La generación “bisagra” del arte en Mendoza

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Gracias a mi pasión por las letras se fueron generando una serie de acontecimientos que me llevaron a transitar por muchos caminos que desconocía. El Mendo ha abierto puertas que jamás pensé y me ha hecho conocer gente mendocina increíble que de otra manera no habría descubierto. Sobre todo artistas. Escritores, músicos, fotógrafos, escultores, pintores, actrices, actores, bailarines, dibujantes, etc. Mucha gente copada, que le pone esfuerzo, amor y tiempo a su pasión y se las rebusca como puede para transmitir lo que hace.

La diversidad ideológica y cultural es impresionante, eso enriquece mucho más a la fauna de artistas que pueblan nuestra provincia, pero hay un patrón específico que une a la gran mayoría, un paradigma distinto que ha venido a modificar estructuras antiguas y reglas del pasado: no queremos dejar Mendoza para triunfar, sino que buscamos ser reconocidos acá. La mayoría de los artistas jóvenes mendocinos queremos ser “profetas en nuestra propia tierra” y ya no nos interesa tener que “irnos a buenosaire” para poder vivir de lo que nos gusta hacer.

Muchos nos la estamos jugando por apostar acá, más allá de que sean o no buenos nuestros productos. Hacemos humor mendocino en todas sus formas, escribimos sobre la provincia, pretendemos generar polos musicales acá, fotografiamos lo nuestro y armamos obras de teatro por y para nosotros. Ya no es la aspiración principal llegar a las grandes metrópolis, sino que sea Mendoza la que nos reconozca, porque no nos queremos tener que ir. Hemos entendido que, gracias a la tecnología y la globalización, el arte en todas sus expresiones puede ser compartido con el mundo entero, sin necesidad de estar en un lugar específico. Por ello nuestro desafío ahora es especializarnos en lo que hacemos, mejorar, superarnos y seguir mostrándole al mundo de lo que somos capaces.

¡Pero guarda! No todo es “color de rosas” para los que se están animando a aventurar en las apuestas provinciales, además del desafío de superación del que somos responsables, tenemos que aceptar que somos una “generación bisagra”. ¿Qué significa esto se preguntarán? Que nosotros somos quienes van a marcar un “antes y un después” en la cultura mendocina, somos esa especie de bisagra que divide dos ambientes, algo que fue y algo que será, pero a nosotros nos toca estar en el medio, nos toca “abrir la puerta” de un espacio reducido y para algunos pocos, para darle lugar a algo mucho más grande e iluminado.

A nuestra generación le va a costar mucho poder vivir del arte, vivir de la música, la poesía, la fotografía o el cine, pero sin dudas allanaremos el camino para que a las generaciones venideras se les haga más sencillo apostar por Mendoza. Estamos demostrando que podemos crear buenos productos artísticos para compartir entre nosotros, los ejemplos son miles y están en todas las formas del arte. Estamos logrando que se masifique la música mendocina, que explote una red social con memes cuyanos, que se vendan libros que hablan de cuestiones autóctonas, que se lean textos de acá, que fotógrafos mendocinos recorran el mundo sacando fotos, que comiencen a hacerse teatros de revista, que se reconozcan a actores mendocinos, que las academias de baile se llenen de talentosos y que el cine y la publicidad cobren valor internacional.

Se me infla el pecho escribiendo estas letras y recordando nombres, rostros, imágenes, canciones, lecturas y cientos de cuestiones mendocinas que reconozco, disfruto, consumo y comparto.

¡Larga vida a nosotros, los que de una manera u otra apostamos por la cultura provincial!

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