Fauna y Flora de Mendoza: El Buen Pibe

En la segunda entrega de Fauna y Flora de Mendoza, este breve informe documental (¿?), uno no puede salir a la cotidianeidad menduca sin encontrarse con estos seres de camisitas a cuadros y pelito bien cortito. Nos encontramos con (personalmente) el personaje más querible de todos los que nos podemos llegar a cruzar. El pibe que todas quieren tener como novio, pero obviamente ninguna ni en pedo le va a dar bola. Con ustedes, el Buen Pibe:

El Buen Pibe siempre lo vas a conocer porque te lo presentan, porque es Buen Pibe. A veces de lejos te parecía un pelotudo pedante re amargo, pero cuando lo conoces te das cuenta que está todo bien, que es Buen Pibe. Flaco, tirando a fachero pero siempre tiene algún defecto que le otorga la incogibilidad, como corte de pelo, nariz estrambótica, granos hasta en la oreja, simpatizante de San Lorenzo,  etc.

El Buen Pibe es, ante todo, una persona simpática. Sabe un montón de chistes malísimos que sirven para pasar el rato pero totalmente inútiles a la hora de arrimar el bochín.

Al Buen Pibe le gusta mucho el fútbol pero lo disimula bastante cuando esta con mujeres para que no crean que es un pesado monotemático.

Tiene muy buen gusto musical pero de vez en cuando se copa escuchando banditas de moda para tener tema de conversación con la minitah que no le da bola. Tiene debilidad por el rock nacional y en el pre de la facultad/ último año del secundario siempre caía con una remera de Los Piojos que ahora usa de entrecasa porque le da vergüenza que hayan sacado Maquina de Sangre.

A veces músico, el Buen Pibe tiene un cierto éxito en los fogones y previas con la guitarrita rasgueando la versión más básica y amarrete de “De Música Ligera” pero solo se termina levantando pseudohipponas bastante fuleras.

El Buen Pibe estudia (mucho) y a veces hasta también trabaja. Toma clases de varios idiomas y los domingos siempre va a la iglesia, pero de lunes a viernes reniega del Vaticano y de la globalización.

En un examen, el Buen Pibe te mira que no sabes un pedo de lo que están preguntando, asique se apura a entregar para que no le preguntes nada y afuera te dice que no te entendía que le quería preguntar, o que esa también la dejo sin responder porque no la sabia.

El Buen Pibe toma cerveza o fernet (95%-5%) y nunca mezcla porque sabe que la mezcla hace mal y aunque nunca entendió muy bien por qué, no quiere preguntar para no quedar como un gil. Tiene amigos y regularmente sale con ellos “de pirata” como sabe decir. Jamás levanta nada. Su misión en los boliches es ser el marco ideal para que los hijos de puta transen mientras el pasea con su traguito hasta que se hace agua y lo deja en alguna barra. Siempre arranca la previa con la mejor onda, pero como va pasando la noche se va apagando hasta quedar en un bulto de camisita a cuadros (es vital la camisita a cuadros) apoyado en la barra mirando en el celular que encima se está quedando sin batería. Lleva siempre forros en la billetera con una función no muy clara. A las 6am los amigos lo buscan para que les preste uno y es quizá el único momento de la noche donde le hablan más de dos personas a la vez.

Quizás el peor error del Buen Pibe es tratar de cambiar su naturaleza, romper los moldes, patear el tablero. Toma rápido, mal y de mas, se agarra un pedo raro, toquetea pelos de minitahs sin sentido con cara de desorbitado, sigue tomando hasta que la borrachera pasa a ser bastante asquerosa: mucho vomito, mucha camisa para cualquier lado, mucha zapatilla salpicada, mucha vergüencita ajena.

En los bares, boliches, juntadas, bautismos o centros de divertimentos varios, El Buen Pibe detecta inmediatamente cualquier guiño, palabra, roce de una mina como una invitación a coger, mientras piensa que le convendría casarse en enero que no tiene mesas.

El Buen Pibe chamuya bastante mal, apura cuando tiene que aflojar y se duerme en el momento clave, tiene una manía por darle la mano a la mina en el boliche, como que sin contacto perdiera el eje de gravedad y no sabe para que lado tiene que bailar. Además de esto, besa mal, como quien se despide de barco que zarpa a La Franja de Gaza.  También coge mal, pero muy pocas se enteran de eso.

El Buen Pibe JAMAS le corta el rostro a una mina, le parece algo contra natura y sigue recibiendo chamuyos de bagartos que más bien lo deprimen, pero siempre les contesta y prefiere quedarse con el “visto” él para no hacerla sentir mal a ese loro barranquero que es más parecido al 2 de Comunicaciones que a una femina.

Al Buen Pibe le deben muchísimos favores pero nunca se los van a devolver y el nunca los va a cobrar, porque Buen Pibe. Siempre la mina que le gusta viene a contarle a quien se chapo y él se hace el superado inventando salidas nocturnas que no llegaron a pasar ni remotamente. Para retrucarle la friendzonada en la que lo metieron, El Buen Pibe inventa problemas amorosos con negras que todavía no sabe ni como se llaman, en un intento desesperado de dar celos. No funca, obviamente.

A sus amigos, El Buen Pibe jamás le cuenta las pocas minas que se come, porque antes que nada le gusta la onda misterio. La verdad es que si contara su vida amorosa duraría 1 minuto 13 segundos.

Con los amigos, el Buen Pibe siempre juega de defensor áspero, llega tarde, pega muchas patadas, putea mucho y trata de hacerse pasar por capitán pero no lidera nada, nadie se le enoja porque es Buen Pibe. A veces son arqueros, pero solo cuando no usan lentes, lo cual es bastante raro.

El Buen Pibe es antikirchnerista y odia profundamente a Maradona. A veces le gustaría que volvieran los militares pero no lo dice porque no le gusta mucho el conflicto.

Cuando toma un poco de mas en las juntadas, mEl Buen Pibe siempre habla de política, religión y no sabe frenarse cuando los otros le ponen cara que está siendo un embole terrible. Se cuelga hablando de tipos que solamente conoce el y trata de arrastrar amigos que se unan a su torbellino de desubicación comunicativa y pelotudez con frases como: “El otro día veíamos en Nat Geo como las Xenaidas auriculatas  eligen a su presidente mediante el lanzamiento de excrementos al piso… ¿te acordas que vos estabas?” o “¿viste esa película que me recomendabas que viera de la guerra de Krichunistan vs Croacia del Oeste?”. Insufrible.

En las redes sociales, siempre sube temas de música con frases que emulan una indirecta pero en realidad las pone siempre para usar la onda misterio. Tiene una foto de perfil bastante vieja porque en general en las fotos siempre pone cara de pelotudo, por lo que las dos o tres en las que sale medianamente bien las piensa usar hasta el 2045. Le encanta el humor negro pero rara vez lo dice para que no piensen que es un pelotudo.

Juega bien al FIFA y a los videojuegos en general. Jamás va a usar el Barcelona porque es de careta.