Hasta que la muerte nos separe

Esta es una historia de amor, una como cualquier otra, una de esas que terminan con un final no tan feliz.

Una historia de amor, donde sus personajes compartían todo, y lo mejor era el sexo. Ese tipo de sexo desenfrenado, loco, atrevido, cochino, caliente y para nada, nada rutinario. Así es que se encontraban en una relación, dos personas, ella alrededor de sus 22 y el rondaba sus 26. Dos personas sumamente distintas, pero que se complementaban como nunca había visto antes. Viste cuando se miran, y ese brillo particular se refleja en sus pupilas, bueno justamente así.

Los vi más de una vez sonreír, reír, y a carcajadas terminar besándose. Su relación duro algo más de un año y medio, se conocieren un dos de marzo, en un encuentro demasiado particular, tanto que no pudieron alejarse más.

Vivieron una historia de amor, una historia donde se amaron, una historia que cualquiera quisiera vivir. Pero como casi todo, también existe un final.

No puedo contarles exactamente cuando fue que todo empezó a terminar, pero como a cualquiera de nosotros nos puede pasar, él se enamoró de alguien más.

Así fue que una tarde, después de tanto llorar, donde la tristeza te invade y sentís que la paredes de la habitación cada vez se encojen mas, el aire te falta y ya no sabes que mas hacer, recibió ese mensaje, no puedo decir que tal vez hubiese sido mejor que él  nunca le volviera a escribir, no podemos predecir el futuro, pero seguramente sería todo tan distinto si él se hubiese dignado a irse y no volver.

Ese mensaje que decía simplemente: “esta noche, debemos despedirnos”, al que ella respondió: ” 20.30 hs estoy lista, te espero amor”.

Un simple mensaje y su llanto había cesado, en ese momento en su cabeza solo existía un propósito, estar totalmente bella, para que el decidiera no dejarla. Paso toda la tarde eligiendo el atuendo adecuado, ni atrevida, ni santa, simplemente sexi en la medida exacta, por lo que decidió por un vestido que caía perfectamente sobre sus curvas. Su cabello rojizo suelto para que cayera en sus hombros, sus ojos apenas delineados, un poco de rubor en sus pómulos, y un brillo labial color rosa en sus labios.

Ya estaba lista, ya estaba bella solo para él. Se hizo la hora, el reloj marcaba las 20:30hs, y el portero de su departamento sonó. Inmersa en nervios y miedo salió, abrió la puerta y el la esperaba en su auto, un Gol Trend de color blanco quien también fue testigo innumerables veces de sus fogosos ratos de pasión  sobre su tapizado suave.

Subió al auto, lo saludo con un beso en los labios, él le remarco lo hermosa que se veía, ella le devolvió una sonrisa como diciendo “menos mal”, y emprendieron viaje.

Ambos sabían donde se dirigían, era algo así como un trámite de un par de horas, se trataba de matarse en una cama, entregarse uno al otro una última vez, y cada uno seguiría con su vida. Eso era lo pactado, eso, en teoría, era para lo que se habían vuelto a ver.

Llegaron al telo, allá por Godoy Cruz, el tan conocido “Love”. Pidieron la habitación y entraron. Estacionaron, bajaron y una vez adentro comenzó ese juego de infinito de placer que tanto les gustaba.

La habitación era muy bonita, la cama rustica adornada con unas cortinas al estilo medieval, un sueño. Ella se apoyo en una de las columnas de la cama, él se acerco despacio, como queriendo aprovechar cada momento. Acaricio su muslo derecho desde arriba, mientras bajaba despacio, su mano llego al comienzo de su rodilla, agarro tomando posesión y levanto su pierna hacia su cintura. Recorría su cuerpo con la mirada, ella solo se dejaba tocar.

De la misma forma que manipulo su pierna derecha, lo hizo con la izquierda, mano en el muslo, lo acaricio, lo agarro, subió su pierna, la levantó, y ella se enredo en su cintura. Él acomodó cada una de sus manos en su culo, y la besó. Le agarraba el culo, cada nalga, se lo apretaba, lo abría, lo pellizcaba, mientras su lengua hacia maravillas dentro de su boca. Esas bocas se entendían tan bien, los labios mojados por la fogosidad de esos besos. Abrían sus bocas dejando pasar sus lenguas. Ese movimiento era tan similar a un masaje placentero de esos que no queres que te dejen de dar. Se miraban, y sus ojos desprendían fuego, el se apretaba sobre ella para que pudieran sentir que lo que hacían ya había surgido efecto, apretaba fuerte, un pequeño gemido se escapo, el calor subía, ella agarro su cuello con sus manos para poder manejar el impulso de apretar más aun sus labios con los de él.

La agarro, se movió hacia la orilla de la cama y la sentó. Él parado justo delante de ella, y sin dejar de mirarla, se saco la remera, dejando su torso exquisito al descubierto. Ella lo miraba con tal admiración que era inevitable darse cuenta de cuanto amor sentía por él. Si, era sexi, era lindo, y su cuerpo una escultura.

Él se acerco, acaricio una vez más sus piernas, esta vez con un poco más de fuerza, levanto su vestido, lo deslizo sobre su cuerpo y lo sacó.

Ahí se encontraba ella, sentada en esa cama, con lencería de encaje negro, y había llegado el momento de hacer lo que tanto tenía ganas desde que se subió a su auto ese día, ese 14 de febrero.

Sin cambiar de posición ella levanto su mano, lo agarro por la cintura del pantalón, lo acerco hacia ella, desprendió su cinto caro, desabrocho el botón, bajo el cierre, ya se veía ese bóxer color blanco Dufour, y deposito un beso tentador justo en el comienzo del bóxer, saco su lengua y apenas bajándolo, la metió dentro del bóxer, solo para mostrarle lo que se avecinaba. Un suspiro de parte de él, y no era necesario esperar más tiempo.

Bajó ese pedazo de tela que estaba estorbando, dándole lugar a ese hermoso pedazo de carne, parado, duro, perfecto. De manera picara, atrevida, y con la mayor cara de puta que le salía, leagarro la pija con una mano, la levanto dejando justo delante de su boca los huevos, saco su lengua y chupo desde atrás, bien abajo, haciendo presión justo donde terminan sus huevos y empieza la cola. Otro suspiro, lo que dio a entender que eso le encantaba. Asísiguió, chupo cada huevo, siguió subiendo, paso la lengua por todo el tronco, como si estuviera comiendo un helado del mejor sabor que hubiera probado, se saboreo, y la metió toda en su boca.

De la forma que estaban ubicados, su pija quedaba en la altura perfecta para poder hacerle un pete magnifico. Mientras subía y bajaba dejando al descubierto su cabeza, para que ésta pegara contra su garganta y produjera esa arcada que marcaba un tope, sus manos acariciaban la parte baja de su pija.

Eratanto el calor que sentían, que ya no aguantaban mas, el queríametérsela toda, y ella quería tenerla toda adentro.

Como toda una gata en celo, se acomodo hacia el medio de la cama, sin dejar de mirarlo un segundo, lo invito a que le quitara lo que le quedaba de ropa. Se colocó arrodillada, piernas abiertas, de espaldas a el, para que le despendiera el corpiño, el hizo exactamente lo que ella le pedía, se dio vuelta, se recostó para que le sacara la tanga, siendo éste el acto seguido, y una vez desnuda abrió sus piernas para mostrarle lo húmeda que estaba. Se paso un dedo justo por ahí, apenas lo metió y mirándolo se lo chupo. La locura que producía esta mujer en él era única. Y sin darle más tiempo a que lo siguiera provocando, se le tumbo encima, y de manera bruscametió su pija.

Toda adentro, la tenia toda adentro, se miraban con lujuria, cogían y no despegaban sus ojos unos del otro, como esperando a que ese momento fuera eterno, al unísono se movían, ella arqueaba su espalda, sintiendo que estaba por llegar a ese punto máximo de placer, él la agarraba y apretaba aun mas.

Ella levanto su cola, él una mano en cada cadera, y empezó a embestirla de manera ruda, fuerte, rápido, mas fuerte. Un gruñido de placer, una última envestida y habían alcanza el climax total, su cuerpo cayo sobre el de ella, sus respiraciones aceleradas, sus corazones palpitando juntos. Se querían, pero el amaba a alguien mas. Eso la perturbaba.

Él se levanto, dejando besos por todo su cuello, sus hombros, sus pechos, jugó con sus pezones, los mordía, los pellizcaba con sus labios, los movía con la lengua, beso su ombligo, y esa zona de las costillas donde le producía cosquillas (él adoraba su risita cuando besaba aquel sector), se recostó a su lado, y ahí se quedaron, los dos, disfrutando de su ultimo momento juntos, inmersos en un mar de besos y caricias.

Llego el momento de volver a casa, de volver a la realidad. Se vistieron en un infinito silencio, solo sus miradas hablaban, ella implorando que se no se fuera, él pidiendo mil veces perdón.

Salieron del lugar que había presenciado el fuego que desprendían al hacerse el amor, subieron a su auto, y comenzó su último viaje.

Ella no pudo retener esas ganas de suplicarle, de entender el porque después de todo el se iba con alguien mas, sobre todo esas ganas de hacerle el amor y de todas formas no volver. Ella le reprocho, él no contestaba, ella lloraba, le repitió mas de una vez que lo amaba, que no podía vivir sin él, que la idea de que hiciera su vida con otra mujer la torturaba, que prefería morir a sufrir siempre por eso.

Él seguía sin contestar, repitió dos veces perdón, pero eso no alcanzó.

Ella lloraba, su dolor era muy fuerte, tanto como el amor que sentía. Él seguía sin contestar.

Discutieron, mas bien, ella lo hacia sola, él no daba importancia a lo que ella sintiera, o eso parecía.

Era tanto el llanto, que perdió el control de si misma, le reprochaba, le pedía una explicación, le gritaba, lepedía que se estacionara, que hablaran y el solo miraba el camino.

Iban por la costanera, llegando al avión que da comienzo a Las Heras, y ella sin pensar, en su ataque de llanto, puso sus manos en el volante y lo giro bruscamente. Iban a una velocidad de 100km/hs, tal vez un poco más, él perdió el control, y el auto comenzó a dar tumbos. Ninguno llevabacinturón puesto. El auto termino estampado en el mismísimoavión que adorna la rotonda.

Esedía el plan era despedirse, y si, lo hicieron. Murieron los dos, en el instante. El impacto fue tan fuerte que los médicos no pudieron hacer nada.

Sus latidos desaparecieron, ellos se despidieron, se amaron una última vez.

Ella le dijo que sin su amor no quería vivir, por fin había calmado su dolor, de alguna forma lo iba a tener siempre a su lado.

El egoísmo, el dolor, la traición, siempre terminan mal, la palabra amor abarca mucho, es el sentimiento mas grande que existe, nos vuelve locos, nos desmorona y no eleva al cielo en simples segundos.

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