En pareja vs soltera: dueto entre Huma Rojo y Patricia Solari

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Les dejamos la opinión contrapuesta de dos amigas íntimas, una en pareja, la otra soltera, ¿de qué lado te toca estar?

Huma, en pareja.

Llevo poco más de cuatro años con esta temática de vida y ya las tengo al plato. Cuatro años pedorros, pero conozco gente que lleva 50 años de casados, y por lo que percibo todavía queda estima entre ambos. Para mí son situaciones llenas de brujerías, gualichos y palos santos prendidos por todo el hogar.

Mi gran duda existencial es que si después de tanto tiempo en concubinato, nunca jamás se les interpuso algún ser que les comió un poco la cabeza. Y no hablo necesariamente de clavar amante y vivir en las penumbras. Hablo de amores platónicos que te mueven un poco la estantería y te hacen dudar aunque sea por un momento, tu vida de monogamia. De verdad, seamos sinceros porque puede pasar. La rutina te destroza el encanto, ya casi nada te sorprende y los encuentros pasionales no se dan tan seguido como antes.

Si hay hijos de por medio, ya está, olvídate porque no vas a tener ese sentimiento de persona individual nunca más. Es agotador por completo. El mejor plan de sábado por la noche es que la bendición este soñando a las nueve de la noche para vos intentar ver una serie y que mantengas los ojos abiertos un poco más del tema de introducción. Triste y real.

Siendo mujer es más complicado porque si bien es espectacular sentirse linda, pintarse las uñas de al menos una mano, se siente como si fueras a correr una maratón por Somalia con 80 grados a la sombra. No soy exagerada. El cansancio mental es nefasto comparado al cansancio físico. Se podría solucionar meditando en el jardín, ponele… Pero no tolero el sol y los albañiles de la cuadra con sus playlist paupérrimas no me estarían colaborando con la paz interior. Valeria Lynch de fondo y yo pensando en un arroyo tailandés, muy fácil de lograr. Pensé en aprender a tirar con una ballesta. No escucharía Enya de fondo, pero sería una buena opción para descargar la caca mental diaria: Un flechazo al blanco.

Soy mamá de un solo niño pero vale por trillizos. Está en la etapa de los “porqué” para cada situación y el bendito “mamá, mamá, mamá” permanente. Por ahí creo que mi cerebro se queda en modo avión y ahí es cuando siento que tengo esas nubes cerebrales. Se me desconecta sólo.

De todas maneras, sostengo que me causa mucho más estrés el padre del niño que el niño en cuestión. Es como tener dos hijos: escándalos por encontrarse un lunar en donde antes no había ninguno, dolores comunes y corrientes pero que el desenlace seguro es un cáncer terminal, tomarse una pastilla y estar al borde de la muerte porque simplemente la tragó mal y así podría estar por horas dando ejemplos ridículos. Estoy podrida.

Me extraño muchas veces. Mi lugar de mujer ha sido saboteado por completo, extraño mis espacios y mis momentos. Extraño ser yo y no me siento culpable por eso. Me sería de gran ayuda subirme al auto un día soleado, manejar hasta la montaña, fumar mirando el atardecer y sentir la brisa, el silencio y el sol.

Es necesario volver a uno mismo de vez en cuando.

Patricia, soltera.

Yo por otro lado, llevo solo 1 año en soltería. Bueno. ¿Cómo empezar?

La realidad es que apenas comencé la soltería parecía una esclava liberada: no podía creer que de repente la electrónica al atardecer me parecía música para bailar, la birra era medicina diaria, las decisiones no tardaban más que un impulso, grabé un video clip y hasta me saqué fotos en pseudo tetas. Todo un mundo nuevo.

Cae el invierno y ya los planes son un poco menos eufóricos y menos anecdóticos: Netflix hasta el orto, sopa de fideos (mi mejor especialidad), café y bolsita de agua caliente. Por las noches sí, se empieza a extrañar esa sensación de protección que te generan los abrazos. Cuando empieza a nevar te dan ganas de tomarte un vino y charlar con alguien más que no sea un amigue… y eso que amo a mis amigues. Así entraron a mi vida personas de toda índole y así fui creando una persona nueva que necesitaba renacer.

Algunos puntos de la soltería:

Es lindo saber que el tiempo es de una misma, porque no debería ser jamás de otra manera. Yo aprendí de mi soltería. Aprendí que el amor es peligroso y traicionero y que para sentirlo hay que prestarle atención a lo que somos como individues. Saber que aunque al otre no le gusten ciertas cosas, esas cosas no deben dejar de existir, que si quiero escuchar cumbia o dormir todo el día sin hablar, no te amo menos ni te dejo amar, solo amo existir.

Es hermoso entender que es fundamental gustarse para ser. Yo elijo todo lo que soy, todo lo que uso, como me maquillo, como me peino, como hablo y como pienso por el simple hecho de quererme como soy y dormir en paz por no estar traicionándome. Sí, puede sonar extremo pero es lo que me pasó después de muchos años de relación, una relación tan espectacular como real, pero una relación al fin.

Es gracioso volver a chamuyar, salir, tener citas, elegir, decir que sí o que no, buscar temas para hablar. Estar en el mercado nuevamente es un desafío que requiere mucha buena onda (concepto que aborrezco con toda mi alma plateada). Por momentos, la buena onda te dan ganas de quemarla en el fuego y al menos yo, me transformo en una persona de mierda. Pero está bueno, conocer gente nueva para descubrir partes nuevas de une… está bueno, sana, nutre, aviva.

El pavor al compromiso, no solo es resultado del dolor sino también de lo bien que se la pasa estando solo, viviendo el día con lo que yo decido como quiero, cuando quiero. Yo elijo si escuchar a alguien más o no, yo elijo si dormir, si salir, si viajar, si fumar, si escabiar… si tengo que ser sincera: es espectacular.

Pero como dijo Huma en su último párrafo… yo también me extraño muchas veces. Mi lado de mujer enamorada, de compañera fiel, esa naturalidad que me nace de entregarlo todo y mirar con ojos de amor infinito. Extraño mi paz de enamorada, extraño la liviandad que reflejo cuando amo, extraño dar besos sorpresa, extraño sorprender, extraño hacer reír y extraño amar.

Entonces concluyendo me pregunto si existe ese amor que nos mantiene vivos siendo lo que somos y a la vez entregándonos por completo al amor.