Amor cobarde: víctima del “ghosting”

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Su historia había llegado al final. Ahora cuando todo estaba mal y solo le quedaba llorar, se encontraba una casa sola y el hombro de nadie para llorar.

Amor cobarde. La tecnología los había unido y ahora los había separado.

El amor en tiempos de internet, en donde todo es fugaz e instantáneo, pero el desasosiego que le había dejado en su interior era real, era casi casi tangible.

Quizá antes todo era mejor. Hoy en día es demasiado fácil borrar a alguien de tu vida. Borrar fotos, comentarios, bloquear de todos lados, hacer como que ese tiempo juntos al no tener un registro digital, no existió. Y es terrible.

Ghosting, le dicen. Cobardía, le digo yo. La tecnología tiene sus ventajas, pero cuando todo es tan rápido y tan fugaz las relaciones para unos no importan tanto como para otros. Y como siempre, los que pagamos los platos rotos somos los de siempre, los que se entregan, los vulnerables.

Recuerdo el momento que me dijo que quería estar en pareja. Me lo dijo por whatsapp, lo consumamos personalmente en su auto. Cuando cambió su estado civil en Facebook sabía que iba en serio. Las fotos que subimos juntos, se borraron con la misma rapidez que como cuando se subieron, pero hay cosas que jamás se pueden borrar de la memoria.

Camino por una calle cualquiera y todos van pendientes de sus celulares.

Estados de Facebook, historias de Instagram, chats de Whatsapp y la impersonalidad a la orden del día.

De mi memoria las cosas no se borran tan rápido como de Facebook, y el amor tan bastardeado últimamente, sin ganas de volver a intentar.

Somos seres con sentimientos. Quizá antes era más fácil mantener todo, besos robados en una fiesta, haciendo el amor a escondidas en el Challao, intercambio de objetos de valor, confianza ganada a la antigua.

Hoy en día todo tiene dos caras, y no digo que la tecnología sea siempre mala, pero con la proliferación de las apps y de internet, han proliferado una gran cantidad de cobardes que, en vez de hablar las cosas frente a frente, prefieren borrar y bloquear de todas las redes. Si no está en internet no existe, dicen muchos. Pero, ¿Y nuestra memoria? ¿Y nuestros corazones rotos? ¿Nadie piensa en lo que la cobardía de otros les afectó?

El ghosting es la manera cobarde de terminar una relación. Es el no tener las agallas suficientes para dar la cara, es el esconderse detrás de una pantalla para no afrontar la realidad de una forma más sana y madura para todos. Es reforzar las inseguridades en uno mismo y en la otra persona, es tirarle un balde agua fría y hacer de una situación traumática, una más traumática aún, llena de miedos y cosas que siempre van a quedar presentes.

Yo, por mi parte, me quedé llena de palabras que quise decirle y no pude, porque me bloqueó de todos lados, y con el corazón pisoteado y quebrado después de no tener la valentía para hablar las cosas a la cara.

Creo que todos nos merecemos dignidad, porque las relaciones pueden fallar, pero al menos darle la suficiente importancia, y dar la cara para no terminar “fantasmeados”, es lo mínimo que se puede hacer para poder entablar relaciones más sanas, más significativas y menos inseguras a futuro.