Cinema Vertité

Yo puedo compaginar
la inocencia con la piel
yo puedo compaginar
Yo nací para mirar
lo que pocos quieren ver
yo nací para mirar…”

Decidí empezar esta canción citando una de mis canciones preferidas, o quizás una de las canciones más significativas que escuché o quizás (última opción) una de las primeras canciones que captó mi atención por la letra, digamos que despertó en mi la identificación.

Cuando era chiquita le tenía terror a Charly, toda su flacura y pintado de plateado siempre flasheaba que me perseguía por los pasillos o la escalera. Hoy flasheo en encontrarlo para besarle las manos y decirle… no sabría qué decirle. El punto de la cosa, es que cuando fui creciendo vi en él todo lo que es, al punto de hoy tener un cuadro gigante del chabón al lado de mi cama. Esa es una gran anécdota: Una de mis últimas citas heterosexuales fue con un pibe que quiero un montón y fuimos a un bar de la Calle San Juan que tenía en las paredes muchos cuadros de artistas como Gustavo Cerati, Manu Chao, La Negra Sosa, el Indio, Charly, Maradroga y un par más. Cuando nos sentamos miré el cuadro de Charly y le dije “Loco quiero tener ese cuadro en mi casa”. Momento de irnos, me subo al auto y el chabón no aparecía… de repente aparece y pela de la remera EL CUADRO DE CHARLY.

Yo entre sorpresa y mucho miedo de que los manija del bar lo descubrieran le di alto abrazo y sonreí hasta llegar a mi casa. Soy tan pelotuda a veces que apenas entré escondí el cuadro debajo de la cama y así estuvo como 4 meses por miedo a que lo vieran desde la ventana los dueños del bar y me entraran a matar… flashera desde pendeja.

Saliendo de la anécdota y volviendo a lo que nos interesa a todos, esa canción y esa cita que está al principio de la nota fue para mí un respaldo y una tranquilidad en muchos momentos donde no encontraba el porqué de mi obsesión de analizar y mirar y sobre todo pensar. Siempre pensé, desde chiquita me quedaba callada pensando y pensando tratando de encontrar razones para todo. Con el tiempo descubrí algo que es muy contradictorio, la “ignorancia consciente” es tan triste como suena. Hacerse el pelotudx en la vida no es una alternativa para mí, pero lamentablemente tuve que aprender a respetar a los que caminan livianos de consciencia, a los que prefieren no ver antes de entender, de querer saber más, de analizar.

Este tipo de seres que siento que están al pedo en el mundo (con amor a todxs los pajerxs que ELIGEN no pensar) son desde los que tiran los papeles en la calle haciendo de cuenta que nadie los ve hasta los forros que escuchan maltratos y deciden no meterse. Yo vi de cerca el maltrato, yo se lo difícil que es plantarse y quebrar, sobre todo cuando no es directamente hacia nosotros. Yo naturalicé acciones que no considero posibles en mi vida, y a veces pasa. A veces nos confundimos, nos dejamos llevar un poco por lo que estamos viviendo y dejamos de cuestionar.

Preguntarse los sentidos de las cosas es fundamental para crecer, para poder formar un criterio personal y decidir o hasta incluso para votar. Puede sonar cansador, pero créanme que no lo es. Es nutritivo, pifiando en conceptos o no, claramente nadie se despierta siendo un dios de la filosofía y entendiendo las razones de todo lo que se mueve a nuestro alrededor pero hay que querer saber. Yo nací queriendo saber todo y estudio todo lo que puedo para saber más. No soy una erudita, de hecho me considero bastante bruta para todo lo que el mundo nos ofrece.

El tema de compaginar la inocencia con la piel… uf. No puedo parar de tararear la melodía y morirme de amor. Pero ¿Se dan cuenta lo difícil que es compaginar la inocencia con la piel? Yo la piel la compagino con la aventura, con la calentura, con la locura que me da leer mensajes de una pendeja rica que me dice que me quiere morder y cumplirme fantasías. Yo compagino la piel con las canciones que escucho cuando tengo relaciones o cuando me toco en la intimidad. Compagino la piel con la música y con los besos, con la piel de gallina de los besos en el cuello. Compagino la piel con la imaginación y con el descontrol que me genera (perdonen la redundancia), la piel.

Bueno hablando con tan pocas palabras pero diciendo tanto sobre la piel quedé re caliente y ya no se bien dónde va la nota, pero amo haber nacido para mirar. Amo entender a los que no buscan ser entendidos, amo flashear con las letras de las canciones, amo ser ricotera porque se trata justamente de mirar lo que pocos quieren ver.

Es un placer. MIREN, PIENSEN, ELIJAN y COMPAGINEN LA PIEL con lo que crean que tiene que compaginar. Denuncien lo que está mal, olviden la vergüenza y caguen a puteadas al que tira cosas al piso y lo que considero más importante: miren a los ojos cuando escuchan porque son, nuestros ojos, el verdadero espejo del alma.

Palabras de enojo pueden ser pedidos de ayuda.

En escenarios solitarios
la gente se habla un poco más
y hasta dos pobres millonarios se pueden encontrar…”