Los macabros asesinatos de Uspallata

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Uspallata, ubicado en el departamento de Las Heras, provincia de Mendoza, un pueblo pequeño lleno de hermosos lugares, con sus montañas imponentes y las nevadas que se producen en esta temporada cubriendo cada recoveco con un manto blanco, creando una maravilla para nuestros ojos. Pero no todo es así en ese lugar, hace unos meses recibí el dato de que en Uspallata hay un misterio sangriento que aún nadie resuelve, por lo cual tomé la decisión de ir a investigar a fondo.

Al llegar me encontré con mucha gente amable que me recibió con los brazos abiertos. Desde la gente del hotel, hasta en los lugares donde paraba para almorzar o cenar. En cada uno de ellos me preguntaban de donde era y si estaba vacacionando, a lo que yo siempre respondía que sólo iba a buscar respuestas, que solo quería saber sobre ese misterio sangriento, pero cada vez que hablaba de ello la gente agachaba la cabeza, guardaba silencio y se retiraba.

Mi presencia no tardó en notarse, se corrió la voz de cuál era mi propósito, lugar donde iba me preguntaban “¿vos sos el que quiere resolver lo que pasó?”, y cuando decía que si y preguntaba sobre el tema, simplemente no respondían, me ignoraban como si jamás hubiese preguntado, eso me incentivo aún más a investigar porque obviamente algo sucedió y nadie quería hablar de ello.

No me fue fácil conseguir con quien hablar sobre lo sucedido, hasta que una tarde mientras paseaba por las calles del pueblo, admirando el paisaje, un hombre de unos 40 años me llamó desde la puerta de su casa.

– Pshh pshh, vos pibe vení.

– ¿Yo? – pregunté y me señalé mientras lo miraba.

– Si vos vení, ¿vos queres saber lo que sucedió verdad?

– Si si si claro que quiero saber, digame cuál es su nombre y que pasó, lo escucho.

– Manuel, pero para un momento pibe, metete adentro de mi casa, entra, este es un pueblo chico y como dice el dicho “pueblo chico infierno grande”, los rumores se dispersan rápidamente – me decía mientras ingresábamos a su vivienda.

Una vez adentro nos sentamos, puse la grabadora del celular y prácticamente le supliqué que me dijera cuál era aquel misterio sangriento. Él se puso un poco nervioso miró al cielo, agarró un rosario que tenía en su cuello y me empezó a relatar:

– Esto te lo voy a decir sólo una vez, presta mucha atención, nadie quiere hablar ya que lo que sucedió fue muy grave. 5 jóvenes aparecieron muertos de manera horrorosas. Todo comenzó hace 25 años, cuando apareció muerto el primero, Alex de 17 años. Se encontraba desnudo con la parte de su miembro mutilado completamente, la policía investigó pero no encontró nada, ni pruebas ni huellas, aún así seguían investigando, parecía ser un ajuste de cuentas, pero dos semanas después apareció otro joven ya sin vida debajo del puente que está camino a la Afip antes de llegar al hotel. El chico, Martin de 23 años, también se encontraba desnudo con la diferencia que esta vez su pierna derecha no estaba, había sido arrancada, tenía marcas como de garras. Eso desconcertó aún más a los investigadores, por las marcas pensaban que había sido un animal, pero no se explicaba el porqué estaban ambos cuerpos desnudos y sólo con ciertas partes faltantes de cada uno. De haber sido un animal los hubiese devorado por completo.

Cada vez la duda aumentaba de parte de quienes investigaban y el miedo no tardó en apoderarse del pueblo. Los adultos hacían rondines y trataban de que los jóvenes no estuviésemos, en ese tiempo, hasta tan tarde. Pero siempre había uno que otro que desobediencia, no tardó mucho y una mañana apareció otro joven muerto desnudo con sus brazos y piernas totalmente arrancadas del cuerpo, el mismo fue encontrado en la terminal, en uno de los baños. Esta vez la víctima fue Zacarías de 20 años. El miedo ya se había hecho dueño del pueblo. Nadie se saludaba, todos se temían y los cuerpos de jóvenes siguieron apareciendo. El cuarto en morir fue Walter de 25 años, su cuerpo, si se puede decir cuerpo sólo a su cabeza, fue encontrado en su vivienda, él vivía solo, detrás de la escuela. No encontraron rastros de su cuerpo, sólo su cabeza en un gran charco de sangre justo en el sofá de su hogar, el 5to y ultimo en morir fue…

No alcanzó a terminar de contarme qué sucedió porque en ese momento apareció un hombre robusto tumbando la puerta con violencia diciendo que él no tenía porque hablar. Manuel se puso muy nervioso. Yo no sabía qué hacer, aquel hombre le exigió que me saque, se notaba que Manuel le temía así que junto con ese hombre me echaron. No puse resistencia, sólo preguntaba porque debía irme, pero no recibía respuesta. Rápidamente tomé mi celular y mientras me sacaban Manuel me dijo en voz baja al oído – averiguá sobre las tres hermanas huérfanas y llegá al fondo de todo esto – sólo lo mire y agradecí.

Tenía miedo de que la gente del lugar tomara represalia hacia Manuel o hacia mí, por lo que decidí irme al hotel tomar mis cosas e irme en el primer colectivo que saliera a la terminal de Mendoza.

Hoy en día me encuentro en casa, investigué sobre las tres hermanas huérfanas que me dijo Manuel y no lo único que tengo es que los padres, Mónica Rivas de cuarenta años, una empleada domestica y Ricardo Bermejo de 55, camionero, fueron asesinados hace 20 años mientras dormían. El caso jamás fue resuelto. Dejaron en ese entonces huérfanas a las tres hermanas Luana Bermejo de 25, Florencia Bermejo de 22 y Agustina Rivas de 20, lo que más me atrapó es que este matrimonio, con sus hijas, vivían donde hoy vive Manuel, y por algo él me mencionó a estas tres…

Pasó un año desde que comencé a investigar sobre aquel misterio en Uspallata, sin duda alguna me encontré con gente hospitalaria, pero a la vez temerosa, personas que se ponían nerviosas y otras incluso se enfurecían al escuchar mis preguntas, pero eso no fue impedimento para que mi investigación continuase. Ese día que dejé Uspallata fue cuando más anhelaba descubrir que carajos había sucedido. Al llegar a mi departamento lo primero que hice fue averiguar lo que Manuel me había dicho. Me senté, prendí un cigarro, encendí la computadora buscando en internet información sobre estas tres hermanas, para mi suerte no encontré nada sobre ellas, sólo encontré lo que ya les dije anteriormente: los nombres de las tres y padres y la muerte de los mismos.

Día tras día investigaba en internet sobre las chicas, quería ubicarlas, saber de ellas, pero nada, estuve así por dos meses, buscando sin encontrar, estaba dándome por vencido, hasta que una noche encontré algo, nada de las hermanas pero si de sus padres, Mónica y Ricardo. Bah, creí encontrar algo, pero no, era lo mismo, el post hablaba de Mónica y Ricardo, un matrimonio hallado sin vida en su vivienda bla bla bla, y si, estaba de nuevo en el mismo y puto lugar. Miré hacia arriba, respiré profundo pasando mis manos por mi rostro y justo ahí me pregunté en mi cabeza “¿y si averiguo cómo asesinaron a los padres? Tal vez así pueda obtener alguna pista de ellas”. Y fue así, me puse a investigar sobre la muerte de ellos, busqué y el caso jamás fue resuelto, no se encontraron huellas ni pistas, lo único que hallé eran las fotos de los cadáveres y lo que noté en las imágenes fue que partes del cuerpo de ambos fueron arrancadas tal como me había descripto Manuel sobre aquellos jóvenes hallados sin vida. Evidentemente las muertes estaban relacionadas aunque estas sucedieron un año atrás de la de los jóvenes. Automáticamente deduje que se trataba de un asesino serial, pero no, no encajaba, porque si hubiese sido un asesino serial no tendría sentido con las menciones de Manuel para que investigue a las hermanas.

Me encontraba aturdido, perdido como ustedes ahora al leer esto, no me quedó otra, tenía que regresar a Uspallata y hablar con Manuel, él y todos los habitantes de ese pueblo sabían la verdad, pero sólo Manuel me la iba a contar. En la mañana temprano preparé mi bolso, pedí el auto prestado a un amigo y emprendí nuevamente el viaje a Uspallata, pero esta vez iba a hablar directamente con Manuel, sabía que no podía hospedarme ni mucho menos permitir que alguien me viera, a poco de llegar me detuve en una estación de servicio que esta a 1km o menos del centro de aquel pueblo, llené el tanque, y me quedé dentro del auto hasta que cayera la noche así podía ir a ver a Manuel sin ser visto.

Jamás me voy a olvidar de esa noche, el cielo estaba totalmente despejado, la luna iluminaba como nunca y el frio era insoportable, a pesar de que estaba abrigado mi cuerpo temblaba, encendí el auto y me dirigí al hogar de Manuel, al llegar miré por los espejos, tomé precauciones de que nadie me viera, bajé del auto y corriendo me dirigí hasta la puerta.

– Manuel abra por favor, soy yo, Damián – le rogué mientras golpeaba despacio pero sin parar.

– ¿Quién es? – respondió una mujer.

– Soy Damián, ¿está Manuel? necesito hablar con él.

– No, no está ¡váyase! – exclamó la mujer.

– ¡Por favor! Es urgente, tengo que hablar con él – Se abrió la puerta y aquella mujer me repitió…

– Váyase por favor él no está.

– Ok ¿dónde está? ¿Dónde puedo hallarlo?

– No va a poder encontrarlo, él murió.

– ¿Qué? ¿Cómo que murió? ¿Qué paso?

– Fue asesinado, como todos – me dijo mientras lloraba

– Lamento tu perdida, pero si sabes lo que pasó con él y los demás decímelo por favor.

– No, andate – y sin decir más cerró la puerta.

– Decime tu nombre aunque sea.

– Si te lo digo no te vas a ir – me respondió desde adentro.

– ¿Qué? ¿Por qué?

– Prometeme que si te lo digo te vas y me dejas en paz.

– Ok ok ok lo prometo.

Se abrió de nuevo la puerta, mirando al piso y con lágrimas los ojos me dijo…

– Soy Agustina Rivas.

-¿Qué? ¿Agustina Rivas?

– Si, soy yo, la misma, ahora andate.

– ¡¡¡No no no, no!!! ¡¡¡Espera!!! No entiendo nada, ahora sí que no entiendo nada, ¿cómo que sos hija de Manuel si tu padre es Ricardo? ¡Explicame que tienen que ver vos y tus hermanas con las muertes de los jóvenes!

– No n..

– ¡¡¡Decime de una puta vez la verdad que mierda pasó!!! – le grité.

– Yo te voy a contar todo pero por favor andate, con tus gritos ya todos saben que está acá.

– ¡¡¡No me voy hasta que no me digas que carajos pasó!!! – volví a ordenarle.

– Está bien, pero si queres la verdad andate o podemos morir ahora mismo, déjeme tu número de celular, yo te contacto y te digo todo. ¡Ahora andate ya!

Sin decir más le di mi tarjeta personal y subí al auto y salí a toda prisa de aquel pueblo, el viaje a casa fue corto, al llegar lo primero que hice fue ducharme, luego me acosté en mi cama y caí rendido, a la mañana desperté al escuchar repetidas veces mi celular, eran llamadas pérdidas de un número privado, nuevamente volvió a sonar…

– ¿Hola?

– Hola Damián soy Agustina

– Agustina…

– Shh guardá silencio y escuchá, hace 25 años surgió en Uspallata una secta que como le dijo Manuel, mi padre, asesinaban hombres jóvenes, ellos decían que asesinando a un joven extenderían su vida…

– ¿Pero que tienen que ver vos y tus hermanas en todo esto?

– A eso voy, e iré al grano, mis padres Mónica y Ricardo fueron quienes crearon esta secta, obligaban a mis hermanas Luana y Florencia a seducir hombres jóvenes y matarlos con el fin de absorber su juventud, ellos me querían convencer de hacer lo que hacían pero siempre me negué, jamás pude hacer la denuncia por dos motivos, por miedo y porque eran mi familia, Manuel mi padre biológico, tuvo un romance con mi madre y soy fruto de ese amor clandestino.

– ¿Eso es todo?

– No, hay más, la noche que asesinaron a mis padres yo estuve presente, escuche ruidos y discusión en la habitación de ellos, me acerqué sigilosamente y ahí estaba Manuel diciéndole a mis padres que él lo sabía todo, decía que los descubrió cuando Luana asesinó a Zacarias y con la ayuda de mis padres borraron huellas o pistas que podrían haber dejado. También exclamaba enojado y con voz en llanto que lo que hacían era una aberración, fue ahí cuando me enteré que él era mi verdadero padre, al decirles que él jamás permitiría que yo, su hija, me convierta en uno de ellos.

Sin decir más los asesino mutilándolos tal como ellos lo hacían, pero eso no es todo Luana y Florencia fueron asesinadas por un enfermo fanático de la secta que también descubrió la verdad, de manera similar que Manuel. Es el mismo enfermo que asesinó a  Manuel y usted ya lo conoce, es aquel hombre que hace un año atrás lo sacó junto con Manuel a la fuerza, tenga cuidado su vida corre peligro, acá en el pueblo se dice que él es el sucesor de mis padres e incluso se dice que ha hecho un pacto con el mismo diablo, por favor…

– Estoy impactado, pero ¿quién es ese hombre?

– Su nombre es Mario y por favor no siga con esta investigación, ya sabe la verdad no la haga salir a la luz porque será peor, su vida y la de su familia pueden correr peli…

En ese instante se escuchó como una puerta se abrió con total brutalidad, se escucharon gritos y al final un disparo, hubo un silencio de algunos segundos y alguien tomó el celular y dijo tres palabras que aún me quedan grabadas en mi cabeza “Ahora seguís vos”.