Tarjetas honestas de amor: para vos que no arrugas

El 14 de febrero es una fecha que, a partir de la edad en que dejás de acogotar la gallina 24×7 y te acercás al sexo opuesto, tiene una sola finalidad: el encuentro nocturno, la chanchada, el upa upa, la cabalgata hacia el ocaso.

¿Por qué lo disfrazan tanto, si todos lo sabemos? Nada en ese día está hecho para perdurar, salvo el intento de que el polvo sea memorable. Las flores se secan, las tarjetas quedan olvidadas en un cajón cursi/psicópata de recuerdos (o son recicladas para la pareja del año siguiente), la comida se digiere, la ropa se gasta y los peluches son una declaración oficial de “salí a último momento a buscar regalo y sé que si en lugar de un oso te trajera un Power Rangers,  hubiese dado igual.”

¿Querés sumarte a la rebelión contra el camuflaje de la noche del revolcón seguro? Estas son las opciones que podés regalar para declarar abiertamente lo que pensás ante tu pareja.

Ah, pero no todas son generales. Como cada pareja tiene sus distintos gustos, pensamientos y aficiones perversas, decidimos ampliar la gama de tarjetas, para tener un mercado “de sinceridad” más amplio (porque acá se trata todo de lucrar)

La pareja socialista:

La pareja Gamer:

El precavido:

La abierta de mente:

La sutil:

Tarjetas. Son los más baratos de los regalos desde que el hombre de las cavernas inventó la impresora. Pero hoy, vos tenés la opción de usarlas como un arma de rebelión, de lucha, y de comodidad cuando no tenés ganas de dar vueltas en el asunto, sabiendo que el objetivo de ambos es muy claro.