Días de incertidumbre en la vida cotidiana del mendocino promedio. La mala situación económica del país se huele a lo lejos como el olor que emanan las papas fritas del restaurant de la esquina. ¡Terrible! Y es que no se habla de otra cosa, si todo sube, desde el huevo, el pan, la carne, hasta los caramelos media hora. Te cruzas con un conocido o un vecino: El dólar esto, el dólar aquello. Te juntas con tus amigos, compañeros de laburo, las reservas del banco lo otro, los lebacs y la madre que lo re pario.

Así hay muchos de los cuales no pueden faltar en nuestro círculo social que aparentemente hablan del tema con el solo fin de cagarnos el día y amargarnos al pedo.

Es por eso que me dispuse a encasillar a todos los que me suelo encontrar en mi vida cotidiana. Aquí vamos.

El Economista

Siempre tiene una solución a todo problema financiero que el país este atravesando. Desde aumento o recorte en gasto público, hasta ponerle un cepo al peso para que el dólar flote libremente. Es más inquieto que un puberto, quiere hacer las mil y una posibles para que todos centren su atención en sus milagrosas soluciones, llegando a mencionar que Sierra Leona salió adelante gracias a uno de sus posteos en Taringa! Nadie sabe bien a qué se dedica. Lo que él no sabe que para que sus planteos tengan mayor atención debió estudiar Ciencias Económicas en vez de Asistente en Farmacias. Actualmente sin laburo.

El Bancador

Está siempre (o casi) al lado de cuanto modelo económico le sea posible en su rutina diaria. Siempre al pie del cañón con el economista, aun si las ideas de este colifa sean capaces de arruinar al Banco Central. Le nombras a Cabalo y lo banca alegando que solo tuvo pequeños errores. Suele decir que el dólar debería estar a 30 pesos sin importar que este afecte directamente a la economía. De lo que sea que te hable es más que sabido que este simpático personaje no sabe un carajo, ganándose las gastadas de todos excepto del economista, para el cual aún sigue siendo su fiel Sancho Panza. Trabaja en negro en un lavadero de autos, sección aspirado de alfombras.

El Indeciso

El chabón vive en una nube de pedos, aparentemente siempre se entera al último de todo, convirtiendo su mente en un ámbito de preguntador serial. No sabe si con su dinero sería conveniente comprar dólares, euros, peso boliviano, o un kilo de pan para el almuerzo. Los vuelve locos a todos con sus insólitas dudas sobre convertibilidad y la rentabilidad que generan las divisas o lebacs, al final se vuelve un inbancable total y los demás suelen rajarlo de una patada en el tuje como en una cantina irlandesa. Hoy está trabajando en un maxiquiosco, mañana no sé.

El Socialista

Este digno hijo de Carlitos Marx siempre está al borde de un ataque de nervios que no lo parás ni con una guarnición de infantería. Todas sus acciones se centran en hacer cagar todo y armar quilombo para que la economía florezca. Sus medidas incluyen y se limitan a estatizar todo, que los gobernantes sean azotados todos los días para aumentar su rendimiento. Te aseguro que al muy idealista le chupa todo un huevo, pero como lleva en sus venas tan gratificantes soluciones, es tan valiente que se animaría a estatizar tu casa en pos del bien común, aunque esto lo lleve a perder tu amistad. Actualmente desempeña el puesto de probador de colchones y control de calidad de sabanas en la casa de su tía la cual lo mantiene.

El Liberal

Es el buena onda del grupo, o al menos eso parece. Se lleva bien con todos ya que su vida está basada en la libertad. Es amigo de los bancos, el fondo monetario internacional, de empresas multinacionales y demás. Esto logra que se desencadene el odio del comunista hacia sus ideas, el compañerismo del economista, y las preguntas del indeciso. Para él, como país se debe ser amigo del mundo, así al mundo entero le chupe cinco garbanzos eso. Su vida está basada en la amistad, por más que el otro no quiera tener el honor de tenerla; todo sea por el progreso. Si fuese ministro de economía te hace poner las manos en aceite hirviendo apostando a que en cinco días comes con 100 pesos gracias a sus cariñosas relaciones con inversionistas. En realidad es un deprimido social, no sabemos de qué labura, aun así siempre le va bien.

El Callado

Es un tipo de gustos simples al cual no le gusta dialogar mucho, puede ser empleado, comerciante, etc. La cuestión es que lleva un buen status de vida clase media o alta siempre humilde. No se interesa en los movimientos monetarios más que lo justo y necesario, a veces por casual curiosidad. Se levanta todos los días a laburar contento y dispuesto a dejar el alma en la actividad que desempeña con tal de poder tener una modesta calidad de vida. Si le preguntas como le va en lo económico siempre te dirá que ahí anda, como todos, más o menos. El tema para él es no dejarse afectar por nada, está en la charla del grupo 5 minutos y se despide de todos. Le paga la Pritty a sus compañeros o empleados, y a veces un asado.

Y esta es más o menos la realidad, en la que no todos podemos estar de acuerdo, o vivir conforme a la situación existente. Mi consejo, tomárselo con soda, no discutir a la macana y tomarse un tiempo para lo que a uno le gusta hacer. Mientras tengan salud lo demás va y viene.

Escrito por Leandro para la sección:

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