Ni pro aborto ni pro vida: pensemos en las dos vidas

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Primero que nada tenemos que dejar de fomentar que siempre debe haber dos bandos en toda discusión, en cada pelea, en cada rincón de este bendito país híper fanatizado a niveles atómicos. Hay que sentir un poco más de empatía por el otro. No todo es blanco o negro. Es típico del argentino el querer tener la razón, preguntarle al de alado (que seguramente por ser de su propio círculo social, económico, ideológico) si uno tiene razón, lo cual es obvio la respuesta que le va a dar (afirmando lo que ambos piensan), y así ni se gastan en reflexionar un poco más, en ver si en el otro (la vereda de enfrente) lo que dice o plantea es verdad. A veces hay grises, y no es de tibio, sino sentir empatía y entender algo que no todos vivimos igual. No todas las realidades son las mismas, y pensar que “un” pensamiento es “indiscutible e irrefutable” solo porque lo dice él es vivir en un frasco o en 4 paredes. Puede haber dos verdades, como es este caso que se rasgan las vestiduras tirando solo para un lado, su lado.

Por una cuestión personal, no estoy a favor del aborto, pero el que crea esto no quita el hecho que todos piensen de la misma forma. Entonces en esta parte pienso en los “pro vida”, y siguiendo con los sloganes y frases pedorras que dan vueltas pongamos en el juego a la tan conocida “Salvemos las dos vidas”, lema de ellos. ¿En serio piensan en las dos vidas? ¿Y qué pasa con la madre que no quiere y/o puede tener el hijo y decide no tenerlo? ¿Qué se mueran en las salas clandestinas? ¿Ese sería el salvemos las dos vidas? Ahí es donde no coincido. Esto decía René  Favaloro sobre el aborto:

“Los ricos defienden el aborto ilegal para mantenerlo en secreto y no pasar vergüenza. Estoy harto de que se nos mueran chicas pobres para que las ricas aborten en secreto. Se nos mueren nenas en las villas y en sanatorios hacen fortunas sacándoles la vergüenza del vientre a las ricas. Con el divorcio decían que era el fin de la familia y sólo fue el fin de la vergüenza de los separados ilegales. Con el aborto legal no habrá más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.

No podemos negar que existe una realidad, hay abortos clandestinos y lo van a seguir habiendo, el problema está ahí, en que algunas lo pueden pagar en clínicas con las herramientas necesarias y doctores capacitados, y otras terminan en centros clandestinos de mala muerte.

En lo que no estoy de acuerdo con las “pro aborto” es que te lo venden como la “solución al problema”, ¿En serio creen que legalizándolo las chicas van a dejar de embarazarse “accidentalmente”? ¿Creen que así van a solucionar la pobreza el no traer chicos no deseados? Porque ellas acusan que “cuando nace él bebe, y es pobre, lxs pro vida no lo ayudan, no hacen nada por el cuándo ya es más grandecito” y las tratan de “fachxs”, como si ellas, las del pañuelo verde, salieran todos los días a ayudar a los pobres nenes que viven en la calles. Las feministas en este punto son la hipocresía en la máxima expresión.

Entonces en esta pelea hay dos verdades. Y cada bando tira para el suyo tratando de tener la razón sin pensar un poco en el otro, chupándole un huevo y tirando mierda.

Entonces acá voy lo que planteo yo: Pensemos en las dos vidas, sintamos un poco más de empatía. Pensemos en él bebe y sus derechos, pensemos en la madre, pensemos en cuidarlos porque las dos son vidas. Pensemos en lo mejor para ellos dos, por igual, sin tirar la balanza solo para un lado, y empecemos a fomentar debates serios, más educación y no solo discusiones vacías y sin sentido que no llevan a ningún lado. No cuesta nada ponerse un ratito en el lugar del otro e interiorizarse porque hace lo que hace, a lo mejor así nos humanizamos un toque más y dejamos de violentarnos el uno al otro.