De lluvias pasadas

La lluvia es esperanza, fertilidad, vida. La lluvia también es desolación, ahogo, catástrofe. Pero más que nada, la lluvia es nostalgia.

Y ustedes dirán, “No, nosotros traemos la nostalgia, y se la impregnamos a la lluvia”, y es un pensamiento muy mundano, limitado. La lluvia es más que lo que vemos.

Lo sabían las antiguas civilizaciones que se detenían un poco más que nosotros a reflexionar sobre los secretos de la vida. Ellos le rendían culto a su poder, a su hacer y deshacer.

El mayor error del ser humano moderno es creerse superior a lo que es, creer que puede controlarlo todo. Somos ínfimos, “…y al polvo vamos”.

La lluvia es más que precipitaciones, es más que un fenómeno meteorológico: En sus cambios de estado, líquido-gaseoso-líquido, acarrea toda una filosofía de vida. Y he aquí el quid de la cuestión: Qué es la lluvia sino nostalgia de lluvias pasadas.

Hago una pausa para que respire el texto, para masticar esa magnífica expresión que quizás pase desapercibida en una primera leída, pero que guarda un sentido más profundo. Qué es la lluvia sino nostalgia de lluvias pasadas. No nuestra, sino de la propia lluvia. Y tiene una explicación lógica: Las gotas que caen del cielo se juntan en las alcantarillas, donde se harán ríos, donde irán al mar, para evaporarse, y ser lluvia nuevamente. Entonces, cada lluvia está formada en parte por lluvias anteriores. La lluvia reencarna, budísticamente hablando, en otro cuerpo, con la misma esencia, el mismo espíritu.

Ahora sabemos que esa sensación nostálgica de los días lluviosos no se debe sólo a nuestra mente y sus recuerdos, sino a que, como en una máquina del tiempo, aquella lluvia de aquel momento que vivimos, vuelve a hacerse presente.

En cada día de lluvia residen, queramos o no, todos los días de lluvia que hemos experimentado.

Sólo queda entonces, en días de lluvias y tormentas, generar nuevas vivencias que luego volverán a asomarse eternamente, cada vez que se nuble el cielo, y nos mojemos, otra vez, con la experiencia de lo vivido.

Escrito por Nico Delico para la sección: