Los enamorados de Marilyn: «La propuesta indecente»

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Nunca fui el tipo del chica que tuvo muchos noviecitos o chamuyos de pendeja, y no porque fuera una mina fea, mi mamá siempre me dice lo linda que soy, pero por dentro, supongo que es lo mismo ¿no? La cosa es que ya de grande empecé a salir con chicos que me gustaban y que por una u otra cosa me dejaron de gustar y también me paso de salir con otros que directamente no me gustaban tanto, pero lo hice más que nada para darles una oportunidad, en una de esas salía algo lindo, pero no. En pocas palabras: he besado cada sapo buscando al indicado, que directamente me las tomé del pantano.

Y quiero dejar en claro que no es por tirarme tierra y hacerme la “Incogible” pero se me ha pegado cada bicho raro que a veces creo que el universo está tentando para que me muera virgen, eeeee dije que tengo mala suerte con los hombres, no que soy boluda.

El primero del que les voy a contar es de Guillermo, es de descendencia alemana: Rubio de ojos azules, estatura media. No me acuerdo el apellido, pero suena como la cerveza “Schneider”. Estudiante de medicina por recibirse, 27 años, divino.

Lo conocí en la parada del micro en el Puente Olive, le pregunté qué micro me dejaba en la facultad y terminamos yéndonos juntos hablando de la vida.

Me hice la difícil y no le di mi teléfono pero el anoto el suyo en mi celular, me dijo que yo le parecía muy linda y que me quería invitar a salir, que cuando yo quisiera le mandara mi teléfono por mensaje, que él iba llamarme apenas llagara de un viaje al norte. A los días se lo mandé y me olvidé, era obvio que era puro chamuyo barato.

Como a los 2 meses me llaman por teléfono y como no sabía quién era empecé a largar nombres de tipos que conocía, hasta que me dijo que era él y obviamente quede peor que meterse con el viejo de tu mejor amiga.

Desde ahí empezamos a hablarnos seguido, me llamaba o me mandaba mensajes. Yo trabaja toda la semana y él estaba con los últimos exámenes así que nunca se daba juntarnos a tomar algo, hasta que una noche cuando estaba saliendo del laburo me llamó y me dijo que me esperaba en el McDonald’s de calle Patricias y Las Heras del centro.

Mientras iba en camino, pensaba en lo loco que había resultado todo, era como de película, nunca me había pasado algo así, pero estaba a la espera de algo malo, vieron que cuando algo viene demasiado bien es porque algo malo tiene que haber, no siempre, pero suele pasar.

Cuando nos encontramos me dijo que estaba por empezar esa pelea de boxeo, la del chino y el negro yanqui, que los amigos estaban en su departamento, que compráramos algo y comiéramos allá. No me pintó mucho, pero estaba lloviendo, hacía frío y era tarde.

Cuando llegamos era el típico departamento de hombres: la mesa del comedor estaba llena de puchos, vasos, botellas, hasta habían historias clínicas, un bardo. Apenas me vieron se pusieron a limpiar para comer. Cuando terminamos los amigos de Guillermo se fueron a ver la pelea y el yo nos quedamos chapando.

Entre beso y beso me dijo que quería proponerme algo:

-Mira, sos hermosa, inteligente, se ve que sos buena chica y me encantaría conocerte más, pero no para joder, sino para ya empezar algo serio. Yo soy grande y ya no me pinta salir con minas para hinchar los huevos ¿Vos que decís?

Yo estaba sorprendida, era lindo, estudioso, inteligente, vivía solo, obviamente que quería, pero antes le iba aclarar un par de cosas, una fue que yo era virgen y que no me iba a encamar con él de entrada porque no había esperado 20 años para mandármela de una. Si bien el sexo no lo es todo en una relación, esa parte es importante.

Tranquilo y compresivo, me dijo que él ya se había dado cuenta, me pareció raro, onda que lo primero que pensé fue que quizás tenía un detector de vírgenes el pito, pero en fin, me aclaró que no había drama, que él me esperaba todo el tiempo que yo quisiera y que eso fue en parte, lo que le había encantado de mí, PERO él tenía necesidades como hombre y ahí ya me las vi venir.

Me dejo explicito que si no iba a haber “sexo” que al menos algo de sexo oral no le podía negar y que si no estaba de acuerdo él podía salir conmigo pero buscar afuera lo que yo no le iba a dar.

No tuve reacción porque las personas normales no se dicen eso la segunda vez que se ven, por lo general se habla de música, películas, el perro, ese tipo de cosas, así que solo me reí en lugar de mandarlo a la puta que lo parió, porque los modales ante todo y quise ver si me lo estaba haciendo en joda o que mierda.

En un momento los amigos de él se fueron a comprar cerveza y nos quedamos solos, lo empecé a besar hasta que me corrió y me dijo “Para que me calentás al pedo si no vamos hacer nada” Entonces ahí fue cuando me metí los modales en el culo y lo mandé muy  lejos, onda Letonia, Lituania, por ahí cerca.

Me terminó llevando a mi casa y le remarqué que no lo quería ver más. Ya estando sola, no podía parar de reírme de lo bizarro que había sido el flaco y toda esa noche en sí. Sus amigos no entendían nada, fue mundial.

Nunca entendí su plan, si podía estar  con cualquier mina que él quisiera ¿Para qué me iba a esperar a mí para acostarnos? ¿Habrá querido estar con una virgen? Saquen sus propias conclusiones, la cosa es que este tipo no fue el único pelotudo que me encaro, tengo varias historias, pero de algo estoy segura: Ninguno, pero ninguno estaba en su sano juicio y no por querer salir conmigo, sino por cómo se me insinuaron, que quede claro.