Feminismo y Fin de la Cita

Conquista 10

…lo que hace importante a tu rosa es el tiempo que gastaste con ella”.
(El Principito – Antoine de Saint-Exupéry)

Tenía pensado escribir varias notas sobre el feminismo, tratando temas tan diversos como La Mujer Objeto, o El Matriarcado. Sin embargo ahora pienso que el feminismo no es más que un síntoma poco vistoso de un problema social bastante más importante. Un problema sobre los valores de las personas.

Hoy leí una nota acá en El Mendolotudo que hablaba sobre Tinder, y la mujer que escribía calificaba de ratas a los que la invitaron y le hicieron pagar a ella su parte de la salida. Los comentarios de los hombres la atacaron por esta actitud, pero lo que para mí quedó muy claro es que se están muriendo las ambiciones. Las de todos.

Siempre dije, y sigo sosteniendo, que la historia del mundo es la historia de lo que hace un hombre por una mujer. Obviamente que es una gran generalización, pero la mayoría de los sucesos de la historia están dominados por sucesos que, en el fondo, se nutren, se cuecen en una historia de amor, en una noveleta de sábanas y desayunos. Y no sólo historias románticas, sino de engaños, de Dalilas y Nefertitis, de Dahamunzu, de Cleopatras, de Josefinas y Napoleones, de las madres de Alejandro Magno, de Tutmosis III, de las mujeres de un Alejandro I de Yugoslavia, de un archiduque Ferdinand, de Enrique VIII y un cisma religioso, de Franco, Musollini, Hitler, Batista, Fidel Castro, Obama, Chavez, de todos esos hombres con madres y esposas, con una vida privada acotada a una moralidad y a una preferencia por sobre cualquier política de estado.

El mundo se movió siempre con una conquista y un gobierno. Las dos cosas separadas no existen. Hoy prolifera la rara idea de gobernar sin que haya ninguna conquista. Y la observación es tanto para los hombres como para las mujeres.

En los tiempos de bonanza o de alguna estabilidad, las personas parecen hibernar. Hombres y mujeres en estado semi-muerto mecánicamente se dedican apenas a la complacencia de sus necesidades. La mujer exigiéndole derechos a una sociedad de parlamentos y seguridades que no existen, que solo se recrean en la teoría de la civilización occidental que, por si nadie lo notó, está peleando una batalla por su subsistencia. Otra civilización, otra cultura con otra idea de la mujer y del amor está decidida a imponer su verdad.

Como el problema del feminismo no es un problema de la mujer sino de la degradación de ambos géneros por emparchar y sedar los miedos a la construcción de una pareja (el directivo que paga menos a la mujer subestimándola lo hace precisamente por su idea personal de las mujeres generada en su núcleo familiar que se funda en una pareja de padres o de esposos), decidí terminar con este tema absurdo del feminismo y de las relaciones de los hombres y las mujeres. Por ello puse la frase del Principito al inicio, porque los hombres deberían entender que solo se aprecia lo que se gasta en ello, y las mujeres que hay miles de rosas, pero sólo a la que se le dedica tiempo es importante.

Y porque no alcanza sólo con ver al otro, sino que hace falta conquistarlo para sentirnos parte. Sin esa conquista el otro es sólo un espejismo de lo que nos gustaría tener.

 

Yo había sido una especie de Colón, el Colón del trabajo; y una especie de Hernán Cortés; yo había descubierto en mí un Nuevo Mundo, y después de descubrirlo, lo había conquistado.”
 (Teodoro Golfin, Marianela – Benito Pérez Galdós)

Conquista 01