Todos tenemos o tuvimos a ese amigo o amiga cuya presencia nos llena en todo sentido. Te das cuenta que comparten miles de momentos y gustos (lo que es bastante lógico en una amistad), ven las mismas pelis, van a los mismos recitales, hacen los mismos chistes y la confianza ya da hasta para decir el abecedario eructando.

¡Tremenda amistad! Pero un día le clavaste la mirada en una previa y te diste cuenta que aparte de ser copado/a, quizás hasta te atrae físicamente, o peor aún, te gusta su “onda”. “¿Qué pasaría si…?” te preguntaste, y aunque intentaste hacer la vista gorda, la idea ya te quedó picando.

El principal diluyente de esta pregunta es el miedo, seguramente hay mucho en juego, porque valoras la amistad, pero ¿Qué pasa si es el amor de tu vida y te lo estás perdiendo por cagaso?

Esa pregunta te lleva a jugartela y ver qué onda, pero ahora te cuestionas ¿Cómo concha hago para que me vea como algo más? Tranca, el tío Donra ya tiene la respuesta.

Primero, tenés que ser consciente de que el código comunicacional que los unía ya no existe, si le tenés ganas tenes que ir a la conquista, entendiendo que probablemente la otra persona no detecte que vos le estás tirando los filos. Para no quedar de garpe mal,  tenés que ser muy sutil y seguir estos consejos:

Evaluá la diferencia entre ser amigos y tener una relación: Pensá en la cantidad de veces en las que habrás comentado un ojete frente a tu amiga, la cantidad de veces que fuiste a su casa demacrado después de una gira, y tené en cuenta que esos detalles desaparecerán ante una posible relación seria.

Pero también, pensá en el hecho de que ya le conocés las mañas, que le gusta, que no, y ahora queda otro mundo por conocer, como por ejemplo ver la misma peli que veían antes, pero terminar garchando desenfrenadamente.

No alientes mas historias con otro u otra: Ya superaste la etapa del balance y te decidiste en mandarte de cabeza, como primera medida, destruí la competencia. Antes la mina te hablaba de un flaco y era todo un cago de la risa, pero ahora la querés para vos.

Cuando hable de algún tercero, cambia sutilmente de tema, o hacele alguna pequeña escena de celos. Si sos hombre tenés que ser moderado con el gesto, porque las mujeres son muy sutiles y lo van a detectar al toque, si te zarpas con el recurso lo va a tomar como que sos un mala onda.

Si sos mujer, con el simple hecho de decirle “putita“ a las minas que se le acercan el flaco de a poco va a ir notando tu interés.

Tirá mas facha cuando esté presente: Es una señal cuasi subliminal, pero cuando sepas que la vas a ver, dejá de lado el jean gastado o el joggin palomeado con el que siempre la veías, jugatela por las zapas que usás los sábados y un buen perfumito que te tape el olor a huevo.

Si sos mujer, vestite linda y pedile cosas provocativas pero sutiles, como que te tenga la remera cuando te sacás un sweater, o preguntale si le gusta tu perfume para que te vea el cuello. Son acercamientos leves que a los hombres nos gustan.

Usá el poder de las palabras: Aprovechá que hay confianza de amigos y podés decirle cosas sin tapujos. Total, si ves que no le copa la tirás como que fue un chiste (Aunque es medio de cagón de 5 años).No perdes nada con tirar comentarios cuando llega a alguna juntada, diciéndole que está linda. Puede que al principio no la detecte, pero el secreto está en la reiteración mesurada de comentarios positivos.

Cambia el roce: Cuando existe la amistad el roce es natural y sin intensiones sexuales. Cuando tu amigo soltaba un flato en el auto lo cagabas a cachetadas o lo castigabas a pellizcones cuando se reía de vos. Cuando descubrís que tu amiga o amigo te gusta, es como que te alejas físicamente, evitas el contacto porque ya te produce otra cosa.

¿Cómo hacer que detecte un roce distinto? Fácil (sólo en la teoría), empezá de nuevo, como si fuera un desconocido al que querés conquistar. Hacer otras caricias y mirar mucho a los ojos puede ser un buen comienzo. Probablemente tu amiga se haga la chota, pero se da cuenta, sólo que como vos, ella también está conociendo esta faceta tuya, andá tranca.

Nunca dejes de ser vos: Hay mucho en juego, y nunca tenés que olvidar que lo que a la otra persona le gusta de vos es tu esencia, por algo son amigos. Relajá.

Invitala a comer: Un detalle de la relación de amistad tiene que ver con los eventos que comparten. Cuando tu relación es de amistad, te la chupa ir a un recital con mil personas, o al cine con otros amigos. Es hora de demostrarle que querés hacer otras cosas a solas con ella o con él.

Siguiendo todos estos consejos, no te asegurás ni siquiera un pico de tu amigo o amiga, pero lo que seguro te asegurás es que se dé cuenta de tu interés. De ahí, dependiendo tu habiliad para jugar las cartas que te tocan, le verás la cara a Dios o te meterán una patada en el culo, sumado a la humillación infinita de tenerle ganas a alguien y que no te dé cabida.

Ambos caminos, te dan un pasaje casi asegurado al fin de la amistad, asique pensalo bien.

 

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