no usan uniforme acorde a un establecimiento de detención. Cuál es el problema, que los pendejos los ven como a un hermano, tío, primo o a veces como sus mejores amigos. ERROR.

Debido a las fugas continuas de estos delincuentes juveniles, el Ministerio de Justicia y Seguridad tomó cartas en el asunto, e intervino el guachero con la custodia penitenciaria, una vez recapturados los famosos nenes malos (homicidas, fierreros, piratas del asfalto) el peso de la Penitenciaría , una fuerza acostumbrada a la guarda y custodia de personas privadas de su libertad, se hizo notar, y el orden volvió a hacerse presente, gracias a profesionales con una formación adecuada.

La vida en el ex Cose, volvía a su normalidad, entonces los cabezones de altos rangos decidieron que los operadores volvieran a hacerse cargo de la custodia, dejando una guardia mínima de intervención penitenciaria armada, por si había alguna alteración del orden. Los problemas no tardaron en llegar, operadores lesionados, fugas, denuncias de apremios, etc, pero lo más chistoso, es que los peores delincuentes de casos resonantes policiales de la provincia, se tomaron el palo otra vez. (EL CARACORTADA, EL ARIELITO, EL PIBE CHORRO DE LAS HERAS entre otras yerbas).

No hay que olvidar que muchos profesionales psicólogos, enfermeros, asistentes sociales y médicos avocan toda su experiencia para tratar de alguna forma de reinsertar a estos chiquitines a la sociedad, tarea difícil si las hay, no todos los internados son homicidas, ladrones o monicacos, como de 10 personas no van a rescatar a una.

Para ir finalizando, quiero que sepan que ser operador de del sistema de Responsabilidad Juvenil no es fácil, pero no todos son buena gente, un grupo minúsculo hecha a perder la labor de aquellos que si van a trabajar, creo que con un laburo en conjunto con los grises, se puede lograr una buena armonía de trabajo en equipo, recordemos que para los penitenciarios estos jóvenes son delincuentes, para el Gobierno son personas en riesgo y para los Derechos Humanos aún son niños…¿para ustedes que son? saquen sus propias conclusiones, yo mientras tanto me voy a seguir cubriendo puesto.