Ni putas ni santas: mujeres

mendo3

Viernes, 21 hs, yo tirada en la cama chupándome el dedo, esperando que todos se vayan a dormir para poder ver “Ink Master “desparramada en el sillón sin que nadie me rompa las bolas cuando Soledad, una de las chicas que había conocido en la facultad me llama por teléfono:

-¿Que estás haciendo?

-¿Respirar cuenta cómo hacer algo?

– En 20 paso por ahí y venimos a mi casa que esta noche salimos.

Les explico cómo es la mano: A penas entré a la facultad estuve más o menos una semana sola dando vueltas como borracho que se olvidó en donde dejó el vino, (porque aparte de divina soy tímida eee) hasta que como quien no quiere la cosa, bueno, yo si quería, conocí a Soledad, Nicole y Paola, chicas estudiosas, responsables y tranquilas o por lo menos eso aparentaban.

Soledad, es la chica dulce y tierna que va todos los domingos a la iglesia, la intelectual y la única que suponemos que va a pasar de año. Nicole es la carilinda con tremendas lolas, porque la de las buenas gomas nunca puede faltar. Buena en física y bastante inteligente. Se la pasa haciendo monicacadas y riéndose, pero cuando tiene que ser seria y mandarte a la mierda lo hace de tal manera que lo entiendas y no vuelvas más. Paola, es la morocha del grupito, pareciera que en cada grupo siempre tiene que existir un morocho para joderlo con lo de negro esclavo, en fin, es la divina que acompaña a la madre todos los días a misa, buena en matemáticas, seria pero con un humor bastante ácido y eso sí, no la hagan enojar porque tiene el carácter un poco bastante fuerte. Por último vendría yo, rubia, alta, en mis sueños, obvio, la mente sucia que escucha la palabra “palo” y ya te arma tremenda porno, la del chamuyo fácil, la que aprueba sin estudiar, en fin, ustedes me conocen.  Somos un grupito de estudio y chismerío facultativo bastante normal.

Llevando casi un mes de cursado juntas, esta era la noche en la que se iba a organizar la primer salida, antes de que la facultad nos absorbiera nuestras vidas sin piedad alguna.

Sole pasó por mi casa a las 22 y en menos de 20 minutos ya estábamos las cuatro cambiándonos en su pieza:

-Que te vas poner Sole?

-Estas calzas y esta remera.

-Re recatada boluda, miranos a nosotras, ¡mostrá un poco mujer! mirale el cuello a esa remera, no te vayas a ahorcar.

-Ustedes son todas gatas grrr.

-¡Re! Che ¿y qué onda tus viejos? ¿Te hacen bardo por tomar o no podemos?

– No te hagas drama por eso y vamos a comer que me muero de hambre.

Mientras íbamos bajando me puse a pensar en lo tranquila que iba a ser esa noche, ya les estaba sacando la ficha pero de todos modos no me importaba mucho, no soy de las que salen y esperan pasar una travesía onda “¿Que pasó ayer?”

Cenamos con sus viejos, justo esa noche se iban y se llevaban el auto pero no había drama, el plan B era pagar un remís trucho entre las cuatro y listo.

En no menos de diez minuto de que los padres de Sole se fueran, Nicole le subió a la música y sacó del bolso dos cervezas,  Pao un “Branca” de la mochila que sirvió con la coca que había sobrado de la cena y de la nada Soledad apareció con una “Chandon” luciendo mucho menos ropa que antes: mini hasta la cintura con una remerita floreada hasta el ombligo y unos zapatos altos negros. Yo sentí que la boca tocaba el piso de lo sorpresa que toda esa escena me estaba causado.

-Que te pasa Mary? Yo te dije que no te preocuparas ¿o no?

-Mierda que estás hecha una…

-Guarda con lo que decís eh!

-¿Y así vas a la iglesia vos?

-A la iglesia se va los domingos y que yo sepa hoy es viernes.

Hicimos la previa y me di cuenta que lo que había pensado hacía un rato atrás era erróneo: ninguna aparentaba ser lo que yo había visto en un mes y eso me encantó.  Llamamos un remís y partimos para Chacras.

Llegamos a Runner, todas mis malas experiencias nocturnas habían sido en ese lugar, pero como la mayoría quiso ir ahí, ahí terminamos. Íbamos entrando y la patoba nos miraba con tremenda cara de culo, ni más ni menos, veníamos mareadas riéndonos de todo, pero pasamos y eso era lo importante.

En un rato se nos había pasado el efecto del alcohol y no había más plata como para comprarnos algo, nos habíamos gastado la  mitad de la plata en el remís de ida y nos quedaba para la vuelta. En eso Nicol nos agarró a las tres del brazo y nos cerramos en un círculo:

-Supongo que habrá que sacrificarse por el equipo.

De repente desfiló para uno de los costados de la pista  y se puso a charlar muy “simpáticamente” con un flaco que tenía una botella de champagne en la mano, en menos de 5 minutos ya estábamos las cuatro tomando con el flaco y sus amigos. Fue tanta la sensualidad con la que lo encaró que me quedé perpleja, cada vez me sorprendía más. Pasaron dos, tres, hasta cuatros grupitos de chicos que Niki traía para tomar totalmente free, tenía con que, de eso no había duda.

-Faaa, me dejaste con la boca cerrada, no te tenía con esa habilidad.

-Y, cuando no hay plata se improvisa, las cosas quedan acá.

La noche ya casi llegaba a su fin, estábamos como queríamos, la velada había sido excelente: Las cuatro haciendo de las nuestras, alcohol, chicos lindos, buena música, por fin sentía que la maldición de pasarla mal en ese boliche se había acabado.

Salimos y bajando por el costado de la calle como para ir viendo en donde nos esperaba el remís, nos cruzamos con una par de minas que nos empezaron a decir cosas, Pao, harta de tanto insulto que iba y venía se dio vuelta y les empezó a llevar la contra. Nunca fui de armar bardo, pero la cosa ya se estaba tornando molesta y pesada, así que la seguí en el bardeo con  Soledad y Nicole y se armó la pelea: Tirada de pelos por acá, rasguñones por allá, zapatos que volaban, gente alrededor mirando el show…

Conclusión: Cayó la cana y nos llevó a todas por armar disturbios. Nunca me imaginé que la noche fuera a terminar así. Si bien éramos todas mayores de edad, nos iban a tener ahí hasta la mañana por negarnos a cooperar. Yo ya me imaginaba en un quirófano a punto de que me extrajeran el palo del ort… que me iban a meter  en mi casa si se enteraban del pequeño inconveniente con la policía. En ese momento se me vinieron a la cabeza todas esas cosas que mis nuevas amigas habían hecho durante la noche y sin pensarlo me encaminé hasta donde estaba el policía de guardia y entre chamullo y chamullo, me lo terminé metiendo en el bolsillo para que nos dejara salir.

En resumen: Lo que pasó con el policía lo dejo a su criterio y tal vez y si me da la cara alguna vez para contarles, se los cuento.

Volvimos a casa de Sole y sin hacer ruido nos acostamos y nos morimos. Al mediodía no podíamos creer la noche que habíamos tenido. Con esa salida terminé de asumir que las apariencias realmente engañan, salir y hacer las cosas que hicimos no nos hacen malas mujeres e ir a la iglesia todos los domingos y ser buenas estudiantes no nos hace más santas.

¿Nos seguimos juntando después de todo? Obvio que sí. ¿Se repitió lo de esa noche? No, ya no tenemos vida social más que para ir almorzar en el buffet de la facultad. ¿Pasará otra vez? Espero que sí pero sacando el tema policial.

Ahora sí, o no voy nunca más a Runner o caigo con rosario y agua bendita para sacarle la maldición o lo que sea que tenga. De todas formas no me puedo quejar, que buena noche la que pasamos ahí a pesar de todo.