La lógica Mendotran

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Hace un año que lo vienen anunciando. Hace dos meses que distribuyen información en los puntos más concurridos. Hace un mes que los colectivos empezaron a cambiar de color. Hay que vivir en un foco para no darse cuenta que las cosas iban a cambiar. Ahhh… pero el 2 de enero saliste muy pancho y llegaste tarde a todos lados (si es que llegaste). El primer día de nuevos recorridos, la mayoría se mostraba perdida. Debo decirles que por más que corten calles y hagan reclamos, es tarde. Las audiencias públicas ya fueron, salió en todos los diarios y noticieros y se licitaron los recorridos. A quejarse a la Difunta Correa.

Recalculando

Como siempre, queremos que nos solucionen las cosas, y eso no va a pasar. La solución nunca viene de afuera, jamás. Hay que buscar el propio camino en cada orden de la vida. Lo que pasa con los trayectos de transporte público es equiparable a cualquier crisis personal o laboral, en donde hay que sentarse a recalcular, nada más y nada menos.

Estamos acostumbrados al status quo, al metro cuadrado personal en donde nada se altera, al hipermercado en donde hay góndolas para todo, al celular con la respuesta inmediata. Nos cambian algo y nos volvemos locos porque no tenemos capacidad de resiliencia. Estas cosas son una oportunidad para repensar también en qué tan autómatas nos hemos vuelto, que ni sabemos los nombres de las calles que se alejan de la arteria principal.

Hoy pasé por lugares en donde la gente sentada en la vereda veía pasar el micro y era toda una novedad, mientras la gente desde los asientos miraba con asombro y se preguntaba en dónde estaba. Es Gran Mendoza, doña, esa gente también sabe lo que es “topar” y toma mate con tortitas.

Una cuadra más allá de la parada de siempre, no nos esperan indios del salvaje oeste para dejarnos sin pertenencias. No es tan terrible, hay vida más allá del perímetro de seguridad personal. Los desconocidos no son seres hostiles y el paisaje nuevo hasta reconforta la vista y nos permite nuevas maneras de observar la realidad.

A los que les ha brotado de repente una generosidad ilimitada para pensar en los que viven lejos o en los ancianos, tranquilo don, primero fíjese en su recorrido y después ayude a los demás, que ya vivían en zonas alejadas y estaban entrados en años ¿recién ahora se acuerda que existen?

Pero no hay caso, al mendocino no le gustan los cambios, salvo a la hora de votar. En ese caso, deje tranquila a la Difunta y sírvase ir a llorar a Peltier 351 o dé la vuelta hasta Virgen del Carmen y haga una sentada en la explanada.

Coordenadas por favor

Cuando uno ve el nuevo mapa, parece un laberinto y, nuestro cómodo cerebro de cueva montañesa, no lo entiende. Entonces nos resulta una utopía caminar, preguntar, observar un poco lo que pasa alrededor, cotejar lo conocido con lo nuevo, aprender.

Se acabó eso de “¿me dejás en la estación de servicio al lado del banco que está cerca de la plaza que tiene la fuente en el medio?” Nooo. Hay estaciones de servicio, bancos y plazas con fuentes en todos lados, hay que decir el nombre de la calle y la altura a la que vas, y si no sabés adónde vas mejor no salgas hasta que no lo tengas claro.

Es tan fácil como usar el google para lo que sirve, que es buscar información. Seguro que sabés en qué departamento está el banco, buscá en google la dirección. De yapa vas a descubrir que don google se te adelantó y hay un circulito que dice “como llegar”. Hacés click y te lleva al google maps en donde te muestra el mapa con un globo rojo en el sitio y un punto azul en donde estás. En la parte de debajo de la pantalla del celular hacés click en el ícono del colectivo y te muestra el camino.

¿Preferís el modo manual? Bueno, una vez que tenés la dirección abrís el google maps y le das click al ícono “Ir”, se te abre la pestaña para que escribas la dirección desde tu ubicación y ahí tenés el camino. En “opciones” podés elegir entre los recorridos más directos, los de menos trasbordos o los de menor distancia caminando. Y si vas a “detalles” podés poner la hora de salida o de llegada y te dice cuál es el micro que pasa primero (si es que estás en un punto céntrico en donde pasan varios por una misma parada).

¿No sabés dónde está la parada? Si hacés click en el número del colectivo, te larga el detalle de las calles y la dirección de la parada.

El mapa no es el territorio

¡Vaya si lo sabrán los caminantes! De todas maneras, observar el mapa nos ofrece una aproximación bastante cercana a lo esperable, aunque sin detalles “de color” tan típicos de los pueblos. El mapa es visual, y si bien la vista es un sentido importante, no es suficiente para absorber toda la información. Hay que respirar profundo y subirse al bondi, lo peor que puede pasar es que te deje un poquito más lejos que de costumbre.

Hay una realidad que a la mayoría que se sube a un micro y agarra el celular, un libro o cierra los ojos, se le escapa. Resulta que todos los departamentos han ampliado mucho su urbanidad. Si no andás por Guaymallén, no importa, pasa lo mismo que en Luján, es el mismo cinturón urbano aunque te duela el orgullo. Lugares que teníamos bajo el concepto de “campo”, ya no lo son. Esos sitios tenían colectivos solamente en los ejes transversales de cada municipio y las frecuencias eran pocas. Tan concentrado en los centros urbanos estaba todo, que la gran cantidad de frecuencias en las ciudades dejaban con las mínimas a los lugares más alejados en donde hace tiempo que vive cada vez más gente. La realidad hasta 2018 obedecía a una lógica en la cual, a mayor concentración de gente, mayor cantidad de frecuencias porque se usan más. No es correcto, muchas de esas frecuencias iban con pocos pasajeros y los de zonas más alejadas, iban llenos porque el micro pasaba muy espaciado. Aunque no se pueda ver ahora, las frecuencias se han equilibrado hacia afuera. El transporte público es más accesible para los que no viven en las microurbes departamentales y los citadinos tendrán que aprender a salir más temprano si quieren llegar a tiempo a dónde sea que quieran ir, acortar distancias a pie, o hacer más trasbordos.

Todos los caminos conducen a Roma

O al centro, en este caso. Así de simple. Todos van al centro, eso es fácil. Todos salen del centro, ahí se complica un toque porque si te tomás el equivocado igual vas a llegar, pero dos horas después. ¿Por qué? Porque los troncales ya no existen y los recorridos están más repartidos, por lo cual las frecuencias se han reducido para poder cubrir más territorio.

Los citadinos están experimentando lo que sucedía en las zonas alejadas cuando a un paisano se le pasaba el micro. Y bueh… ¡habrá que caminar hasta el pueblo! No es el infierno del Dante, así que aprendé un poco a no tener diez líneas que pasan a dos cuadras para que si te quedaste cazando mariposas el siguiente que pasa en dos minutos te salva las papas. No, se te pasa uno y vas a tener que esperar al próximo de tu recorrido o caminar unas cuadras para tomarte otro. Con una sola línea de ida y otra de vuelta te alcanza, salí a horario y listo, aprendé a usar el reloj que para eso sirve. Vivir en el centro no te da privilegios en el transporte público, eso se acabó. Los señoritos que van a la rotonda universitaria van a ir en el mismo micro que las señoras del servicio doméstico del Dalvian y los que prefieren el trole “Parque” compartirán asiento con los familiares de los presos de la Boulogne Sur Mer. Todos somos iguales ante el bondi.

Cualquier micro te deja bien

Despende, pero en general, sí. Estudiá el mapa un poquito, ocupá esa materia gris que tenés bajo el cráneo y dejá de ser un autómata que va como zombi de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, mirando el piso, contando los pasos hasta la parada y levantando el brazo cuando se acerca el 33. ¡No pasa más el 33! El amor de tu vida se fue y no va a volver, no te conviertas en Penélope de la parada.

Ahora todos los micros tienen tres números y se repartieron por puntos cardinales. Explico, porque los ilustres funcionarios del transporte, como andan en auto con chofer tampoco lo entendieron suficiente como para comunicarlo. Esto lo armaron las empresas, pero tiene lógica. Prestá atención porque va de onda y gratis, como el boleto durante una semana.

La lógica del trasbordo

El mapa del Gran Mendoza se ha dividido en cuatro cuadrantes que coinciden con los puntos cardinales. A su vez, en cada departamento (dependiendo la extensión), los trayectos también coinciden con esos puntos cardinales y los recorridos son básicamente dos: norte-sur; este-oeste. Todos los micros van de los departamentos al centro y viceversa, aunque no todos hacen el camino más directo. A su vez, cada departamento tiene sus recorridos internos (no van al centro ni vienen de allí). Acá está el primer problema de los acostumbrados al troncal cada dos minutos. Olvidate, el que va al centro y el que va a la Plaza de Godoy Cruz tiene la misma frecuencia, decidí a dónde vas o no te quejés del paseo antes de llegar a destino. Ahora bien. Vamos al conflicto real, una vez que llegás al centro para dónde agarrás el aventón…

Los puntos más concurridos siguen estando con sus paradas: Plaza Independencia, Puente Olive,  Terminal de Ómnibus y todos los Hospitales. Los recorridos vertebrales siguen estando: Boulogne Sur Mer (desde Las Heras hasta Villa Hipódromo), San Martín (desde la Alameda hasta Panamericana), Cervantes-San Martín (desde Puente Olive hasta el centro de Luján), Ozamis-Maza-Sarmiento (en Maipú), Bandera de Los Andes, Godoy Cruz, Pedro Molina, Avellaneda, Gabrielli-Urquiza y Tirasso (en Guaymallén). Por esos lugares sigue pasando el micro, de ida y de vuelta. No tiene el mismo número y color que antes, no tiene la misma frecuencia, quizás dé unas vueltas más, pero sigue pasando.

Si te queda bien y, tanto el origen como el destino, están a una o dos cuadras de una vía principal, no hay cambios de camino aunque sí de frecuencia. Si te querés mover de un barrio a otro dentro del departamento, vas a tener que averiguar el recorrido departamental interno para no dormirte en la parada y no irte hasta el centro. No te desesperes, es posible que todavía no sepas que tenés uno que pasa y te deja más cerca que el que va por la principal. ¿Cómo averiguarlo? Google maps (te lo expliqué más arriba) o entrás a la página de Mendotran y le das captura de pantalla al recorrido. Si la descosés en Instagram, el Mentrotran no es chino básico. Y si no te ubicás con el celular, imprimite el pdf o hacete un machete, no pasa nada, se te nota que sos pajuerano y duro para entender.

Repito. Primera lógica: puntos cardinales. Primero ubícate en qué parte de tu departamento estás. Si el micro que te tomás para ir dice “Las Heras Norte”, el de vuelta tiene que decir lo mismo, si te tomás uno que dice “Las Heras Sur” no te va a llevar a dónde querés ir. Hacete un favor, antes de bajarte preguntale al chofer dónde lo tomás a la vuelta, para evitarte el rodeo.

El segundo punto de la lógica son los anillos. Si observás el mapa de la página de Mendotran, la idea es que los recorridos interdepartamentales no pasen por el microcentro sino que lo rodeen. Esta lógica también está en los municipios, que de igual manera tienen los recorridos anulares hacia afuera del casco céntrico departamental.

Si vivís en Coquimbito y tenés que ir al centro, te va a resultar más rápido y directo hacerlo por Guaymallén a través del Carril Nacional en vez de ir al centro de Maipú. Si estás en Maipú Sur no vas a pasar por Maipú Norte para ir al centro, de Rusell a “La Variante”. Misma lógica aplica a todos los departamentos y también para el eje este-oeste. Si querés ir desde la Plaza de Las Heras hasta el Shoping no vas a pasar por el centro y obviamente evitá el que dice “Dorrego” aunque pase por la calle Las Heras, porque ese te lleva a Guaymallén, pero a la zona de La Barraca. ¿Querés que el micro te deje en la puerta de la Muni?, vas a tener que pasear por los barrios o hacer trasbordo. Y si te jode hacer un trasbordo por diez cuadras, caminalas. Podrán decir que eso es malo, déjenme decirles que no: caminar es más saludable para uno, y disminuir las emisiones de dióxido de carbono en los centros urbanos es más saludable para todos. Quizás hasta resuelva algunos temas relacionados con la economía del barrio, ya que entre lo que vale el pasaje más lo que hay que caminar o esperar, mucha gente va a desestimar la opción de ir a comprar a la ciudad y colabore con el almacenero, el panadero y la boutique de la zona. Consecuentemente: menos vehículos circulando y más gente caminando o en bicicleta.

Se nos perdió la nona

Esa es fija. No esperes a que pase para putear. Anticipate si no querés ir desde Luján a Colonia Segovia a buscarla en Uber porque a ella se le ocurrió aprovechar unos saldos de tela en La Alameda y se tomó “de vuelta” el primer micro que pasó.

Consejo: si la abuela no tiene un celular con whatsapp (cosa que dudo), comprale uno en cuotas. Y si lo tiene, enseñale a usar el google maps o usá media hora de tu valioso tiempo para grabarle el recorrido que tiene que hacer o acompañala una vez de ida y vuelta que no te va a dar un síncope. Así como te daba caramelos y chupetines de chico por hacerle el mandado, seguro que te tira una propina por el favor. Y si es agarrada, agendale el número de un taxi y listo. Si tiene la movilidad reducida, eso era igual hasta el 31 de diciembre, que no te psicopatee.

Mendotran y la c… de la lora

Eso ahora está bastante más accesible que antes, así que cuidado a quién mandás para allá, porque seguro tiene un colectivo para ir, volver y contarte el paisaje que hay por la zona, la aventura de trasbordo galáctico que tuvo y capaz que hasta te den ganas de ir a vos también. Repito, hay un mundo diez cuadras más allá de la plaza departamental, y no es tan terrible como tu fantasía citadina te ha contado en las noches de insomnio y silencio. Seguís viviendo en el Gran Mendoza, dejá de quejarte con que ahora todo te queda lejos.

Y si estás realmente lejos… aunque suene feo, debo decirte que el Estado no tiene la obligación de facilitarte la vida. ¿Te cambiaron las reglas del juego? Bueno… recordalo ante las urnas.

¿Por qué me aumentan el boleto y no me dan un mejor servicio?

A ver, Walterio, el boleto aumenta porque aumentó el combustible. Si tenés auto, en las estaciones de servicio no dan trato preferencial cada vez que aumenta el litro, ¿no? Los combustibles aumentaron el 100% en un año, a vos te aumentan el boleto un 63% en el mismo período y te permiten dos (sí, dos) trasbordo sin cargo. ¿De qué te quejás…? Es el Mendotran, no el Oyster de Londres (que es muy vistoso pero bastante lento y engorroso, además de caro).

El chofer es un ser humano

Como vos y como yo. No tiene dotes sobrenaturales para saber todos los recorridos de todas las líneas. Ponele onda y no lo putees, él no tiene nada que ver y también se tuvo que tomar un micro para llegar al control antes de salir en la máquina que tiene que conducir. Su trabajo es llevarte, no darte explicaciones ni escuchar tu descargo.

Aprovechá la semana, que es gratis.

Hasta el miércoles 8 de enero, es gratis. Si te tomás un colectivo equivocado no vas a pagar de más, pero vas a perder tiempo. Así que acordate: 1) Puntos cardinales; 2) Anillos; 3) Google Maps; 4) página de Mendotran. Y lo más importante, hasta que lo tengas claro no salgas con el tiempo justo.

Igual…, de impuntualidad en esta bendita latitud sabemos bastante. Ahora tenés una excusa más creíble que pinchar una rueda, que te paró la policía o que el tránsito estaba cortado.

No esperes al martes a la noche para estudiar y preguntar. Y si no te dan las neuronas, te pasará como decía mi abuela: “el que no tiene cabeza, tiene pies”, así que aprenderás a caminar y descubrirás un mundo nuevo que no estaba tan lejos.