Si es cuestión de confesar

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Hoy quiero hablar de esas cargas, muchas veces cargamentos pesados, que llevamos en nuestra mochila de la vida. Me he pasado horas pensando como hubieran resultado muchas situaciones si hubiera respondido como en realidad pensaba y no de la manera socialmente correcta o pacifica, ¿Esas personas seguirían a mi lado si les hubiera dicho que odiaba lo que hacían o pensaban hacer? ¿Seguiría en el mismo colegio, trabajo o me hubieran echado? Puede que no, pero muchas veces preferimos callar a nuestra mente y verdad por mantener a nuestro lado a alguien o algo que queremos y no armar un desencuentro de ideas.

Siempre quise saber adónde van a parar esas respuestas tardías, esas contestaciones que lastiman como cuchillos, que muestran la cruda verdad, pero siempre nacen tarde o quizás no nacieron tarde si no que las ahogamos para preservar una relación.Mi papelera de reciclaje esta llena de estas frases que ya no tienen sentido pensar, pero en la tortura del recuerdo brotan como si pudiera volver el tiempo atrás y cambiarlo por ese silencio o por la respuesta inútil e irreverente que pronuncié en ese momento.

Seguramente muchos de ustedes, como me paso a mí, se pasaron noches y días planeando esa confesión, el tono que pensaban usar, la mirada con la que se querían enfocar en la otra persona, en lo que querían lograr con esta confesión y llegado el momento se activó el piloto automático de la conciencia y ¿Qué paso? Nada. ¿Fueron los nervios del momento me hicieran olvidar lo que había pensado? o el no querer que la otra persona se sienta ofendida o dañada no nos dejo decir esa verdad que teníamos en la punta de la lengua.

En el otro lado del casette también están las cosas buenas, el ¿Por qué no le dije lo que sentía?, no pude decirle lo feliz que era en ese momento y ya es tarde. Así como las malas situaciones son reprimidas las buenas también, muchas veces por vergüenza o por dar como obvio que los demás saben lo que estamos sintiendo en ese momento no lo expresamos y de ahí derivan muchos de los problemas psicológicos que van saliendo a la luz a medida vamos acumulando piedras en la mochila.

Dejo la nota sin cerrar y a criterio de cada lector, pero con una frase muy reflexiva y profunda que uso Fernando Peña hace ya varios años en uno de sus programas “…Nunca se queden con algo adentro porque el morirse un poquito..”