Sexo tántrico: hombres que no eyaculan

Es conocido por todos que el sexo tántrico dura muchas, muchas horas. No tenemos ni idea qué haríamos en ese rato, pero tiene que ser largo. Me imagino por ejemplo, a Bryan Adams tocando un par de temas en el medio, para llegar a las 8 horas que dice que dura (dura)… pero no nos vayamos por las ramas, hoy quería hablar de algo serio.

Existe lo que se llama inyaculación. Para los que no conocían esta palabra, diré que es la retención voluntaria del impulso eyaculatorio durante el acto sexual.

¿Y por qué alguien querría hacer eso?

 

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(Imagino en este momento un tipo que me venga a hablar de las bondades de abandonar el placer del orgasmo y creo que me reiría en su cara. Pero denme una oportunidad, la experiencia de miles de hombres avala mis palabras.)

Por varias razones, existen hombres que eligen no eyacular.

El acto sexual es en sí una mutación de energías, donde las fuerzas instintivas lentamente se entrelazan, despiertan, realzan. Compensándose y estimulándose, masculino con femenino. Ante tal efervescencia de los fuegos internos, la reacción natural del organismo es refrescarnos mediante el orgasmo.

¿Pero qué sucede si en lugar de liberar esta energía dejamos que se acumule?

Como una usina saturada, cuando esta electricidad no encuentra vía de escape hacia afuera, sigue buscando puertas. Cuando concentramos suficiente “carga”, esta energía comienza a ascender por nuestro canal energético (kundalini) hasta el próximo centro que es el del corazón. Naturalmente, este alberga las emociones de dicha y amor incondicional, y cuando recibe un flujo de energía sexual nos llena de alegría. Una vez alcanzado este estado de gozo, la próxima puerta que encuentra la energía está situada en la coronilla. Este centro es nuestro punto de conexión con estados de consciencia superiores, y desde aquí podemos sentirnos uno con el universo.

Ya sé, querían leer sobre sexo, no astrohippeadas. Pero les digo: es posta.

Otras ventajas:

– Podés hacer el amor durante tiempo indefinido, poniéndote por primera vez en igualdad de condiciones con ella.

– Según la medicina China, el esperma masculino es un fluido vital para el cuerpo del hombre. Cuando eyacula, el cuerpo tiene que usar fuerza vital para reponerlo constantemente. Si se evita “derrochar”, esta energía vital física se verá redireccionada a tareas de restauración de la salud.

– Es una forma de fortalecer el vínculo energético entre dos personas. Cuando compartimos nuestra energía sexual y la mutamos conscientemente, nuestro corazón queda “conectado” a la persona que amamos. Se siente algo así como un vehículo que nos abraza, como un aura que nos protege y rodea, una conexión wi-fi permanente con esa persona.

Por último, aclaro que no por dejar de lado el orgasmo se quedan sin sentir placer. Existe algo que los chinos llamaron “orgasmo valle” (en contraposición al orgasmo “pico”/eyaculatorio) en el cual el hombre experimenta oleadas muy intensas de energía, más largas y placenteras que un orgasmo normal. Para variar un poco, al menos.

Si bien existen técnicas muy puntuales para lograr estos resultados, también es cierto que el sexo es una cuestión instintiva, y cuando hay amor de por medio nutre a la conexión de los amantes, formando un vínculo único y sagrado. Quizás eso fue lo que sintió la persona que lo llamó “hacer el amor”.

Aquí les dejo un link que compendia la obra deMantakChia, un autor que se esmeró por traer a occidente todos los conocimientos que en oriente ya tenían sobre el manejo de los flujos energéticos.

http://www.quedelibros.com/autor/1503/Chia-Mantak.html

Espero que les guste y recuerden: si no saben amar, al menos aprendan a coger.

unachicalmodovar.blogspot.com.ar

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