Emotiva carta de un preso a su madre

Querida vieja:

Hola, tal vez te parezca ilógico, pero sí… si tengo sentimientos, no puedo volver el tiempo atrás ni cambiar el pasado, solo vivir lo que me toca vivir, por acciones netamente mías. Ma, quiero que sepas que con vos, fue que aprendí que existe el amor real, que sos el ángel que Dios me ha enviado para hacerme reflexionar, para hacerme ver lo bueno de la vida y lo mal que accioné.

Quizás no sea la forma en que soñaste ver a un hijo, quizás nunca se te pasó por la cabeza pedir permiso para verme, tal vez nunca debí nacer, porque desde que tengo noción del tiempo, fueron más disgustos que propias alegrías las que pasaste conmigo.

Hoy se cumplen ya tres años que estoy encerrado en estas cuatro paredes, como dos veces al día y he adelgazado 14 kilos desde aquella tarde en que la policía me detuvo en aquella casa robando, con los pibes estamos bien, nos cuidamos uno al otro, y hasta dejé de fumar. Te cuento vieja que ya no me drogo, quiero recuperar mi vida y por sobre todo ver a mi hijo Santi, la luz de mi vida. Aún no creo que la maldita de su madre lo haya abandonado, y como siempre vieja, vos estás ahí, haciendo de mamá, papá y abuela.

¿Cómo está la marce? ¿Se casó al fin la flaca? cuando éramos chicos le vivía rompiendo las bolas con sus noviecitos, era como quien decía el hermano cuida, y ahora de grande no consigue ponerse de novia, acá los vagos me dicen cuñado, y saben que me caliento demasiado, no quiero saber nada que mi flaca se enrosque con alguno de ellos, que sea mujer de un delincuente, ella es más para un empresario o un piloto para que conozca el mundo.

Ay vieja, no sabés como extraño esos Ñoquis con carne en estofado que nos hacías los domingos, como extraño la ropa planchada con olor a perfume, el desayuno caliente y las tortitas de la panadería de Don Cosme, pero por sobre todo extraño tus abrazos y tus besos interminables. Como mierda no te hice caso, cuando me retabas que no me juntara con los pibes de la esquina, que no tomara y fumara marihuana, que eran mala junta y que iba a terminar mal. Mal como ahora.

Te pido perdón por todo, pero quedate tranquila vieja, que pronto voy a salir, quiero aprender un oficio, ya hablé con los encargados de los talleres de acá, voy a trabajar como carpintero como el papá, quiero montar mi propio negocio, había pensado al lado de la casa, ¿viste en el lote que vende doña María? hacer un galpón y ponernos con el papi el taller ahí, va a ser difícil al principio, pero no imposible.

Esta mañana vino el boga, dijo que había hablado con el Juez, ya que mi conducta es muy buena/ejemplar, y que mi condena podría reducirse si me seguía portando bien, me paro para el recuento, doy el presente a los penitenciarios (los pibes de mi celda son re cachibaches, ni se levantan) mantengo la limpieza del pabellón y nunca le faltó el respeto a nadie, por eso tengo beneficios, el respeto nunca se pierde ma, algo bien creo estoy haciendo.

El domingo es el día de la Madre, te tengo una sorpresa, algo que me enseñó un pibe del pabellón 5, y yo pensaba que las manualidades eran de mujeres jaja. Te voy a sorprender vieja. No te olvides de traerme al Santi, de última decile a Marce que te acompañe, ella está en la tarjeta de visita, que no sea maricona y venga a ver a su hermano.

Me gustaría escribirte un poema, pero soy malísimo escribiendo esas cosas, y ya no tengo tiempo, dicen que viene la requisa, mis compañeros de celda están en el Juzgado y estoy solo, no quiero que me vean llorar. El pabellón está convulsionado, tienen muchas cosas que los penitenciarios no te dejan tener, gracias a Dios yo no me mezclo con ellos, hago la mia, y busco la libertad. Bueno ma, ahora si te dejo, el Domingo te veo, te mando un millón de besos ¿y sabés algo? TE AMO.

Tu hijo: el Carlitos.

Necesidad. Discriminación. Ignorancia. Malas influencias. Odio….muchos factores llevan a una persona a delinquir, no obstante, no dejan de ser personas, tienen sentimientos distintos, pero al fin los tienen, mismas características en acciones distintas. Esta carta nunca llegó a ser leída por su destinatario, ya que antes de ser enviada, el destino se hizo presente en toda la extensión de la palabra, una revuelta causó heridas mortales al remitente. Carta encontrada en una celda de la vieja Cárcel de Boulogne Sur Mer, octubre de 1999.