Hoy quiero hablar de desilusiones, antes o después, en algún momento nos encontramos con la puerta de la desilusión, ya sea una desilusión de pareja, o en el trabajo, un proyecto que no llego a concretarse, algo que te ilusionaba lograr y no se pudo conseguir o incluso la pérdida de algo o alguien importante para uno.

La semana pasada en la nota anterior me dedique a hablar de actitudes, de cómo reacciono ante eso que me pasa y no puedo elegir. Las desilusiones están incluidas en esas cosas que no elegimos vivir, pero si elijo con que actitud voy a enfrentarla, o elijo dejar que la tristeza me inunde o aprendo la lección que viene incluida con el pack de la desilusión, eso es una elección propia.

La desilusión es una forma de tristeza, una sensación de pérdida que se produce como resultado de una brecha dolorosa entre las expectativas y la realidad que uno vive. Te decepcionas cuando tus esperanzas no encuentran respaldo en la realidad. El filósofo Eric Hoffer dijo que “la decepción es una especie de bancarrota: la bancarrota de un alma que ha gastado demasiado en esperanza y expectativa“.

Si uno se prepara para obtener lo mejor y que todo marche sobre ruedas, los contratiempos que encontrarás a lo largo del camino te desmotivarán y decepcionarán. Cuando crees que “necesitas” tener algo para ser feliz o sentirte satisfecho, estás preparando el terreno para la desilusión además de estar en un error porque la felicidad no tiene que ver con el tener. Cuando alimentas demasiadas expectativas, te estás preparando para una gran desilusión.

Por supuesto, no siempre podemos evitar la desilusión ya que nuestro cerebro está programado para anticiparse a los eventos y muchas veces esperamos lo mejor, confiamos en que el proyecto que tanto nos ilusiona y en el que hemos invertido tanto tiempo y esfuerzo llegue a buen puerto,confiamos en que los demás se comporten correctamente, confiamos en que nuestra pareja nos apoye, etc.

La desilusión también es una gran maestra de vida, simplemente te está diciendo que, por algún motivo, has terminado en el lugar erróneo, te alerta de que estás viviendo una situación que no te agrada y, por tanto, debería convertirse en un agente de cambio, un motivo para reaccionar y salir de ese sitio donde no te sientes a gusto. En vez de lamentarte, deberías preguntarte por qué has terminado ahí y, sobre todo, qué puedes hacer para no regresar a ese lugar.

Sin embargo, a veces las cosas se tuercen y ahí es donde sobreviene la decepción. No podemos evitarlo, pero podemos decidir cómo reaccionar. Aunque las desilusiones no son agradables, nos brindan una información muy valiosa sobre nosotros mismos, nuestras expectativas y las otras personas,cada desilusión llega con una enseñanza y solo depende de nosotros aprovecharla o no.

Obviamente, quedarse atascado en la decepción no es una buena idea,el evento ya ha sucedido,es pasado, no puedes volver atrás para cambiarlo. Puedes reflexionar sobre lo ocurrido, y es conveniente que lo hagas para que saques alguna enseñanza, pero no puedes olvidar que estás mirando por un espejo retrovisor. Cuando conduces, de vez en cuando debes mirar por el espejo retrovisor, pero durante la mayor parte del trayecto debes mantener la vista al frente, en el futuro. Si miras demasiado hacia atrás, te expones a tener un accidente con consecuencias más graves.

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