Mama “ama de casa” profesión por excelencia

Cada vez que tenía que llenar una solicitud o autorización en la escuela secundaria me daba casi un poco de vergüenza al llegar a la parte de mi mamá. Con los datos de mi papá no tenía problema alguno, lo llenaba rápidamente:

NOMBRE: Juan Carlos.

PROFESIÓN: Mecánico Metalúrgico.

Me llenaba de orgullo al leerlo en voz alta solo por lo importante que parecía escucharse… luego llegaba la información de mi madre…

NOMBRE: Cristina.

PROFESIÓN: (…)

Y era entonces cuando me faltaban las palabras… quería disfrazarlo de alguna manera o dejarlo en blanco. Tenia compañeras que llenaban las líneas punteadas con profesiones como “arquitecta”, “enfermera”, “abogada” , “odontóloga” o “médico pediatra” ¡solo por nombrar algunas! Y ante trabajos tan importantes, mi humilde “ama de casa” parecía ni siquiera escucharse… Una vez, llene la solicitud colocando “PROFESIÓN: ninguna”. Ese día escuche a mi mamá largo rato explicándome por que el ser ama de casa también es un importante aporte a la sociedad.

Recuerdo haber pensado que si no recibía un sueldo era porque estaba todo el día metida adentro de la casa, y no sabía que en ese momento estaba adivinando una pequeñísima parte del enorme trabajo que requiere llevar adelante un hogar…

Claro está, termine de descubrirlo el día que me convertí en una más de ese grupito de mamás que se hacen cargo de una casa… Fue entonces que empecé a recordar que nunca me levante y vi a mi madre acostada; muy por el contrario, era ella quien me despertaba cada mañana. La mesa del desayuno siempre estaba puesta, pero yo nunca se lo atribuí a ella… llegaba del colegio en los días fríos de invierno y desde la calle mis compañeras elogiaban (y sospecho que un poco envidiaban) el olor a lentejas que salía de adentro de mi casa. Los guardapolvos siempre estaban lavados, planchados y colgados en el ropero, gesto que tampoco recuerdo haber agradecido nunca, entre tantas otras miles de cosas.

Al convertirme en ama de casa, descubrí no solo mi falta de agradecimiento para con mi mamá, sino además que, hasta pasar por esa experiencia, un hijo y hasta a veces un marido piensa que las cosas de la casa se hacen solas. Muchas veces he tenido que escuchar con tremenda indignación el versito que yo misma decía todos los días: “¡mamá! ¿que has hecho en todo el día?” y otras veces me he sentido poseída por el espíritu de mi madre al escucharme a mi misma decir cosas como “¡dale nomas, total, la tonta limpia!” o “¿ustedes creen que la casa se limpia sola, verdad?”.

Entendí muchas cosas al llegar a esta nueva etapa de mi vida… supe de la satisfacción del trabajo realizado cuando termine de limpiar todo y me senté a tomar un mate, sola, en silencio, con mi hijo durmiendo plácidamente sin siquiera enterarse de que, además de cuidar la casa, estaba cuidando sus sueños…

Entendí lo que significa amar a alguien más que a mi propia vida la noche que no dormí esperando que a mi bebe le bajara la fiebre… rezando en todos los idiomas, suplicando enfermarme yo en su lugar, pero que el amaneciera sano.

Supe del dolor de la experiencia no reconocida el día que presente un curriculum y el dueño del lugar me dijo que su búsqueda estaba orientada a personas sin hijos y que él me recomendaba borrar eso de mi CV o nadie me llamaría… Recuerdo haber pensado: “¿quien puede tener más experiencia que una Madre?”

Las amas de casa tienen habilidades magnificas que solo se desarrollan al frente de un hogar ¡y cumplen con gran parte de las profesiones! son maestras, psicólogas, abogadas, mucamas, enfermeras, cocineras, niñeras, cuenta-cuentos oficiales, espantadoras de los monstruos que viven en el ropero, arquitectas de casitas de almohadas, modistas de ropa de muñecas, mano-santas de las que con un beso curan cualquier raspón de brazos o rodillas…y por sobre todas las cosas, son aquellas a las que los hijos acudiremos en todo momento de nuestras vidas…

Es por eso que quería rendir este pequeño homenaje a todas aquellas mamas que piensan que nadie ve su trabajo… porque en algún momento, sus hijos crecerán así como yo crecí y se darán cuenta de que colocar “ama de casa” en la línea punteada de profesión significa que tuvieron una mama que los amo tanto, tanto como para dejar sus sueños e independencia a un lado aunque sea por un tiempo, y ocuparse de formarlos como personas…y de plantar en sus corazones semillitas de amor teniendo fe en que algún día crecerán lo suficiente como para que puedan comprender el noble acto de amor y sacrificio que es ser mama y ama de casa.

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