¡Gracias a Macri!

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Me he pasado estos casi 3 años poniéndome verde cada vez que este gobierno me sacaba guita con los impuestos, los servicios, la nafta, la comida, el chupi… Pero harta de criar úlceras, decidí hacer un curso intensivo del estado llamado “De la bronca a la revolución de la alegría” (guía para ciudadanos promedio con exceso de pensamiento crítico tendientes a suponer que la buena vida es para cualquier hijo de vecino), y mi vida ha cambiado.

Ahora paso mis días con tranquilidad, siguiendo un simple procedimiento de 4 pasos:

1) Se enfrenta a algo que no puede pagar.

2) Reprima la frustración y el sentimiento de “trabajo como negro en cultivo de algodón y no puedo hacer tal cosa”, respirando profundamente y contando hasta cincuenta. Perdón, hasta cincuenta mil.

3) Exija su imaginación descubriéndole un lado positivo a su falta de liquidez.

4) Sonría y agradezca a Macri.

Los incrédulos pensarán que no funciona, pero sí. Acá van algunos ejemplos.

Gracias a Macri ya no peleo con mis compañeros de trabajo a ver quién se toma las vacaciones en enero para aprovechar la playa. Es más, ni siquiera queremos tomarnos vacaciones por miedo a que no tengamos lugar a la vuelta.

Gracias a Macri ya no tengo el ácido úrico alto al igual que el colesterol, la última vez que comí asado fue porque fui al cumpleaños de una tía con la que no hablaba hacía años. Ahora sólo debo evitar la anemia y la desnutrición.

Gracias a Macri estoy más cerca de mis padres volví a vivir con ellos después de que me retrasé en pagar el alquiler.

Gracias a Macri ya no pierdo más tiempo en internet los datos me duran 5 minutos.

Gracias a Macri no me enoja más no poder comprar dólares ni en sueños me sobra un mango para comprar.

Gracias a Macri no me desvelo pensando si llego a fin de mes, estoy 100% segura de que no llego.

Gracias a Macri ya los hombres no me invitan una copa para aprovecharse después, se aprovechan para que yo después les invite una copa. Pobres ilusos.

Gracias a Macri ya no me preocupa que me roben el teléfono, quién me va a robar esta poronga.

Gracias a Macri no me hago más mala sangre con el fútbol, como no puedo ver los partidos mandé todo al carajo y ahora me chupan un huevo la primera, la b nacional, y la san concha de su hermana.

Gracias a Macri ya no sufro más por no encontrar estacionamiento, decidí dejar el auto sólo para las ocasiones especiales.

Gracias a Macri no me enojo más si se me frustra una salida, respiro aliviada por no tener que gastar en comida, nafta o entrada.

Gracias a Macri cuido el medioambiente, reciclo frascos para tener de vasos, uso menos el gas y la nafta, mantengo la misma ropa durante varias temporadas, reparo mochilas y zapatos, le choreo limones a los vecinos, al Magistral 5x lo hago rendir 10x, compro la coca retornable, cultivo mi propio perejil, me empedo al primer trago, me lleno con 2 empanadas, me curo con yuyos y me divierto con memes.

¿Vieron? Es cuestión de ponerle un poco de ganas. Recordemos las palabras de nuestro gurú presidente “las crisis son oportunidades”. Cuando tocás fondo, no te queda otra que salir hacia arriba. A menos claro, que te ahogues. Mientras tanto, disfrutá el descenso hacia las oscuras aguas de la pobreza mientras remás con dos palillos; sabiendo que la vida es dura, y después, viene la muerte.

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