Para decir #NadieMenos hay que estar en contra del aborto

Me resulta una completa ironía que justamente muchas de las personas que levantan bien arriba los cartelitos de #NiUnaMenos, #NadieMenos estén a favor del aborto. El otro día intercambiando ideas con una chica pro-aborto me vine a enterar que yo soy lo que llaman pro-vida, y esa etiqueta dicha por ella misma quedó resonando en mi cabeza durante varios días.

Pro-Vida. A favor de la vida… si, me gusta esa etiqueta aunque jamás me gustó que me encasillaran. Pienso que más bien tiene que ver con el sentido común, con la naturaleza del ser. ¿Quién en su sano juicio pensaría en quitarle la vida a un pequeño que no pidió venir a este mundo, pero que ya está aquí?

Entiendo que existen casos extremos en los que este método debe ser una opción, como lo son las situaciones de vida o muerte y/o abuso. Pero no es a esas situaciones a las que me refiero… hablo de las personas que luchan por el aborto legal, libre y gratuito sencillamente porque no quieren tener a ese bebé.

Existen muchos métodos anticonceptivos; vivimos en un país donde además de asesorarte en cuanto a ellos, ¡se te brindan absolutamente gratis!

Vivimos en un país donde si no te cuidas es porque no queres.

Creo que hay un trasfondo en la petición del aborto libre y gratuito… detrás de ese reclamo hay una parte de la sociedad pretendiendo no hacerse responsable de sus propias decisiones; hay una parte de la sociedad que está informada sobre la anticoncepción, que tiene pleno conocimiento de que tener relaciones sin protección puede resultar en un posible embarazo y aún así, hace caso omiso y luego pretende abortar.

Se ha hablado mucho de que nadie tiene derecho a decidir sobre la vida de nadie, entonces ¿Quiénes somos nosotros para decidir sobre la vida de un ser que no puede defenderse?

Cuando tenía ocho semanas de gestación fui a hacerme mi primera ecografía. Vi una pequeña luz que parpadeaba rápidamente. – Acá está tu bebé – dijo la ecógrafa – eso que parpadea es su corazón. Ahora vamos a escucharlo.- jamás olvidaré ese sonido. ¡Latía tan rápido, tan fuerte y con tanta vida!

Esos nueve meses fueron únicos, ya que por primera vez y solo por ese tiempo, latieron en mi cuerpo dos corazones a la vez… y entonces supe que ya nunca más estaría sola. Desde entonces no he dejado de pensar en cómo es posible que alguien tenga la frialdad suficiente como para talar una vida apenas en sus comienzos.

Con las mismas ganas con las que luchan por el aborto libre y gratuito podrían pedir que se facilite la adopción, hacer campañas de concientización y enseñar métodos anticonceptivos, podrían pedir otro tipo de leyes que no incluyan terminar con una vida que está comenzando. Existen familias que no pueden tener bebés, que están en lista de espera para adoptar ¡y tienen tanto amor para dar!

El aborto no debería ser una opción en estos casos. Matar no es una opción.

¿No querés un embarazo? Cuidate, usa preservativo.

¿Te quedaste embarazada y no querés al bebé? Asesorate sobre cómo darlo en adopción. Protegelo. ¡No lo mates! La pancita de mamá debería ser el lugar más seguro del mundo…

Digamos basta a la violencia. Digamos basta de muertes. No pidamos que se saquen leyes porque no queremos responsabilizarnos de nuestros actos.

Digamos #NiUnaMenos, Digamos #NadieMenos… Y al decirlo recordemos que eso también incluye a los bebés por nacer.