El curioso pueblo de Barriales

En el pueblo de Barriales, la gente ante todo es cagona. Muy cagona. Jamás les avisan a los verduleros si les cobraron mal y se encierran tempranito a ver televisión con el volumen bien alto asi no se asustan con los disparos. Ah si, es que en Barriales los tiroteos de noche son muy frecuentes, la gente se mata por unas zapatillas, o por miedo a que le vayan a robar zapatilas, pero igual se matan y se mueren. Los especialistas en esto son la Fiama, los cuales dominan el pueblo y les exigen a las familias que les entreguen los hijos para que sean entrenados como soldados, o a las mujeres para ser violadas.

Por esta razón, la gente de Barriales tenia mucho miedo de tener hijos, tanto que se amputaban las partes para asegurarse de no dejar descendencia. Ademas, esta castración servia para facilitar los trámites, ya que si algun oficial pedia investigar su casa en busca de hijos ocultos, el castrado podia bajarse los pantalones y mostrarle al Honorable que no tenia con que procrearlos. Esto generaba una risa estrepitosa y burlona en los policias, quienes les palmeaban la espalda a los ciudadanos y salian riendose a los gritos.

Es cierto que Barriales era bonito, tenia muchas casitas de distintos colores ya que los colonos que habian vivido antes se las habian arreglado para que no se extrañara el pueblo que los habia visto nacer, hace ya tanto tiempo y tantos kilometros. Lamentablemente, la Fiama se preocuaba dia a dia en deshacer cualquier indicio de cultura pasada o presente. Su negocio de comercializar cerebros virgenes en la frontera era redituable gracias a la estupidización de las masas que criaban como ganado para poder vender sus cerebros en el mercado ilegal. Tanto asi, que los ciudadanos recibian una indemnización mensual para cualquier persona que pudiese demostrar (lobotomia de por medio) que jamás habia usado su cerebro. Se denunciaban los intentos de razonamiento de una persona hacia otra, portar un libro era considerado portar un arma blanca y las peliculas subtituladas debian contener errores de ortografia que ayuden al cerebro a desprocesar cualquier avance intelectual.

Un dia, un hombre mas o menos justo decidio que alguien tenía que hacer algo, que la gente no podia seguir viviendo con ese miedo. Entonces decidió de a poco urdir un plan para liberar al pueblo de Barriales.

Con paciencia empezó a obligar a los ciudadanos a pensar, para que la Fiama no pudiera seguir con sus negocios tan rentables. Esto, desde un principio, fue un éxito colosal. Las fronteras se limpiaron de cadaveres y el pueblo parecía que se empezaba a liberar. La Fiama empezo a ver reducir sus ingresos y temia por el futuro, por lo que empezó a clonar cerebros virgenes para luego venderlos. Este lote de clones, pronto se convirtió en una facción mas violenta y mas estupida de la Fiama llamada “la Fiambita”. La Fiambita se convirtió en una sociedad prospera que comenzo a amenazar a los ciudadanos que apoyaban al hombre mas o menos justo, destruyendo sus propiedades o matandolos a ellos directamente.

Quizás, el mayor problema de este hombre fue convencer al Resto del Pueblo de que no tenían que tener miedo. Les daba cursos sobre como apagar el televisor y de las ventajas que tenian en no saber como terminaba la novela de las 8. Esto, paralizó a muchos habitantes, quienes sostenian que era un intento golpista de que mataran a todos para que el sea el único sobreviviente de Barriales y asi se podia adueñar de todo. Pronto, La Fiama se percató de esto y rapidamente lo tomó como un punto débil y quiso aprovecharlo: dijo que esa era la verdadera razón de que esta persona se involucra en asuntos y cerebros que no le pertenecian, y que ademas era un irrespetuoso del Honorable Pueblo de Barriales por llamarlos a todos cagones.

Los pocos que seguian a esta persona decidieron hacer una manifestación para apoyar la noble causa, pero lamentablemente no lograron mucho: la Fiama los interceptó y los suicidó a balazos a todos, incluida la persona mas o menos justa, mientras la Fambita daba gritos de júbilo y bailes de carnaval en la plaza del pueblo. Pronto, La Fiambita se apresuró a querer robar los cerebros para salir a venderlos, pero se dieron cuenta que estaban tan usados que no tenian ningun valor de reventa, por lo que decidieron usarlos de alimento para perros y para salchichas Hammond.

El pueblo en general se enteró de la noticia, obviamente, por televisión. Unos pocos se preguntaban que hacia un hombre tan inteligente saliendo a una manifestación, demostrando asi orgullosos que la ignorancia es una aliada infalible para sobrevivir. El Resto del Pueblo de Barrialesse indignó, se indignó muchisimo con el caso, les corria un fuego por dentro que hace mucho que no habian sentido, querian quejarse, sin importar las consecuencias, querian pelear por primera por lo que era suyo.

El noticiero empezaba a las 7, y ahora con esta noticia, terminaba a las 9. “¡Cortaron la novela!”, gritaban llorando mientras mantenian sus ojos pegados al televisor, obscenos, casi como quien mira a quien se esta cogiendo, no pestañeando para que esa luz no los dejara de dejar ciegos.