En defensa de los limites (y en favor del Dr. Abel Albino)

Me catalogaron de “buchona”, si fui yo, yo denuncie una de las tantas publicaciones del la Fan Page de Facebook de El Mendolotudo en donde se burlaba, por enécima vez con los “aforismos” del Dr. Abel Albino. Lo hice porque me afectó, no puedo explicar bien el “por qué”, ya que yo muchas veces me reí de lo que el Mendo hiciera, pero esta vez no.

Esta vez me pareció una falta de respeto a un hombre que hizo tanto por los niños de El Algarrobal, de Mendoza y del País. Sí, puede ser que haya dicho cosas que no lo dejan bien, pero también es común que se saquen de contexto los dichos. Hay tanto pelotudo dando vuelta que dice tantas cosas, que no “hace” nada por el otro, y sin embargo se los permitimos y lo dejamos pasar.

Yo no soy digna de ejemplo, me río de la gente y opino deliberadamente de cuestiones que a veces ni entiendo del todo, pero no me quedo callada, por eso pregunto: ¿Era necesaria tanta burla? ¿Conocen la obra del Dr. Albino? ¿No le pueden perdonar y dejar pasar los dichos desafortunados y hablar de otra cosa? ¡Vamos!, no seamos tontos, no nos escudemos debajo del humor para bastardear gente que trabaja en pos de niños desnutridos. Todos nos manejamos dentro de ciertos límites, esos límites nos ayudan a no caer bajo…

Me dijeron, “hace un descargo y te lo publicamos”, después de idas y vueltas accedí, y lo hice a pesar de que me van a seguir comiendo el cuero, pero ¿saben que?… me chupa un huevo, porque me negué a pasar uno de mis límites, uno que me hace ser quien soy, uno muy importante que casi-casi había olvidado y que gracias a una triste publicación, volvió a recordarme que no todos somos iguales.

Los denuncie para que pararan un poco, para que reaccionaran, para que dejaran de poner “jajajaja” sin evaluar lo que están leyendo, como máquinas, pegan los ojos a la pantalla del smartphone y meten like, los mismos que se sacan selfies y piensan que son re top, no creo que mis descargo haga la diferencia, pero por lo menos lo intento. Chau.

Escrito por Daniela de El Algarrobal para la sección: