La muerte del machista

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Un machista no nace machista. Su vida y su entorno lo van formando de a poco, haciéndole creer que los hombres son superiores a las mujeres, y que el feminismo es lo mismo que el machismo, pero por las mujeres.

Un machista no nace machista. A medida que el carácter se va formando, se van incorporando cosas, hasta crear, de a poco, a un monstruo.

El machista tiene que morir. Porque no puede existir en ningún mundo.

El machista termina creyendo que las mujeres son su propiedad, ¡y vaya! Cuánta sangre tiene detrás la frase “si no es mía no es de nadie”.

Si, el machista tiene que morir, porque por esa forma de ser y de pensar han matado muchísimo más.

Yo estuve con uno. Yo también, pensé, como idiota que el machista podía cambiar. Pero como pasa con las personas, nadie cambia verdaderamente, sino que puede modificarse siempre que quiera.

El machista tiene que morir porque es hipócrita decir que una mujer que mata a un hombre debe recibir perpetua y un hombre que mata a una mujer no le dan más de 20 años, y si es que se los dan.

El machista vive pensando que la mujer debe pertenecerle a él, y no puede andar luchando por sus derechos, porque para lo único que sirve el pañuelo verde es para limpiar los pisos y que está bien que gane menos, si es inferior. Y si gana algo, tiene que destinarlo todo al hogar, porque él si puede gastar su dinero en lo que quiera, porque nadie lo debe controlar.

El machista no sabe ni quiere aprender a usar el lavarropas. No quiere ni intenta hacer labores domésticas, y siempre la mujer tiene que estar a su disposición. Y por eso debe morir.

El machista le enseña a su hijo que puede volver de la casa a la hora que quiera, y que puede tener todas las noviecitas posibles, pero a su hija le impone un toque de queda y le dice que no puede andar con ropa corta o con muchos chicos porque “eso no es de nena bien”.

Si, el machista debe morir, así como también el hembrismo. Porque la sociedad en su forma entera tiene que cambiar. Nada se puede sostener mucho tiempo, y así como cayeron imperios enormes, todos los machismos deben morir, para renacer en su lugar personas de bien, éticas y con consciencia de que ambos sexos son iguales en derechos y obligaciones.