Como sacar de quicio a un hombre

Después de hablar con algunos hombres al respecto, llegue a la conclusión que casi casi que hablamos 2 lenguas distintas, los hombres una y las mujeres otra.  Nosotras pensamos que ellos solo quieren sexo y ellos pensando que una solo se quiere casar y tener 20 hijos. Pero a veces la dinámica es más complicada. Cuando una está en una “relación sin compromiso” ellos quieren más cariño, si les das más cariño, se asfixian. Somos complicados y no todos pensamos pensamos igual. Pero en líneas generales, trate, de algún modo “traducir” ciertos comportamientos.

Todas sabemos cómo volver locos a los hombres, pero locos de locura, no locos de amor (cuando sepan me avisan). Todas tenemos un amigo, o podemos rememorar algún ex y sus quejas. El por qué le ibas a sacar canas verdes. Acá les largo algunas de ellas.

La “friend zone”

Es ese lugar donde por alguna razón y en algún momento decidiste que ese flaco no te pintó para nada, pero sabes que él te tiene hambre. Te da “consejos” acerca de esos loser con los que salís, te quedas en su casa dormir y el tira el colchón inflable y duerme en otro lado. Van a comer a tomar café, le contas del trabajo de la facultad y el nada…

¿Por qué se vuelve loco?

En su cabeza no sabe en qué momento se hizo tu “amigo”. Para él es como si fuera a buscar un trabajo y le dijeran que es el mejor, pero que vas a contratar a un tarado para el puesto. No entiende por qué no lo preferís a él, tan bueno, amable, romántico y respetuoso que es.

¿Nosotras lo sabemos? Tampoco, pero así paso…

En las citas

Digamos que el susodicho te invita a comer y vos como una lady que sos pedís una ensaladita, porque hay que disimular. Pero como la ensaladita no te lleno ni una muela le empezás a picotear las papas fritas y el lomito que se pidió. Y de postre le decís: ¿Pedimos algo para compartir? Es que no voy a comer a comer eso yo sola.

Los hombres no comparten la comida, les molesta, es así, es un hecho. No van a entender nunca porque pediste la ensalada y te terminaste comiendo el lomito. La próxima ningún disimular y pedimos un lomito también.

Después del sexo:

Las mujeres tenemos esa necesidad de hablar, o de contarles lo que paso en el día. De decirles lo que le paso a la Laura cuando estaba yendo camino al trabajo. O lo que es peor, le preguntamos cosas que exigen que ellos piensen y razonen en ese momento: ¿te llevas bien con tu hermano? ¿Y por qué no te hablas con tu papá? Contame… ¿Cómo fue que decidiste estudiar arquitectura?

En su mente lo único que pasa es: quiero dormir, tengo hambre y ¿Enserio, ahora me vas a preguntar por mi carrera, la puta madre? ¡Déjenme dormir!

Y si, funcionamos distintos. Una de dos o aprovecha para decirle lo que sea que sabes que te va a decir que si, o haces como él y te dormís vos también.

Durante el Fútbol

Muchos hombres nacen con el fútbol, es algo que nosotras (al menos yo) nunca voy a entender, es como si algo los poseyera y de repente son entes, que solo toman cerveza, Ni en el entre tiempo se levantan al baño. Se ponen tristes si el equipo pierde y si gana eufóricos, es como si ellos mismos jugaran.

A nosotras nos da por las bolas si pasamos al baño y el loco nos grita: ¡Paaaraaaaa no me dejas veeer! ¡Correeeeetee! De igual forma, que si les queremos hablar y obvio: no nos escucha.

La ventaja: Le podes decir lo que sea. Me voy a bailar, te gorríe con tu amigo y la tiene más grande que vos, choque el auto. Que él: aja aja si…. Así una ya sabe cuando dar las malas noticias.

Monólogos

Es como cuando vamos a tomar algo y a él se le fueron los ojos mirando el culo de la moza, y nosotras ponemos cara de culo, justamente.

–           ¿qué te pasa?

–           nada

–          ¿segura?

Y ahí en vez de decir: no me pasa nada, le decís: ¡te vi gil! Por lo menos disimula.

Otro caso es cuando te dicen algo que te molesta y vos esperas que el “milagrosamente” se dé cuenta.

–          me voy el fin de semana con los chicos a ver racing.

–           aja…

–           ¿te molesta? Vamos los pibes y un par de amigas de ellos (botineras que les re cabe la joda, y encima están re fuertes las hijas de puta)

–          mmmjjjjeee

–          ok, bueno nos vemos el lunes

–           si si, hace lo quieras

¡¡¡Error!!! Te re jode que se vaya con los pibes y las minas esas, y te vas a pasar el fin de semana puteándolo, viendo películas y llamando a tus amigas para contarle lo hijo de puta que es.

Se dice: me re molesta que vayas por que tus amigos son cualquiera y esas trolas se van a tirar encima y no me gusta. Cortito y claro.

Los regalos

O cuando para un cumpleaños te regalan una remera color caqui y para colmo 2 talles más grandes, y nos sentimos como unas vacas marrones. Además pensamos que él nos ve re gordas y hacemos un mundo de ello. Nunca entendió las 50.000 indirectas, cuando le decías que necesitas zapatos, o que los que tenés te matan los pies. No se van a dar cuenta que paso, hasta chochos están con el regalo pedorro que te dieron.

Hay que optar por decir: eso quiero para mi cumpleaños, esos zapatos talle 38. Así simple y claro. Y todos felices.

Psicópatas

Nos encanta perseguirnos, y ver fantasmas en todos lados, siempre creemos que nos gorrea. Y tenemos que saber que pasa todo el tiempo.

Caso 1:

El tipo está mirando una nube y nosotras:

–          -¿Qué estas pensando?

–          (¡chan! No estoy pensando una mierda, ¿que digo?)

–          -En nada

–          Hay mentira, algo estas pensando, no puede ser que no pienses nada

–          Pienso en lo linda que sos

–          No te creo nada, estas pensando en otra seguro, hijo de puta. ¿Con quién me engañas? ¿Es esa trola del trabajo no?  Así sos, son todos iguales, ¡te odio!

Caso 2:

El hombre tuvo la maldita idea de poder una frase de una canción que estaba escuchando, y no te etiqueto.

“No lo soñeeeeeeiiieeee” (eso solo basta para que nosotras maquinemos)

–          Gordi, ¿que cosa no soñaste?

–          Es una canción del indio

–          Hay sí, pero por algo la pusiste

–          -.-  La estaba escuchando

–          Se la dedicabas a alguien

–          No

–          ¿a no? ¿A mí no? Y si, si ya no pensas en mi, 15 minutos pasaron desde la última vez que me llamaste. ¿con quién estabas? ¿ah? ¿a quién te cogiste, que no lo soñaste? Seguro me engañas.

–          …

–          No me respondes, el que calla otorga, sos un hijo de puta, seguro que estas con esa perra ahí, y se ríen de mí porque soy boluda.

Y bueno, sí, esta vez tocaba hacer un mea culpa y hacernos cargo. Ojo no digo que sea bueno o malo, si no que sabemos que así somos, y aunque no lo cambiemos, tenerlo en cuenta.

Para lo que nosotras es obvio y cae de maduro, para ellos no. ¿Se hacen los boludos? Y capaz…