Paranoia y pánico

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Hoy tengo millones de cosas que hacer, primero prepararme y salir. Voy a poner música y me pinto y visto. Aunque ya fue ¿para qué me voy a pintar? Ya no quiero salir, pero debo ir a lo de mi mamá. Bueno me arreglo y salgo. Salir a la calle, pensar en la gente, los autos, el calor, ¿porqué hay perros sin comida?

Creo que tengo acelerado el pulso, miro el teléfono y lo desbloqueo, aunque sé que no tengo ningún mensaje, simplemente necesito fijarme en algo para no pensar. Pensar en que tengo que cruzar la calle para ir a la parada, ¿dejé la puerta bien cerrada? ¡Qué culiada me olvidé de cerrar bien el agua! capaz que caen gotitas y es manso gasto en la humanidad.

¿Ese es el micro? No veo una mierda, me cago en mi vista… hace mucho calor, odio a la gente de mi alrededor (menos a los niños). Mis niños… ¿tienen yogures? Creo que les quedaban tres, ¿pañales? Si, el Marcos tiene, pero tengo que sacar un turno para el Julio. ¿Por qué el padre no se acuerda de esas cosas? ¡Cierto que es quien tiene un laburo fijo! ¿Laburo? Le tendría que haber dicho que sí a la señora que me quería pagar $70  la hora. Ahí viene el bondi…

— Hola, ¡buen día!

¿Un asiento vacío? No hay ninguno, me acabo de subir y ya me quiero bajar, ¿porqué hace tanto calor? Ese chabón me está rozando el brazo, pero creo que lo hace porque no hay espacio, ¿qué onda? ¿Por qué siento que me está tocando el culo? ¿Es paranoia mía? Si mi viejo siempre me dice que estoy paranoica.

Paranoia, lo mismo que me dijeron cuando les confesé que habían abusado de mí, no quiero volver a confesar nada, me cambio yo de lugar. ¿Un asiento vacío?  Qué lindo es sentarse, mirar por la ventana… pero no quiero ver calles, quiero ver árboles. Igual en un toque me tengo que bajar, tendría que haber puesto los auriculares en la mochila. Me duele la espalda, la espalda le duele a los ancianos… como a los que cuido, como a quien falleció. Morir.

Mi corazón está latiendo rápido otra vez, sé que necesito sacar esos pensamientos de mi cabeza. Mi cabeza… mi cuerpo… estoy envejeciendo, y después toca morir. Morirme… no quiero morirme, mi respiración se acelera, me tengo que bajar y tomar otro micro, necesito caminar rápido, ¿porque hay tanta gente?

Solo son cinco minutos entre una parada y la otra, necesito caminar más rápido, ¡Oh que lindo pantalón para el Julio! pero el Marcos necesita zapatillas. Tengo que llamar a la señora que me va a pagar mal, pero son unos mangos aunque sea. Ahí va el bondi… ¿y si me atropella? Mejor corro pero no me tropiezo, capaz caigo mal y me muero y no me quiero morir, aún. Lo alcancé…

—Buen día.

Un asiento libre. Libertad, como en Potrerillos, como cuando salía a correr, pero ahora salir me da miedo, todo me da miedo, ¿miedo de qué? De morir, morirme y no me quiero morir, no me quiero morir. Necesito bajarme pero no puedo bajarme, necesito llorar pero no puedo llorar, quiero quedarme bajo las sabanas y llorar y dormir y no saber más nada. Solo son 15 minutos del viaje, necesito ver whatsapp. ¡Oh…nadie! Voy a distraerme con los estados. Qué buena frase. Voy a googlear algún mantra que tengo que practicar. Hace mucho no medito, y sé que me hace bien. Pero nunca puedo… jamás puedo… lxs demás pueden menos yo.

Ya me voy a poner mal otra vez, puta presión en el pecho, pero me tengo que bajar. Listo… tengo que caminar más rápido porque capaz que viene un auto y me atropella o vienen a robarme y me matan. Muero y no me quiero morir. ¿Porque tengo que morir? ¿Porque? Otra vez me falta el aire, ya estoy cansada del sarpullido en mi cuerpo cuando me pongo nerviosa. Me caen lágrimas, me duele el pecho, mis manos, encías y cabeza se adormecen. Ese horrible hormigueo, pero llegué a casa de mi vieja. Acá tengo que mostrar que estoy normal, porque si no se enojan. No llorar. No nervios. No demostrar nada.

Después de una hora la mejor excusa es bañarme… para poder llorar en silencio sentada bajo la ducha y esperar a que mañana no sea igual.