Whatsapp, ¿llegó para cagarnos la vida?

Si cuando era chica me hubieran dicho que hoy iba a existir la palabra: “whatsappear”, no lo hubiera creído. O me hubiera imaginado que era alguna especie de rap de Snoop Dogg con alguna mezcla rara.

La edad me permite dar fe que empecé a comunicarme con aparatos electrónicos desde la secundaria (hace bastantes años atrás). Un StarTAC (que tenía forma de concha almeja, según Wikipedia) fue el elegido para reforzar mis relaciones sociales que hasta ese momento eran escasas. Tranquilo, teléfono chico, tapita, antena, te hacés la más grosa (o sea, tenés un celular en la mano bolóh, ¡¡¡HELLOW!!!), te hacés la que hablás delante de todo el mundo y justo cuando te estás haciendo la más Valeria Massa de las telecomunicaciones, te llama tu vieja para preguntarte que querés almorzar. Te llama mientras te hacías la que hablabas con Adán y Eva para ver a cuanto tenían sus viejos el kilo de manzana porque acá no entraban en los precios cuidados. Cara de poker es poco.

No satisfecha con este medio, con mis amigas empezamos a incursionar en algo más avanzado. Un Chat. Ya estábamos mucho mas jugadas porque podíamos relacionarnos con personas que no conocíamos, de diferentes partes del mundo, tipo un vietnamita o un exiliado tibetano, que se inmoló a la semana siguiente por alguna idea religiosa. Avanzando como el transformismo de Oggy Junco, seguimos por el Messenger, que si lo abrís ahora te vas a encontrar a una especie de Honduras: gente muerta, desolada, tiros, mucha droga. Ya tiene menos gente que el futuro velorio de Mirtha Legrand, porque en esa época no vamos a existir los seres humanos, solo van a ser máquinas manejadas por el mismísimo Belcebú los que van a conquistar la tierra.

Todo muy divino, hasta que un día nos invadieron las redes sociales: Facebook (sino tenés sos un australopitecino), twitter: red social que, una vez activa, la primer respuesta a si lo tenés es: “Si, tengo twitter pero no lo uso”; y una de las cosas más avanzadas según mi punto de vista: el celular 2013/14. Lo miro y se me hace imposible asimilar que una porquería de tamaño tan diminuto pudiera contener tantos servicios: navegar por internet, tener números gratis para llamar y/o mandar mensajes, Gps, Modo Avión,  Clima y el protagonista de esta nota: whatsapp.  Considerada como una propiedad de mensajería instantánea que tienen los teléfonos inteligentes que utiliza Internet para la comunicación. Sacala, dijo Guido Süller mientras lo invadían por colectora.

Un servicio que te lleva a la adicción. Como el cigarrillo, como las drogas, como el alcohol, como Periodismo para Todos. Es así, adictivo. Aunque no tengas nada para preguntarle a cualquier contacto se lo preguntas lo mismo:

– ¿Qué onda?

– Nada, ¿vos?

– Nada acá al pedo

– (foto graciosa)

– jajajajaja mirá esta (foto graciosa 2)

– Pero yo lo vi en un video (video gracioso)

– Jajajaja y este está que te morís (video gracioso 2)

Cinco de la mañana se hicieron y seguís mandando videos sobre el chabón que se disfrazó de Bruno Gelber y salió a asustar gente en el Banco Nación o de cómo una pakistaní rompe nueces con la cabeza sin protección alguna.

La escritura sin fin

¿Y si alguno de tus viejos tiene Whatsapp?

– Escribiendo… Escribiendo… Escribiendo… Escribiendo… Escribiendo… Escribiendo… Escribiendo…  HOLA HIJO ¿ESTAS?

– Si má.

– Escribiendo… Escribiendo… Escribiendo… Escribiendo… Escribiendo… Escribiendo… Escribiendo…  OK

Me banco más que mi abuelo tenga como estado: “En la escuela”, que esto. Porque los padres no solo están dos horas escribiendo para mandarte dos palabras, sino que también se toman su tiempo para mandarte el mensaje con un ícono que no tiene una bosta que ver con nada:

– Abrigate hijo 

Grupos de whatsapp

Que levante la mano el que no tenga silenciado por lo menos uno. Yo, personalmente, tengo más grupos que amigos. Amo a mis grupos que incluyen a mis mejores amigos pero también quisiera estar en un grupo en donde se hable de cicatrices corporales, de enchufes de superficie, de calefones solares, quiero emoción. Pero sin dejar de lado los grupos que ya existen en mi teléfono: “Aguante el Papa y los jubilados de de Luz y Fuerza”, “Virginia Lagos fuma paco y mete caño”, “Chupa como si fuera un helado”, “No tengo enfermedades venéreas pero voy a Wish”,  “Daft Punk and de Abbondanzieri´s” y “La vecindad de Chavelo”. Porque del ridículo nunca se vuelve.

Lo que queremos y lo que no queremos las mujeres

Y ya que estoy pidiendo tantas cosas, también me gustaría que incluyan más opciones cuando alguien te escribe: como:

Escribiendo…. (tiene la novia al lado)

Escribiendo… ( le importás una chota)

Escribiendo… (te dice que te quiere pero prefiere quedarse viendo “Si lo sabe cante” por el canal Volver  en la tv)

Escribiendo…. (Te dice que te quiere y sos la número 17 en la lista “A esta también le voy a decir que está rica para dármela vuelta como un matambre a la leche)

Pero claro, por lo menos las mujeres somos las mas ilusas en ese sentido, si el flaco no nos contesta es porque seguro se le cayó Whatsapp o porque está bañando a su pez. Total al pelotudo le chupa un huevo si vos estás con el teléfono encima para ver si te suena o no. Después él te manda un mensaje de coger ¿y qué haces? vas. ¿Y si te invita a coger y nunca lo viste personalmente, sino por fotos? vas lo mismo. Y se te aparece un flaco que te agitó como 4 meses con fotos del pito y palabras para que te calentaras y es más tímido que la cabeza de una tortuga con autismo. Pero es preferible que te toque este tipo de flacos y no el que se caga de la risa de todo:

– Que rica que estas jajajajajajaaj

– Te voy a coger jajajajajaja

O sea, bajá un cambio que me la estás secando mucho, si tu mecha es reírte, garchate a Krusty el payaso.

Estados

Ya era el cenit de la mismísima cara del falo fumarse los estados vomitivos de nuestros amigos en el legendario Messenger, ni hablar de los patéticos, histriónicos e informativos estados de los losers en Facebook, ¿y para que contar sobre los inocuos y carentes de gracia estado de los twitteros mediocres? Dios… ¿no te bastaba con hacernos deleitar tales calamidades? ¿Por qué también tuviste que poner “estados” en whatsapp?

Tenemos desde el creativo, innovador, digno de ser llamado por San Google para inventar petardos y motos espaciales, que pone “escribiendo”, como si fuese el inventor de la pólvora (o al menos cómico), hasta el Kafka con olor a museo en las bolas que pone frases robadas, absurdas y filosóficas, como si uno entrase al chat pija este a pensar, ¿Qué onda loooocoooo? ¿Les preguntaste a tus viejos si tienen el mismo apellido? ¿No serás Pérez Pérez por las dudas?

Ni hablar del corto que le deja la frase por defecto o el que la traduce al castellano… ese si es digno de una muerte lenta y dolorosa.

Iconos

A ver groso inventor de esta cagada, me podes decir ¿¿¿para qué concha situación de la vida cotidiana puedo usar el icono de una escuadra para geometría o una banana a medio pelar??? O de ultima explícame el de la hoja de Liquidambar o la del kimono, porque que yo sepa en Japón no vivo, vos sí, pero nosotros no, quiero como icono un pote de dulce de leche, una bombacha de guacho, una boleadoras, las galeras de Pachano y el Bypass de Favaloro, bien argento todo. Estamos en democracia, lo exigimos, después no quieren que la gente ande cagándose a tiros por las calles, o linchando,  nos lo merecemos por estas distracciones tecnológicas. Ah, también quiero si te queda tiempo que me des una explicación de esto:

¿Es una caca o un chip de chocolate?, sea cual fuere, ¿porque tiene cara? Porque presiento que le estás dando vida a un objeto que no le tiene, justamente porque es un objeto, y es muy esquizofrénico lo que estás haciendo ¿Sabés?

Hay cosas que no puedo hacer porque no existen los iconos correspondientes, como tomar mate, estudiar, decir: “La paz sea contigo” y poner al lado una palomita. No hay paloma, hay gallina. Pero ojooooooo, si existe la bandera de “Túnez” y una berenjena ¿para qué mierdaaaa?. La expresividad hecha dibujo: una berenjena. Decime ¿para que la necesito? Si no soy verdulero, porque si lo fuera, booooeno, permitido, mandás la pera el tomate y vamos andando. Pero no lo sos. En el caso de que si, una conversación se diera más o menos así:

–       Hola, ¿cómo andas? : y tenés tres opciones de respuestas según:

 (BIEN)

 (ACÁ, TIRANDO)

 (MAL)

Me facilita un montón de cosas este servicio, SI, no lo niego, acorta distancias, si, no lo dudo, pero yo quiero volver a tener mi plaza para tocar a mis amigos de carne y hueso, quiero tener mis abrazos , esos que duran más de 5 segundos, quiero tener mis besos , esos que alguna vez me enamoraron, quiero las sonrisas de las personas que amo en vivo y en directo , no quiero mirar el ícono a través de una pantalla de una cara riéndose y sacando la lengua  porque esa risa no existe y si alguien la hace que se vaya alejando de mi, de mis amigos y de mi familia porque me dieron miedo .

Quiero el contacto piel a piel. Y si bien a veces lo tengo, yo soy caprichosa, y los quiero todo el día…. y para siempre.

“…La tecnología cada día crece a pasos agigantados para, en un momento, dejarse caer y destruir todo aquello en lo que confiamos…”

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