Consejos a tener en cuenta si vas a visitar a un recién nacido

En una nota anterior hablé sobre “que sí (y que no) decirle a una embarazada” y, habiendo prometido una segunda parte, hoy les traigo algunos consejitos que serán de utilidad a la hora de visitar a un recién nacido.

Todos sabemos de la gran emoción que nos causa la llegada de un nuevo ser a nuestras vidas. Tan pequeño e indefenso, con tanto amor para dar, una creación perfecta en miniatura… pero lo que a veces no nos damos cuenta, es que esos primeros días de adaptación mamá-bebé / papá-bebé que a nosotros nos causan tanta alegría y entusiasmo, para los padres suelen ser una tortura.

El simple hecho de adaptarse no es para nada sencillo, a lo que se le agregan las mil visitas de parientes y amigos ansiosos por conocer al nuevo integrante de la familia, lo que finalmente provoca más nerviosismo y los pobres nuevos papás terminan de los pelos.

Por supuesto que es hermoso sentir que la familia esperaba la llegada de este ser, pero en mi caso, por ejemplo, cuando nació mi primer pequeño, hubo cosas que los visitantes hicieron y me molestaron sobremanera. Cosas que no mencioné sólo por no ser descortés, pero que me llevaron a pedirle a todo el mundo que no fuera a mi casa cuando nació mi segunda hija.

A continuación, dejaré algunos consejos sencillos y muy fáciles de poner en práctica para ayudar a estos papás que recién se están estrenando o en el caso de que visites a cualquier recién nacido.

Si no sos un pariente o amigo muy cercano, evitá ir al hospital:

Algunas mamás son unas genias que tienen la bendición de parir con mucha facilidad, pero aquellas que tuvieron un parto difícil o una cesárea, prácticamente no pueden moverse de la cama. Necesitan ayuda para casi todo y no se sienten en las mejores condiciones para recibir visitas todo el tiempo… a veces, es mejor esperar a que bebé y mamá estén instalados y cómodos en casa.

Procurá que las visitas sean cortas:

Si has decidido ir a visitar al recién nacido en su casa, no te instales todo el día a menos que te lo pidan… recordá que los procesos como amamantar a veces requieren de tiempo y paciencia pero por sobre todas las cosas, de intimidad.

No levantes al bebé a menos que te lo pidan:

Cuesta mucho en los primeros días de vida conseguir que el pequeño concilie el sueño…¡No lo despiertes! Es entendible tu ansiedad por tenerlo en brazos, pero evitá hacerlo a menos que te lo pidan u ofrezcan. Si está tranquilo en su cochecito o durmiendo, es mejor dejarlo para que de a poco se vaya adaptando desde su espacio a los nuevos sonidos y sombras que lo rodean.

No le des besos mientras está tomando la teta:

¡Por favor! ¡No existe mayor invasión al espacio personal e intimidad de una mujer que hacer eso! NO LO HAGAN.

Evitá el besuqueo excesivo:

De por si, es un poco incómodo ver que se le está dando besos a nuestro pequeño. La gente viene de la calle con mil bichos, algunos enfermos, otros recién saliendo de alguna peste y darle besos no es la mejor opción. Yo sugiero que no se haga; pero en el caso de no poder evitarlo por alguna extraña razón, procurá sencillamente darle un pequeño besito y dejarlo tranquilo… de verdad, a los papás nos molesta que besuqueen a nuestros hijos.

Si fumás lavate las manos:

Eso no lo digo yo, es lo que nos dicen antes de salir del hospital… una persona que fuma debe lavarse las manos hasta los codos y cambiarse la ropa antes de levantar al bebé. En el caso de no tener otra muda de ropa, lavate bien las manos y en lo posible intentá levantarlo poco o bien, no hacerlo.

Hablá despacio:

Recordá que estás en una casa en proceso de adaptación donde todo es nuevo tanto para el bebé como para los papás. Bajá el volumen de tu voz para no interrumpir esa conexión que se está comenzando a crear. El ambiente debe ser lo más tranquilo posible.

Siempre llevá algo para “el mate”:

Los nuevos papás se encuentran tan atareados que a veces es muy difícil incluso salir a hacer las compras, y que alguien llegue y no tener absolutamente nada para ofrecerle, no sólo es incómodo sino que añadirá una cosas más que hacer a su enorme lista de tareas.

Ofrecé ayuda:

Una mano nunca está de más, sobre todo en los primeros días en los que cuesta tanto adaptarse… a veces simplemente preparar algo de comida y traérsela a la atareada mamá es de gran utilidad.

Estas son sólo algunas sugerencias para que tu visita sea de verdad grata. Si vas a ir a visitar a algún recién nacido, no dudes en poner en práctica estos consejitos y vas a ser una visita muy querida y esperada por los papás. Y si sos mamá o papá de un recién nacido o de un bebé que está pronto a nacer, compartí esta nota a tus amigos y familiares para que sepan qué hacer llegado el hermoso momento de visitarte a vos y a tu pequeñín o pequeñina.

La llegada de un bebé a este mundo es motivo de gran alegría y festejo, y jamás dudaría ni por un segundo en afirmar que es la mejor experiencia por la que un ser humano puede pasar… ¡Felicidades!