Una nota de autoayuda por dos pesos

De vez en cuando decido quebrar un poco de mí, en los días que de verdad aprecio un cambio en mi vida, que recorro de un punto “A” con una evolución para llegar a mi hoy. Sentarme a pensar mientras escribo esta nota, rodeado de la esencia que solo escribir te provoca, el olor a café molido, la gente que corre debajo de la lluvia del otro lado de la vidriera. Un cigarrillo y el deseo que una hoja en blanco provoca querer revolcarse en sus secretos para sacar a la luz palabras escondidas.

Un jueves lluvioso de otoño, simple pero hermoso, olor a lluvia, humedad, todo se renueva y todo se limpia. Seguramente tu vida como la mía es una constante apreciación de lo que te rodea, esta bueno de vez en cuando correrse a un costado de toda responsabilidad y pararse un segundo a contemplar toda la belleza del paisaje, de la música que tiene la vida.

De todas las vueltas que da, ir para atrás, para delante, para un pozo y después escalar hasta el sol. Uno es un cambio constante, jamás se pierde nada y todo y absolutamente todo sirve para llegar al paraíso idealizado nuestro. Somos una idea que avanza en el tiempo, que derrumba todo a su paso. Somos una tempestad y al mismo tiempo una brisa de verano que voltea la pagina del libro que escribimos con nuestra alma.

Si la felicidad no existe, entonces hay que ser feliz sin ella. Idea simple ¿no? y la verdad es que somos felices con tan poco tan poco que parece que no existiera, porque la felicidad es lo que nosotros queramos que sea. Hay que aceptar que todo tiene un fin, incluyendo la vida de todos los que amas e incluso la tuya misma, entonces no te quites la oportunidad de ser feliz, a costa solo tuya.

Que las cicatrices sean prueba de todo lo que aprendiste, porque así a pesar de todo lo malo, aprendemos a aceptar. Eso mismo hay que tenerlo bien en mente, hay que aceptar que las consecuencias de nuestros actos, una vez que los dijiste ya no son tuyos, son del viento. Acepta que los demás son como son y renuncia a querer cambiarlos, hay que dar sin exigir resultado. Eso solo es una carga, la angustia de todo lo que te perdiste por dar. Como escuche una vez, en el desierto, el agua es mucho más valiosa que un diamante. Y el resultado de la búsqueda vale más que toda una vida buscando.

Encontrate y aceptá que somos un cambio, un cambio a ser felices.

Aceptemos los cambios, aceptemos la gente que nos cambia nuestro rumbo, aceptemos el pasado, acepta y se feliz.