Mire que egoísta mi país paisano, si usted lo viera como yo lo vi

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Comienzo esta redacción con esa frase que abarca la totalidad de mi pensamiento, hay que empezar a decirlo porque la única manera de cambiar algo que no nos gusta es aceptar que existe. No me voy a parar desde el lugar critico de alguien que no acepta el cambio ideológico, que tiene que ocurrir, si queremos vivir en un país donde la construcción colectiva de metas sea una forma de vida ya interiorizada y no tengamos que pasar todos los días por la batalla del “sálvese quien pueda”, voy a pararme desde un lugar totalmente analítico de la realidad que nos abraza.

Primero la historia, el argentino es una persona con el ego alto y la autoestima baja, lo cual es una combinación letal para una sociedad en crecimiento tanto ideológico como demográfico, hace 500 años que estamos buscando una identidad que no encontramos, el movimiento europeo, la corriente capitalista, el socialismo sueco, y nada da resultado.

No es culpa de la ideología buscada, sino que es culpa de la idiosincrasia con la cual nos enfrentamos a la ideología buscada. Pasado en limpio, si yo soy vago aunque me quiera parecer a Steve Jobs, si no cambio mis actitudes de vago nunca voy a poder llevar a cabo su forma de laburo. Fuimos gobernados por un Virrey, por unitarios, por federales, por radicales, por peronistas, por populistas, por nuestro querido Menem y sus remises a la luna, por la derecha extrema y por los militares. Todas ideologías distintas pero la misma idiosincrasia, sálvese quien pueda y que mi compatriota se arregle solo. Esto nos ha llevado repetidamente a economías arruinadas por la especulación, a políticos que solo llegan a llenarse los bolsillos para pagar su campaña electoral, a comerciantes y empresarios egoístas, en este país la teoría del derrame no funciona porque cuando el vaso está derramando, los poderosos le ponen otro vaso abajo para que se sigan llenando sus arcas.

Me explayé sobre en concepto histórico porque es la única forma de entender cuáles fueron los errores del pasado para poder cambiarlos, me pregunto si queremos cambiarlos o si los que están cómodos en su situación de salvarse el pellejo quieren quedarse ahí, porque obviamente conlleva un esfuerzo más grande construir colectivamente que sentarnos solos a defender nuestra finca. Somos una generación que está pagando platos rotos de generaciones que nunca cuestionaron nada de lo establecido, por ese sistema de consumo que nos lleva a la competencia despiadada, al egoísmo y a la especulación constante.

Entonces ¿para que escribo esta nota? Lo hago porque quiero que si alguien lo lee y está de acuerdo conmigo, trate de entender que los cambios no son fáciles pero que alguien los tiene que comenzar, que somos la generación que no compró el cuento de la familia feliz, la casa grande y los 3 autos, que preferimos viajar a laburar 8 horas por día, que entendimos que la conservaduría es igual al status quo, que preferimos abortar a hacerle caso a un cura que no tiene relaciones sexuales, el acceso a la información cambió a nuestra generación y le dio herramientas para poder cambiar la historia. Es el momento de dejar de ser egoístas para ser un país donde el compañero que tiene una opinión diferente pueda sentarse al lado mío a hablar y entre los dos crear una idea nueva, nos enseñaron a discutir y no a debatir, por eso quiero que comience la deconstrucción de lo establecido para poder decir “MIRE QUE LINDO MI PAIS PAISANO” y no ser hipócritas.

Escrito por Alan Guillermon para la sección: