El Counter Strike, los cibers y sus vivencias

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El boom más grande de estos locales fue a partir del año 2000 hasta el 2008, donde lo que más levantaba en ese momento era ir a jugar a un ciber con tus amigos. Obviamente para los que no saben que carajos es un ciber y el Counter primero vamos a explicar: El ciber café era un lugar donde supuestamente podías tomar café y además tenías muchas computadoras en el cuales podías navegar por Internet, era el boom del momento.

Nota: De todos los cibers que pasé, en mi puta vida me tomé un café porque no vendían así que quedó como Ciber nomas.

Y, ¿qué era (o es) el Counter Strike? Un juego de primera persona (FPS) que se jugaba online; podías elegir entre los Terroristas y los CT que eran como las fuerzas policiales armadas, los defensores. Vos como “terror” (así se le decía en la jerga de ciber) tenias que plantar una bomba en el sitio A o B y tener cuidado que los “polis” no la desactivaran. También tenias el modo de tener rehenes y no dejar que los atrapen, obviamente si eras los CT tenias que entrar, rescataros y luego llevarlos a una zona segura. Uno de los mapas más clásicos era: Aztec, Dust, Dust2, Dust 2 largo, Iceworld, Fy_poolday, AWPmap etc.

Bueno a partir de segundo año de secundaria, cuando ya tenía más cancha en algunas cosas como por ejemplo el tema de hacerme la rata, comenzó una etapa inolvidable. Con los vagos lo que menos hacíamos era estar al pedo en la plaza, nos gastábamos la plata que podíamos en ir a los cibers para jugar al Counter-Strike, no podíamos ir a lugares conocidos como WH (WebHouse) porque si llamaban a casa de la escuela, el primer lugar que iban a ir a buscar, seria allí, entonces teníamos que meternos en cada antro que al final terminaba siendo nuestra segunda casa. Esa casa donde a la fuerza comencé a fumar cigarrillos. La vida ahí era fumar, putear, jugar al Counter y comer cuando se hacia un break. Cuando iba gente “normal”, venia el flaco que atendía y nos decía que dejásemos de gritar, que si no nos iba a echar por quilomberos. De vez en cuando venía con el aerosol de ambiente a sacar el olor a pucho y a lo que fuere así se mantenía dentro de todo decente, pasaban los meses y ya eras el mejor amigo del que te alquilaba las maquinas, ya tenias tu maquina preferida, hasta te embolaba si algún viejo o vieja la estaban usando para imprimir algún documento word choto. Pero tenias que esperar, ¡¡¡era tu maquina!!!

La posta era buscar un antro que vendiera puchos, sanguches de miga y la legendaria coca de vidrio, tu box de juegos era tu estación de trabajo gaming, te acomodabas bien, puchitos al costado, cenicero, encendedor y vamos andando, horas, si señor/señora, eran horas las que pasábamos ahí, de 13:30 que “entrabamos” al colegio, hasta las 17:30, muchas veces le pegábamos hasta las 19:30 o 20hs. Era un vicio constante, parábamos para morfar algo o buscar otra partida, el vago que atendía el ciber por ahí nos regalaba horas o directamente ni cobraba, estábamos adueñados del lugar, en un principio comenzamos en un antro de la calle Rivadavia y así íbamos migrando, hasta que terminamos nuestros días en un tal “Alemán” en la calle Espejo y España, segundo piso. Abajo el vago tenía una fotocopiadora y arriba solo para Counter, creo que se hizo millonario con nosotros. El problema que teníamos por ir a ese horario, eran las faltas al colegio, un año me reincorporaron dos veces, así que luego tenía que ir piloteando las faltas, algunas zafaban porque le decías a la preceptora el día después que se había muerto tu perro, tu tía, luego el amigo de tal, ya no sabías que excusa meter para que no te pusieran las faltas. Un par de veces nos escapábamos del colegio, ya era una droga ir a jugar al Counter.

Recuerdo que cuando terminó la secundaria ya comenzó a ser mucho más reducido las idas a los cibers, por ahí había juntada en alguna casa con los gabinetes y se hacían las tan clásicas y llamadas LAN, ¡ay! no era lo mismo. Se había terminado esa magia, hasta que una hermosa tarde de primavera, iba caminando por el barrio con mi disckman, escuchando algún tema de Megadeth, cuando de pronto me llaga un mensaje de texto a mi primer celular (en aquel entonces el Motorola cabezón, negro, pantalla azul) que decía: hermano ahora estoy laburando en un ciber al lado de mi casa. Era mi mejor amigo del barrio, ahí fue cuando comenzó otra etapa muy heavy metal de los cibers, o sea ¡¡¡tu mejor amigo vivía al lado de un ciber, donde laburaba y al otro lado un maxi kiosco!!!, otra vez el pucho, el morfi y las horas de morfi. De un momento a otro tenias a todos los amigos del barrio jugando Counter Strike, personajes como, Marlboro, @aka22, Leono, Vic_Raterhead etc, y lo mejor de todo esto: tener un amigo que atendía el local. Entonces los findes se hacían noche de LAN, pasábamos toda la fucking noche jugando a puertas cerradas, pedíamos pizza, tomábamos birra y clavábamos música de la buena, era un quilombo, toda la noche jugando, otros chupando, otros viendo porno (en esa época se navegaba en petardas.com).

Era una especie de secta, le dábamos duro y parejo, algunos se dormían arriba del teclado, eran las micro siestas, por ahí llegaban otros a las 4am después del boliche o de la casa de sus novias, fue una etapa muy divertida e inolvidable.

Todo esto comenzó a desaparecer de a poco con el nacimiento del WIFI, chau cibers, chau Counter, así como también chau a alquilar películas. Podías y podes bajar todo en casa, jugar también, aunque nunca más fue la misma magia.