Algunas cosas del fin de año y del Menduco Infumable Viajero

“Ya se acerca Noche Buena,

Ya se acerca Navidad,

y se acerca el pelotudo,

que volvio de algun lugar”

Jorge Luis Borges

Alguna vez una muy amiga mia a la que no conozco me dijo que el mes de octubre viene a representar algo asi como el jueves de los meses. Ya empezas a saborear que el año se va a la mierda, empezas a sentir responsabilidad por no cumplir metas fijadas al principio, y redondamente empezas a mandar muy despacito todo a la mierda, o al menos hasta el 2015.

Resulta que se acerca el fin de otro año y empezas a poner fracesitas pelotudas en tu muro tipo “¡pasa rapido 2014 =(, 2015 te pongo todas las fichas =)!” que apenas alcanzan a juntar 3 likes de los cuales dos son de unas tias de la Consulta de 64 y 76 años, lo cual te demuestra que al mundo basicamente le chupas un huevo. Justo en ese momento que tenes tu fin de año mas o menos resignado, que podes asimilar que ya fue, que lo mejor esta por venir, aparecen  unos personajes los cuales te recuerdan que tu año aparentemente fue una mierda solamente porque no tenes una foto de perfil medio borrosa en la que se alcanza a diferenciar un pelotudo con carita de sonrisa fingida al lado del Mickey homosexual de Orlando: aparece el Menduco Infumable Viajero.

El Menduco Infumable Viajero (MIV, ahorremos bytes) es ante todo un tipo bastante despreciable. Es notoria su presencia en las fiestas de fin de año ya que el personaje recien esta llegando y toda la familia le pregunta que comidas probo, como estaba la situacion politica de pais, si en Bosnia Herzegovina sabian quien era la Xipolitakis y otra sarta de pelotudeces que el MIV responde sin siquiera ponerse colorado y con toda la seriedad del mundo. Se pone pilcha nueva que trajo para estrenar en la ocasion y que casualmente dicha ropa esta llena de anecdotas que la gente se apiada y trata de hacerse la interesada, aunque nadie le cree un pomo ya que se ha ido a estudiar por 3 meses a La Facultad Del Mosquito con Chagas en el corazon de la selva paraguaya y te la pinta como si hubiese vivido 5 años en Nueva York.

Fuerza un acento del lugar a donde fue que mas bien le queda como el orto, todos se lo hacen notar y el asiente con fingida sorpresa. Cuando le preguntan que tal eran las personas del lugar responde “bien, muy buenas conmigo” y esboza una sonrisita complice para que todos crean que fue y se garcho medio Estados Unidos. La verdad es que no levanto ni sospechas y con este viaje espera aunque sea comerse alguna morochita media fieronga ya que, como sabemos todos, el MIV no la pone mucho.

Mucho peor es tenerse que fumar las historias de sobremesa del MIV, en las cuales pela su tarjeta de memoria que lleva atada a un riñon para que no falte oportunidad de usarla y empieza a romperle las bolas al dueño de casa para que le ayude a ponerla en el televisor para que todos vean las fotos. De poco sirve que el pobre anfitrion le tenga que explicar unas tres mil quinientas setenta y ocho mil veces que el televisor Telefunken año 95 con un dvd lleno de tierra que a esta altura sirve de adorno en la mesa no le va a servir para ver las fotos, el MIV las quiere mostrar igual. He ahi donde todos huyen de su alrededor porque se viene la fase mas tortuosa, la fatality de un MIV: mostrar las fotos del celular.

No se a quien mierda se le ocurrio la idea de poder cargar fotos en una pantallita de 5cm, pero quiero que sepa que si me esta leyendo lo considero un ser despreciable. Nadie puede ver un album de 350 fotos en una pantalla de celular con 15 monos soplandote la nuca. Ni hablar que para ver fotos en el celular siempre se te cuelga el amigo gordo que fuma y te tira todo el humo directo y sin escalas al alveolo superior del pulmon derecho. Mientras pensas que excusa pones para salirte del circulo ese y no quedar como un cortado amargo de mierda, el MIV empieza a contar las historias de las fotos con frases tipo: “ahh esta foto la saque en el ropero de Terry, la mama de James que nos llevo a vivir un finde en la playa”, “ohh jajjaja en esta soy yo al lado de una camioneta con 3 ruedas y media, nos reimos toda la tarde con Ben!” y pelotudeces por el estilo por demas infumables.

El buen MIV siempre te va a nombrar por los proximos 6 meses a personas que no conoces, que te chupan un huevo y que probablemente no exista, algo asi como amigos imaginarios que el MIV va a sacar a relucir sin el menor pudor. Te moris de ganas por decirle que el unico Dennis que conoces es el Denis Quinta y que no rompa mas las pelotas nombrando personajes que vos no conoces, pero te callas porque en el fondo te da cosita.

Las discusiones con el MIV son imposibles de ganar porque siempre utiliza la frase: “te lo digo, que vivi en Tailandia” no importa si estas discutiendo la formacion de Velez del 92 o si hablas del precio del kilo de arroz.

El MIV capta la atencion de la charla y no deja que nadie opine sobre lo que esta contando, es una bateria de hablar pelotudeces y aunque quieras cambiar la tematica el flaco siempre va a volver a querer ser su centro de atencion. Nunca jamas vas a poder hablar delante de un MIV sobre gustos personales, porque seguramente lo va a hacer recordar a algo de su viaje. Por ejemplo:

-Che, que lindo juega San Lorenzo

-¿Sabes quien jugaba bien? Los Sixers de Philadephia. Los fuimos a ver el 23 de noviembre a las 18 53hs… hora del Pacifico viste que alla tienen dos husos horar…-Esos juegan al basquet…

-Ah.

Basicamente, cualquier cosa que digas le va a hacer recordar su viaje, asique es al pedo que trates de cambiar de tema.

Finalmente, concluyamos diciendo que, tal vez, debe ser triste tener que estar toda una vida deseando vivir en otro lugar y que, cuando nos toca en gracia, despues no podemos ni mostrar una puta foto. Tenemos que tener paciencia, despues de todo, nuestro pobre allegado se gasto los ahorros de su vida para venirnos a mostrar que es un pelotudo.