Ser o no ser forro… esa es la cuestión

Hoy es un día normal como cualquier otro (dejando de lado el hecho de que me dejó mi novia, me quedé sin laburo y se me murió el perro). Pero más allá de eso, empecé a pensar: ¿Será que Dios no me quiere? ¿o será que me merezco todas estas averías por lo forro que he sido con algunas personas? Entonces me puse a pensar en la cantidad de veces que me he comportado como un verdadero hijo de múltiples padres…

Siempre van a existir esas situaciones en las que creemos que somos los tipos más forros del universo, pero no sabemos si lo somos o no. Dudamos de esto porque nos creemos buenos tipos los 365 días del año. Les voy a decir algo amigos: la próxima vez, no lo duden, porque sí son los más garcas. Y hay situaciones cotidianas que lo demuestran:

Hay veces que estamos en una fiesta en una casa, y vemos al pobre dueño de casa intentando limpiar mientras todos tiran las colillas de cigarrillos en la alfombra, ensucian platos y vasos, manchan las paredes con tragos, etc… Uno lo ve con cara de lástima y lo único que le decimos es “Después te ayudo a limpiar igual”. Todos sabemos que nadie lo ayudó a limpiar durante toda la noche. Vos dijiste eso como para quedar bien con el anfitrión. Pero también te diste cuenta que él, mientras limpiaba, anheló profundamente que se te caiga el pito, que la mina que te acababas de levantar sea un travesti y que el trago que estabas tomando tenga ají puta parió en todo el borde del vaso. Y te lo demostró con la mirada. Es ahí cuando te diste cuenta que fuiste como el papel araña: el verdadero y más conocido forro.

Otros que son forros son los que nos atienden el teléfono cuando llamamos para quejarnos de lo que sea y te clavan el tono de espera. Es como que te claven el visto en wasap. No hay nada peor. Si trabajas en una empresa que sabés que estafa a la gente, ¿cómo haces para no sentirte un hijo de puta? Tenés que entender que si trabajás para forros, sos forro. Yo me imagino una reunión con mis amigos todos hablando y de repente:

– Te llamé pero no me dio tono

– Es que el teléfono se corta siempre en Claro…

– Aahh noo, olvidate, los de Claro son unos hijos de puta, siempre lo mismo.

Y vos justo arrancasta a laburar ahí… ¿como les digo a mis amigos?, pensas y tímidamente largas…

– Che, conseguí laburo en Claro… pero yo no soy tan hijo de puta (¿¿O sí??)

Otra… estás hablando con alguien y están tipo:

– ¿¿Y a qué te estás dedicando??

– Meto caño en bancos y blindados, estafo gente, les meto el cuento del tío a los viejitos… ¿Vos?

– Yo laburo en Speedy.

– ¡¡¡Ahh vos sí que sos un hijo de puta!!!

– (?)

Los que son más garcas que los ya nombrados, son los que venden cosas por catálogos. Me he dado cuenta de la debilidad de las mujeres cuando las ponen al frente de un catálogo, no importa de qué. Si está en un catálogo, te compran hasta el aire, que es gratis. De hecho, tengo la teoría de que así comenzaron a venderse los palitos para sacar selfies. Si saben que eso no se vende, ¿por qué lo ponen en un catálogo? Se aprovechan de la debilidad de las féminas. Eso es de forro. Avon, Amodil y todos esos son forros. Pero no cualquier forro, sino ese forro que siempre se elegía el Mario y te dejaba a vos el Luigi. Esos eran los peores.

Otro forro, por ejemplo, es el que se vive quejando y llorando de que no hay donde salir, o que los boliches son caros, o que las fiestas son un embole… Este sábado se viene la fiesta Mendolotuda en 9 reinas, alto descontrol, gente linda, mendos por doquier… ¡encima gratis de 1 a 2 si te anotás en las listas! ¿Y qué hacen los forros?… no van y se siguen quejando.

Bueno, en fin, la moraleja de esta nota es que todos tenemos un poquito de maldad en el alma. Solamente que no nos habíamos dado cuenta. Espero que me sepan entender.

Otra manera de ser un cabeza de capucha de latex, hijo de una camionada de suripantas, sería no comentando.El que no comenta no hace palmas, y el que no hace palmas es un gato. No seas gato y comentá.

¡Buen fly!

Escrito por Rolando Garros para la sección: